El misterio de las ondas de radio que llegan a la Tierra desde una estrella muerta

Renzo Gonzales

renzo.gonzales@glr.pe GCRenzo

31 Oct 2020 | 19:07 h
Representación artística de un magnetar. Foto: Nanda Rea y Jeff Michaud
Representación artística de un magnetar. Foto: Nanda Rea y Jeff Michaud

Los astrónomos localizaron este objeto cósmico en la Vía Láctea, a 14 mil años luz de nuestro planeta.

Desde que se detectaron por primera vez en 2007, las ráfagas rápidas de radio (FRB, por sus siglas en inglés) se convirtieron en uno de los mayores enigmas de la Astronomía. Todas estas señales cósmicas —algunas de las cuales se repiten por periodos— se rastrearon hasta zonas remotas del universo, a cientos de millones de años luz de la Tierra. Pero, hace unos meses, uno de estos pulsos llegó desde una región de la Vía Láctea, nuestra galaxia.

Como su nombre lo indica, las FRB son ondas de radio que duran apenas milisegundos, pero suficientemente poderosas como para ser captadas por los radiotelescopios de la Tierra, los sofisticados ‘oídos’ de nuestra civilización. Sin embargo, las fuentes que producen FRB no han sido claras. Los científicos han sospechado de fenómenos cósmicos capaces de emitir, en instantes, la energía que el Sol genera en cientos de años.

En abril de 2020, una potente FRB se rastreó hasta una zona conocida de la Vía Láctea, a 14.350 años luz de distancia, donde se encuentra un magnetar. Se trata de un objeto extremo que surgió como resultado de la muerte de una estrella.

Campo magnético de un magnetar. Foto: ESO

Cuando una estrella masiva agota su combustible, explota como supernova. Si el núcleo que queda concentra demasiada masa, se convierte en un agujero negro; de lo contrario, se transforma en una estrella de neutrones, una esfera compacta del tamaño de una ciudad pero que contiene tanta masa como el Sol. En ciertos casos, las estrellas de neutrones giran tan rápido que producen los campos magnéticos más fuertes del universo, capaces de desencadenar violentos estallidos de rayos X y rayos gamma. Esos son los magnetares.

El magnetar que produjo las ondas de radio detectadas en abril se llama SGR 1935 + 2154, un nombre que volvería a captar la atención de los astrónomos el 8 octubre, cuando las antenas de CHIME (Canadá) y FAST (el enorme radiotelescopio de China, el más grande del mundo) detectaron tres ráfagas de radio en un lapso de tres segundos.

Radiotelescopio FAST. Foto: Xinhua.

Lo que más llama la atención es que el periodo en que se produjeron las tres FRB coinciden con el tiempo que demora el magnetar en completar una vuelta sobre su propio eje: 3,24 segundos.

Los autores del nuevo reporte aún investigan estas nuevas FRB, pero la detección bien podría ser un nuevo arranque del magnetar, ya que se sabe que estos objetos pasan por periodos de actividad a medida que la lucha entre las fuerzas de su campo magnético y la gravedad los deforman, lo que produce ‘terremotos’ en su superficie y destellos intensos.

El estudio de un cuerpo tan cercano como SGR 1935 + 2154 también podría establecer un vínculo entre los magnetares y otras FRB, como las que se repiten en periodos de tiempo e intervalos precisos, lo que más ha desconcertado a los astrónomos e, incluso, ha provocado especulaciones sobre intentos de comunicación por parte de civilizaciones avanzadas.

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