La COVID-19 grave está relacionada a respuestas agresivas del sistema inmunológico

Ciencia LR

Coronavirus. Animación 3D que muestra una partícula viral que contiene un ácido ribonucleico helicoidal interno (ARN) | Foto: Scientific Animation
Coronavirus. Animación 3D que muestra una partícula viral que contiene un ácido ribonucleico helicoidal interno (ARN) | Foto: Scientific Animation

Un inmunólogo de los Estados Unidos señaló que algunas respuestas del cuerpo humano contra el virus SARS-CoV-2, en vez de curar, afectan al organismo.

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Los expertos en ciencias médicas habían asumido que la producción grande de anticuerpos libraría al paciente del SARS-CoV-2. Sin embargo, el inmunólogo Matthew C. Woodruff de la Universidad de Emory (Estados Unidos) y sus colegas, mediante un estudio científico publicado en Nature Inmunology, evidenciaron que tratar las respuestas desreguladas del organismo es tan importante como luchar directamente contra el coronavirus.

El título del artículo es “Las respuestas de las células B extrafoliculares se correlacionan con los anticuerpos neutralizantes y la morbilidad en COVID-19”, donde los autores resumen que el coronavirus marca “un amplio espectro de manifestaciones clínicas”, por lo tanto, la pandemia es más difícil de sobrellevar.

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“Se produjo un giro desgarrador en la pandemia de COVID-19 al darse cuenta de que el poder del sistema inmunológico para combatir las infecciones era a veces pírrico (grave daño al vencedor)”, contó Woodruff.

En el resumen exhaustivo del citado estudio, el equipo de especialistas detalló que los pacientes clínicamente enfermos se correlacionan con altas concentraciones de anticuerpos específicos contra el patógeno. Estas personas presentaban los biomarcadores inflamatorios elevados —el estado biológico a un tratamiento médico— y fracaso multiorgánico. Incluso llegaban a fallecer.

Por tal motivo, se propone una terapia inmunomoduladora para pacientes específicos, pues no funcionaría en todos, y la elaboración de un perfil inmunológico preciso.

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Los anticuerpos, un arma de doble filo

Los anticuerpos son sustancias segregadas por linfocitos, un tipo de leucocito (glóbulo blanco) que puede ser una célula T o B, que ataca a los virus y bacterias con el objetivo de prevenir infecciones.

Sin embargo, estas sustancias, en ocasiones, asedian a las células sanas del paciente, y provocan efectos generalizados y equivocados de autodirección inmunitaria.

Matthew C. Woodruff, profesor del Centro Lowance de Inmunología Humana, describe que estos anticuerpos ‘desequilibrados’ pasan por un proceso de maduración para ser más eficaces ante el agente invasor. Pero la etapa toma tiempo: dos semanas de adecuamiento podrían resultar fatales.

La solución radica en activar rápidamente las células B, las cuales crean anticuerpos menos perjudiciales.

Las personas con enfermedades autoinmunes —aquellas como el lupus, la esclerosis múltiple o la diabetes mellitus tipo 1— son las más afectadas, pues sus respuestas crónicamente activas destruyen diversos órganos. Esto también sucede con los pacientes que padecen COVID-19, sugiere el estudio.

Los síntomas del lupus, una enfermedad autoinmune | Foto: Generación Elsevier

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Dentro del artículo publicado por Nature Inmunology, el grupo de expertos identificó que “pacientes (graves de COVID-19) producen altos niveles de anticuerpos específicos contra el virus, algunos de los cuales son capaces de neutralizarlo”. Pese a ello, las personas con males autoinmunitarios sufren insuficiencia orgánica sistémica; otras, lamentablemente, pierden la vida.

“La rápida producción de anticuerpos del cuerpo para atrapar el virus corre el riesgo de apuntar no al virus, sino a los propios órganos y tejidos del paciente”, recalcó Woodruff. Él afirmó, para evitar confusiones, que el coronavirus no deriva de un trastorno autoinmune.

Hasta el momento, la aplicación de esteroides que contribuyen a controlar la reacción de estas respuestas inmunitarias no deseadas está funcionando. No obstante, todavía queda mucho por investigar.

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