Irene Ignacio

@ireneignacioqirene.ignacio@glr.pe

Fact checker en Verificador, la unidad de verificación de datos de La República. Bachiller en Comunicación Social por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con interés en derechos humanos, salud y ESI.

Versiones más antiguas del material audiovisual se publicaron en el 2015 y 2016. El objetivo de la dramatización fue sensibilizar a las personas sobre la drogadicción.

Abogada por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Paloma Szerman es gerente de Políticas Públicas para América Latina en WhatsApp. Su experiencia en la regulación de tecnología en la región es de más de 10 años.

Las fotografías de una detención real fueron utilizadas para difundir información falsa sobre el partido del lápiz. Investigación preliminar vincula a los detenidos con la minería ilegal, no con la política.

Hasta este lunes 10 de mayo, “ninguna empresa privada” coordinó ni pidió permiso para “importar al Perú vacunas contra la COVID-19”, zanjó el Ministerio de Salud. El representante de Southern Perú también aclaró que no han comprado vacunas.

Además de contenidos falsos sobre métodos de prevención y de cura, también se difundieron bulos acerca del origen.

Cantautora y psicóloga, Daniella Saettone cuestiona la gestión de la salud mental en el país y la idealización del autocontrol. Además, con el disco Una vez me volví loca busca desestigmatizar la depresión.

Una selección de artículos publicados por #VerificadorLR, la unidad de verificación de datos de La República.

Los rumores sobre supuestas ‘curas caseras’ del coronavirus y publicaciones falsas se han difundido a través de cadenas de WhatsApp y redes sociales durante la cuarentena. Aprenda a detectarlos.

Imagen publicada en redes sociales indicaba que la distribución del medicamento había disminuido la cantidad de contagiados y fallecidos por coronavirus en dos regiones de Perú. Sin embargo, esto no está comprobado.

A través de un documento difundido en Facebook, un grupo pedía que la vacunación para prevenir la COVID-19 no sea obligatoria. Sin embargo, se basaba en afirmaciones falsas.

Una publicación de Facebook alertaba que la posible vacuna contra el nuevo coronavirus “dañaría nuestro ADN”. Sin embargo, eso no es cierto. Además, las candidatas son de varios tipos, no solo ARNm.

En redes sociales aseguraron que “cinco niños” habían muerto tras usar tapabocas en Alemania y Austria. Supuestamente, la mascarilla no les dejaba exhalar CO2.

Una publicación de Facebook indicaba que si una persona se vacunaba cinco veces contra la gripe, tenía 600% más posibilidades de desarrollar dicha enfermedad.

Según una publicación de Facebook, dos comuneros de Huancané, Puno, recibieron una pena de 20 años de cárcel. Sin embargo, el post contiene información desactualizada.

La intervención médica en las personas con trastorno del espectro autista es integral y se enfoca, regularmente, en el aspecto conductual y del aprendizaje. Por otro lado, el dióxido de cloro no es un fármaco, por el contrario, es utilizado como desinfectante y blanqueador industrial.

Un post de Facebook aseguraba que, incluso, la vacuna rusa Sputnik “ya había pasado la fase 4 en marzo”. Sin embargo, recién culminó las dos primeras fases en agosto.

Un video conspiracionista aseguraba que el cofundador de Microsoft había admitido que su vacuna modificaría el código genético. Sin embargo, él hacía referencia al ARN (de una cadena) y no al ADN (doble cadena).

Video compartido en YouTube decía que las posibles vacunas ARN podían integrarse a nuestro ADN, lo cual es falso. Además, existen otras cuatro candidatas contra la COVID-19 en fase 3 que son de otro tipo.

La autodenominada ‘Junta Argentina de Revisión Científica’ presentó un documento de 35 páginas que buscaba “demostrar” que las vacunas actuarían sobre la enzima ACE2 para esterilizar a las personas.

Un video señalaba que la abogada vinculada al colectivo ‘Con mis hijos no te metas’ había “desenmascarado a la Organización Mundial de la Salud” y a los “oscuros intereses detrás de la pandemia”.

El protocolo de dióxido de cloro (CDS) no es útil como tratamiento contra el cáncer, tal como indica un post viral, y tampoco hay pruebas de que “oxigene” la sangre.