Los veterinarios, nuestra primera línea de defensa ante brotes infecciosos como el coronavirus. Foto: EFE/Composición.
Los veterinarios, nuestra primera línea de defensa ante brotes infecciosos como el coronavirus. Foto: EFE/Composición.

Veterinarios, nuestra primera línea de defensa contra posibles epidemias

Una serie de investigaciones ubican el origen del nuevo coronavirus en otras especies. Conversamos con el doctor César Gavidia, médico veterinario e investigador en enfermedades zoonóticas, aquellas que ‘saltan’ de animales a humanos.

Renzo Gonzáles C
09 Abr 2020 | 10:42 h

Una de las interrogantes por resolver sobre la actual pandemia de COVID-19 es cómo surgió la enfermedad. Sabemos que es un virus que hace algunos meses no se conocía y que los estudios sobre su origen apuntan a que se trata de una zoonosis.

Una zoonosis o enfermedad zoonótica es aquella que se transmite de un animal al ser humano, lo cual puede ocurrir por diversos factores. Por ello, profesionales como César Gavidia Chucán, médico veterinario, investigador y docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), se mantienen vigilantes ante estos posibles brotes infecciosos, que pueden desencadenar una epidemia.

Gavidia, Magister en Salud Pública y Phd en Salud Internacional en la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), aplica su experiencia en la investigación de la zoonosis. En conversación con La República, explica el trabajo de ‘detectives’ de enfermedades que realizan los veterinarios.

Gavidia Chucán es vicedecano de Investigación y Posgrado en la Facultad de Medicina Veterinaria de San Marcos. Crédito: UNMSM.

No se suele difundir la importancia que tienen los veterinarios en la salud pública.

Tienen muchos campos de acción, trabajan con animales domésticos, con aves, con ganado, en laboratorio, etc. Una de estas ramas es la Salud Publica Veterinaria, que ha venido desarrollándose en las últimas décadas. Por eso, hay organismos internacionales que tienen un grupo de veterinarios especializados, porque se sabe que, por su formación profesional, entienden las enfermedades humanas que fueron transmitidas por animales, lo que llamamos zoonosis.

¿Qué tan frecuente es que las personas adquieran enfermedades de origen animal?

Se calcula que más o menos un 70% de las enfermedades que padece el humano provienen de la transmisión de los animales, ya sea por bacterias, virus, parásitos, priones, etc.

Por ello, en nuestra formación de veterinarios, a nivel mundial, llevamos cursos sobre las enfermedades que tienen el potencial de ser zoonosis. En países como el Perú, donde gran parte de la población vive en zonas rurales, muy alejadas de las ciudades, siempre van a haber factores que predispone a una serie de enfermedades zoonóticas. El problema es que no hay consciencia en la población de este riesgo.

¿Cómo identifican si en determinado lugar hay riesgos de transmisión de este tipo de enfermedades? ¿Qué factores consideran?

Dependiendo de las especies presentes en la zona. Por ejemplo, si hay murciélagos, se sabe que transmiten una serie de enfermedades, como la rabia. Pero eso no quiere decir que para erradicar una epidemia de rabia vamos a eliminar a los murciélagos, ya que estos son muy importantes en el medio ambiente.

El problema es que el hombre tiene cada vez mayor acercamiento a las especies silvestres. Por temas de vivienda, cultivo, crianza de ganado, la minería o el ecoturismo, invaden zonas que anteriormente eran exclusivas de estas especies.

También existe un riesgo de transmisión con animales domésticos debido al contacto frecuente que tenemos con ellos, como es el caso de los perros, los gatos, las aves, el ganado bovino, el ganado equino. Todos los animales cargan una serie de agentes infecciosos.

Veterinarios del Senasa asisten al ganado ovino en la sierra de Perú.

Cuando surge o está por surgir un brote de una enfermedad zoonótica en una población humana, ¿cómo rastrean el origen?

Los países tienen un sistema de vigilancia en el que se puede detectar los inicios de la enfermedad, la emergencia de una enfermedad, o la reemergencia de una enfermedad. En Perú, el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) monitorea enfermedades zoonóticas a nivel nacional. Para ello, usa dos tipos de vigilancia, la activa y la pasiva.

En la vigilancia activa, el personal sale a buscar estas infecciones, muchas de las cuales son de declaración obligatoria. Por ejemplo, cuando encuentras a un animal con tuberculosis, rabia o ántrax, tienes que reportarlo para que el Senasa pueda ubicar la zona, hacer un diagnóstico y determinar si se transmite a la gente.

Pero hay otras enfermedades que no son de declaración obligatoria, pueden ser zoonisis que son detectadas, pero no reportadas. Por tal motivo, tenemos a la vigilancia pasiva, en la que el Senasa se mantiene alerta ante el reporte de un brote de una enfermedad, ya sea conocida o desconocida.

A veces es difícil. En los lugares más alejados puede haber animales con alguna infección, lo cual no se llega a saber porque nadie llega a allí para reportar estos casos.

¿Cómo controlan a las especies que tienen el potencial de contagiar enfermedades a los humanos?

Cada enfermedad requiere determinado procedimiento para controlarla. En el caso de rabia canina, hay que hacer vacunaciones que realmente tengan la cobertura para proteger a los perros y a los humanos. Si hablamos de la misma enfermedad en murciélagos, no hay forma de vacunarlos, por lo menos no en Perú.

Las enfermedades bacterianas requieren otras estrategias de control. En cuanto la bruscelosis, transmitida por las cabras a través de su leche, se debe procurar que este lácteo sea pasteurizado, que los quesos no se hagan con leche totalmente fresca, sino que pasen por un proceso donde se elimine la bacteria.

Por otro lado, para controlar las enfermedades parasitarias, se requieren las ya conocidas medidas de higiene, lavarse las manos después de estar con los animales domésticos. Ahora estamos preocupados por el coronavirus, pero la higiene también nos libra de diversos parásitos animales.

Es posible que el COVID-19 haya sido producto de una zoonosis, pero no sería la primera. Se espera que las medidas de prevención cambien cuando todo esto acabe.

Nos ha tocado vivir una pandemia en estos meses, pero cuando pase, y lo digo sin ánimos de ser pesimista, nos acostumbraremos a vivir con esta enfermedad, y quizás más adelante pueda saltar un nuevo virus, una nueva bacteria, porque la gente sigue en contacto con estos animales silvestres.

Una alternativa podría ser evitar el contacto con los animales silvestres, pero las personas se olvidan de las consecuencias y retoman sus mismas actividades.

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