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Realizan trasplante fecal a 7 bebés nacidos por cesárea para restaurar su flora intestinal

Los bebés recibieron muestras de heces de sus madres diluidas en leche. El método busca evitar problemas de salud futuros acarreados por un desequilibrio de microorganismos.

La Republica
El bebés fueron alimentados con la leche por tres meses. Foto: referencial / La República
Ciencia LR

Un equipo de investigadores de las universidades de Helsinki (Finlandia) y Wageningen (Países Bajos) realizó una prueba piloto para probar si los trasplantes fecales podrían ayudar a reequilibrar la flora intestinal de los bebés nacidos por cesárea. Los resultados, publicados en la revista Cell, confirmaron la hipótesis.

Según reporta el artículo, los bebés que nacen por cesárea desarrollan una flora intestinal diferente a los que nacen por vía natural. Esto, a largo plazo, podría conllevar a problemas de salud, ya que su papel es importante para la regulación del sistema inmune y su respuesta ante determinados patógenos.

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Algunos científicos plantean que dicho desequilibrio se debe a que los nacidos por cesárea no tienen contacto con los gérmenes de la vagina. Por esta razón hay quienes optan por impregnar con flujo vaginal a los bebés inmediatamente después de su alumbramiento.

No obstante, la propuesta planteada por este equipo de investigadores es más radical y se basa en la teoría de que, en realidad, el incorrecto desarrollo de la flora intestinal se debe a la falta de contacto con el intestino de las madres durante el parto.

Para el ensayo, los científicos reclutaron a 17 madres operadas por cesárea y a sus bebés. Diez fueron descartadas por ser probables portadoras de microbios potencialmente perjudiciales. El trasplante fecal consistió en diluir muestras de heces de las mujeres en leche, la cual fue suministrada por tres meses en los neonatos.

Los resultados evidenciaron que las microbiotas (floras) intestinales de estos bebés lograron reestablecerse tras el procedimiento. Willem de Vos, coautor del estudio, asegura que encontraron un microbioma similar a los nacidos por vía vaginal. Sin embargo, precisa que se trata de un método que necesita de una rigurosa investigación, por lo que no debe ser aplicada por cualquiera.

Procedimiento de trasplante fecal. Gráfico: Cell

De hecho, durante la selección de madres, los investigadores encontraron microbios en casi el 30% de las muestras de heces recogidas. Incluso detectaron un caso de herpes y sospecha de hepatitis, por lo que intentar hacer esto sin un profesional podría ser extremadamente peligroso.

"Esto no fue diseñado como un estudio de seguridad, pero lo encontramos efectivo y respalda el concepto de transferencia vertical de la madre al bebé”, señala el microbiólogo. "Es muy importante decirle a la gente que esto no es algo que deban probar por sí mismos. Las muestras deben analizarse para determinar su seguridad e idoneidad”, recalca a Science Alert.

Menor riesgo que la siembra vaginal

El experimento sirvió también para demostrar que la diferencia entre los bebés nacidos por vía vaginal y los nacidos por cesárea está relacionada con la presencia de bacterias intestinales de la madre y no tanto con el flujo vaginal. “Esto no es sorprendente porque las bacterias vaginales normalmente no colonizan el intestino del bebé”, escriben los autores.

Por estas razones, tanto en el British Medical Journal y el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos de Estados Unidos se oponen a la siembra de vaginal. Dicha práctica, que consiste en aplicar fluidos vaginales de la madre sobre la piel, la boca y los ojos del recién nacido, expone a los bebés a patógenos nocivos como herpes simple, clamidia y gonorrea.

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En cambio, aunque los beneficios de los trasplantes fecales no están claros, los riesgos son menores siempre y cuando se aplique de manera adecuada. La microbióloga María Gloria Domínguez-Bello, de la Universidad de Rutgers, refiere que muchas mujeres durante el trabajo de parto realizan evacuaciones intestinales, por lo que los bebés se ven generalmente expuesto a sus heces cuando nacen.

En ese sentido, recomienda a la comunidad científica no descartar el trasplante fecal como opción para regular la flora intestinal.

“Hay una razón por la que el orificio para tener bebés (la vagina) está al lado del orificio anal, en todos los vertebrados”, indica. “Esto es selección natural, no aleatoria. Y es un mensaje claro de la naturaleza que nos dice: ‘Queremos que los recién nacidos estén expuestos a las heces’", agrega.

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