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Inmunidad en la COVID-19: ¿qué son las células T y por qué son importantes en una infección por coronavirus?

La República

La nueva atención de la inmunidad contra la COVID-19 está enfocada en las células T. Foto: Archivo LR
La nueva atención de la inmunidad contra la COVID-19 está enfocada en las células T. Foto: Archivo LR

Algunas investigaciones señalan que los anticuerpos que se generan en una infección por COVID-19 podrían desaparecer rápidamente. Sin embargo, las células T, otro tipo de respuesta inmune, tendrían resultados alentadores.

Una de las principales preguntas relacionadas a la COVID-19 es la producción de anticuerpos y de inmunidad que desarrolla nuestro cuerpo para poder vencer la nueva enfermedad. Dentro del sistema inmunitario existen varios tipos de células y una de esas defensas son las células T.

Si bien los anticuerpos son la respuesta de acción del organismo humano ante una infección de COVID-19, este accionar serviría más para detectar la propagación de la pandemia, a través de los resultados de las pruebas rápidas, que brindar una protección eficiente en un contagio por coronavirus. Por eso, la nueva atención está enfocada en las células T.

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¿Qué son las células T?

También llamadas linfocito T o timocitos, las células T son un tipo de glóbulo blanco que forma parte del sistema inmunitario humano. Estas ayudan a proteger al cuerpo de las infecciones y son indispensables para atacar a los patógenos que ingresan al cuerpo en un primer momento.

“Dentro de la inmunidad, quien comanda esta respuesta es el linfocito T. Este ha sido entrenado en un órgano llamado el timo (una glándula localizada detrás del esternón y entre los pulmones) para cumplir la función de identificar quién es malo, quién es bueno (...) y cuál es la estrategia que yo voy a desarrollar para combatir a este patógeno o agente infeccioso”, explica José Luis Aguilar, jefe del laboratorio de Inmunología de la UPCH.

Evolución de una célula sanguínea. Foto: Terese Winslow - National Institutes of Health (NIH)

En tal sentido, funcionan para atender la respuesta inmunitaria y atacar directamente a invasores extraños. Esta es una forma de protección diferente ante un patógeno y no depende de la inmunidad humoral, las células B que producen anticuerpos, sino de un reconocimiento y ataque al virus, bacteria u hongo que sea infeccioso para el organismo. Tal como ocurre ante una infección por COVID-19.

Además, dentro del sistema inmunitario, las células T también están vinculadas a las células B, a través de una serie de moléculas de comunicación, para defender y coordinar su accionar frente a un patógeno. Por ello, si no existe una buena respuesta por parte del linfocito T, tampoco se activaría adecuadamente el linfocito B, tal como comenta el médico José Luis Aguilar.

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Otra condición de las células T es que estas actúan de acuerdo a las características del agente infeccioso que ingresa al organismo, ya sea una bacteria, un virus o un hongo. De igual manera, se considera el ataque del patógeno, ya que variará su respuesta de acuerdo al área que infecta o ataca principalmente el microorganismo.

“Si yo me veo atacado por un tipo de virus, se van a formar un determinado grupo de células T, (...) si me veo atacado por un virus respiratorio, como es este nuevo coronavirus, hay un grupo de células T especial y lo mismo si es un virus gastrointestinal, será otro de célula T”, expresa Arturo Pareja Cruz, responsable del Centro de Investigación de Infectología e Inmunología.

La importancia de las células T y la COVID

De acuerdo al investigador José Luis Aguilar, existen estudios sobre el linfocito T como un potenciador para lograr una mejor defensa de acción en el caso del VIH y SIDA. Según comenta, existió un proyecto de vacuna contra la enfermedad que producía una gran cantidad de anticuerpos (linfocito o células B). Sin embargo, cuando se realizaron las pruebas, los sujetos que habían recibido las dosis igual se infectaron.

Un estudio científico ya había demostrado que los pacientes recuperados de SARS todavía poseen células T de memoria de larga duración reactivas

Ello determinó que eran más eficientes las células T que los anticuerpos como respuesta ante un estímulo infeccioso. “Producir anticuerpos, o sea, la función de la célula B, no asegura que yo voy a tener protección. Actualmente en el VIH se busca la activación del linfocito T como mejor marcador de defensa contra el VIH. (...) La moraleja es que no solo sirven los anticuerpos, sino que más decisivo es la activación del linfocito T”, expresa Aguilar.

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Por otro lado, un gran avance sobre la respuesta del sistema inmunitario es que la COVID-19 es una tercera mutación de un betacoronavirus. En tal sentido, sus precedentes el SARS y el MERS permitieron conocer cómo atacan estos coronavirus y qué tipo de células. “El sistema inmune es muy similar a lo que pasó ese año, no es idéntico, pero sí similar”, comenta el médico Arturo Pareja Cruz.

De hecho, un estudio científico ya había demostrado que los pacientes recuperados de SARS todavía poseen células T de memoria de larga duración reactivas, muchos años después del brote de 2003. Si bien ante la COVID-19 existen pocos estudios, hay acercamiento sobre la importancia de estas células del sistema inmunitario.

Finalmente, una recomendación necesaria ante la COVID-19, una enfermedad en la que importa mucho la defensa del sistema inmunitario y su estado, el médico José Luis Aguilar agrega que contar con una buena y saludable alimentación, lograr estabilidad emocional y mantener actividad física constante son expectativas a las que se debe apuntar.