Advierten que la pandemia ha favorecido el desarrollo de un hongo resistente a los medicamentos

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25 Oct 2020 | 14:41 h
La candida auris es una clase de hongo emergente que puede agravar el estado de salud de un paciente que esté luchando contra la COVID-19 en un hospital | Foto: SCIENCE PHOTO LIBRARY
La candida auris es una clase de hongo emergente que puede agravar el estado de salud de un paciente que esté luchando contra la COVID-19 en un hospital | Foto: SCIENCE PHOTO LIBRARY

La saturación en los hospitales por la pandemia de la COVID-19 podría ser un factor para la propagación de la Candida auris.

El uso indiscriminado de medicamentos antimicrobianos en animales de granja y humanos conlleva a que estos agentes se vuelvan más resistentes. He allí la encrucijada: convivir con los microorganismos vivos o evitarlos a toda costa. La toma de decisiones se vuelve una dificultad mayor al considerar las complicaciones de la crisis por la pandemia mundial del nuevo coronavirus.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Atlanta, Estados Unidos, la Candida auris (C. auris) infecta los conductos de los oídos y se interna por el torrente sanguíneo para ocasionar infecciones. Lamentablemente, los más vulnerables son los pacientes que están internados en hospitales y tienen contacto con superficies inanimadas donde este tipo de hongo se propaga, como en sábanas, catéteres venosos y otros entornos comunes de centros médicos.

Debido a la mayor afluencia de gente en hospitales por la insuficiencia respiratoria de la COVID-19, la C. auris coloniza la piel y se transmite de persona en persona de manera sencilla, con mayor proporción que antes. Esta probabilidad se develó en un informe especial de National Geographic.

Para Tom Chiller, experto en enfermedades micóticas de los CDC, resulta preocupante haber detectado a este microorganismo en unidades de cuidados intensivos (UCI) porque “es difícil deshacerse de él”.

Desde el 2009, la Candida auris se ha expandido en casi 40 países. Hoy en día, en el artículo de National Geographic, se afirma que las autoridades sanitarias de los Estados Unidos han calculado 1.272 casos de contagios, “un aumento del 400 por ciento sobre el total registrado durante todo 2018”.

Los esfuerzos se agotan en atender a los afectados por la pandemia; por eso se descuida este problema alterno cuyos efectos ya debaten a los científicos, quienes vienen estableciendo una serie de reglamentos de prevención.

Johanna Rhodes, especialista en enfermedades infecciosas del Imperial College de Londres, intenta brindar soluciones para eliminar al hongo desde el año 2015, cuando recibió un e-mail del Royal Brompton Hospital (Reino Unido). A pesar de los protocolos, la Candida auris no diezmaba su proliferación, le escribieron aquella vez.

Rhodes y Anuradha Chowdhary, profesora del Vallabhbhai Patel Chest Institute en la Universidad de Delhi (India), apuestan por realizar exámenes rutinarios a pacientes contagiados del nuevo coronavirus. Prevenirlos de este mal aliviará a los sistemas de salud de tener que enfrentar a un conglomerado de amenazas ‘invisibles’.

“Si no lo identificamos, entonces no sabemos si un paciente está muriendo de COVID-19 u otra infección”, recalcó Chowdhary.

Se determinó que la Candida auris resiste a diferentes variantes de antibióticos; por ejemplo, al fluconazol, un fármaco principal, y a la anfotericina B, antifúngico intravenoso. Una tercera opción es la aplicación de equinocandinas, inhibidores del crecimiento de la levadura, pero no todos los países la distribuyen y a veces la enfermedad sobrevive, dicen los CDC.

Candida auris: ¿por qué preocupa a los CDC?

Conforme al portal web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), existen tres motivos de preocupación respecto a este hongo:

1. Su resistencia a los fármacos.

2. Es difícil de identificar. Se necesita más tecnología.

3. Brota en entornos sanitarios. Se puede complicar si se suma a la COVID-19.

Candida auris: ¿quiénes están en riesgo de infectarse?

Las personas que han tenido contacto con superficies de entorno médico o han pasado tiempo en hogares de ancianos tienen más probabilidades de adquirirla. Si usted se ha operado recientemente, sufre de diabetes y usa antimicóticos, debe hacerse un chequeo y estar atento a cualquier señal.

¿De dónde proviene la Candida auris?

Se detectó en Japón (2009). Sin embargo, se encontró una cepa retrospectiva de este hongo que data de 1996 en Corea del Sur. Sigue siendo un patógeno emergente.

¿Por qué le acuñaron ese nombre?

Oído en latín es auris. El microorganismo ingresa por allí.

¿Se puede prevenir la Candida auris?

Sí. Las medidas a tomar en cuenta en centros médicos son:

1. Higiene de manos con agua, jabón y alcohol ABHS.

2. Limpiar equipos de uso cotidiano que sean compartidos con otras personas (glucómetros, sondas de temperatura, carritos de enfermería y otros).

3. Desinfectar y vigilar los laboratorios.

4. Usar cortinas de privacidad para limitar el contacto.

5. Distanciamiento social de un metro o más.

Si quieres conocer más detalles acerca de la Candida auris emergente, visita este LINK oficial de los CDC.

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