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Descubren que el coronavirus puede infectar las células del sistema inmunitario

Científicos comprobaron que el virus de la COVID-19 se fusiona con células defensoras y las deja incapacitadas. Un mecanismo parecido al que usa el VIH.

Imagen de microscopio electrónico muestra al coronavirus que causa COVID-19. Fuente: NIAID.
Imagen de microscopio electrónico muestra al coronavirus que causa COVID-19. Fuente: NIAID.

Un equipo de investigadores ha descubierto que el coronavirus causante de la COVID-19 tiene la capacidad de infectar a las células del sistema inmunitario, que constituyen la principal barrera de defensa del cuerpo humano ante diversos patógenos, incluidos los virus.

Los linfocitos o células T son un grupo importante de defensores. Estos identifican las células infectadas, perforan su membrana y le inyectan químicos tóxicos, lo que destruye tanto el virus como la célula corrompida.

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El mencionado grupo de científicos, que publicaron su estudio en la revista ‘Nature’ el pasado 7 de abril, hizo interactuar al SARS-CoV-2 con células T para determinar su resistencia ante la infección. Para su sorpresa, la proteína de espiga que el virus lleva en su envoltura le permitió fusionarse con la membrana celular.

Tras ingresar a la célula, los genes del virus se apoderaron de la célula y desactivaron su función protectora.

Imagen del coronavirus infectando una célula humana. Fuente: IOC / Fiocruz.

Los investigadores se percataron de que las células T infectadas tenían un nivel de expresión muy bajo de la enzima ACE2, presente en las células humanas para ‘recibir’ al SARS-CoV-2. Por tal motivo, creen que el virus usó otro receptor para entrar a las células inmunitarias.

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Esta capacidad de infectar a las células T ya se ha observado en el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), pero a diferencia de este, el SARS-CoV-2 no logró reproducirse. El coronavirus terminó pereciendo junto con la célula debido a un proceso llamado apoptosis, que es la autodestrucción celular provocada por el propio organismo. Una especie de purga.

También se había demostrado que también el virus del MERS lograba infectar las células T sin reproducirse. Pero, curiosamente, el SARS-CoV —muy parecido a este coronavirus—no puede infectar a las células T. Esto sugiere que el SARS-CoV-2 desarrolló una mayor capacidad infecciosa con respecto a su ‘familia cercana’ de coronavirus.