Eloy Jáuregui

Cronista, poeta y profesor en la Universidad de Lima. Estudios en Lingüística y periodismo. Editor en la mayoría de los medios peruanos y corresponsal en revistas del extranjero. Autor de una treintena de libros sobre comunicación, lenguajes alternativos y culturas urbanas. Con premios en Casa de la América y Prensa Latina (Cuba) y Etecom-Perú.

“Desde hace unas noches no duermo porque el libro de Pablo Guevara me mantiene en guardia. Acaso como el Cementerio general de Tulio Mora. Ahí esta la auténtica reescritura del Perú como una eufonía de este país ignorado y desconocido”.

“Si la derecha peruana fuese nacional con un proyecto propio de desarrollo social, no hubiese tanto pobre que sueña con ser rico gracias a la codicia y corrupción”.

“En mi país, más de 4 millones hablan quechua en sus diferentes variantes. Y somos abundantes en nuestra amplia diversidad lingüística con las 48 lenguas originarias donde no solo se transfieren significantes sino también conocimientos, historias y tradiciones”.

“Hay otra peste que circula por todo el país. El virus de la ignorancia. Y como la derecha –la culta y la achorada– perdió las elecciones, entonces hay que destrozar al Ejecutivo”.

“Y en esta realidad corrupta hasta las tripas, la ausencia de ética es dramática, nadie respeta al otro, menos las normas. Y ojalá mi hijo no me salga poeta o trovador”.

“En este clima tenso se crea un espacio de mentiras y fake news para consumo masivo. Lo he visto otras veces, pero no tan hediondo como ahora”.

“En el lenguaje popular se dice: “Sale con hueso”. Es decir que al buen Castillo hoy no se le puede quitar a su Cerrón o Bellido. Esa es su tragedia. Pero el profesor apenas cumplirá su semana. Entonces, calma y valeriana. Hemos vivido tiempos peores...”

“En estas horas sí diré de Francisco Sagasti que me conforta por su capacidad y estilo, tan cercano a Paniagua y tan necesario para un país que agonizaba”.

“Sé cómo es el hambre por dentro. Esa crisis que habita en la mayoría de los isleños. Y las revueltas de hace unos días no son más que la prueba de un pueblo atiborrado de dificultades. No temo decirlo, el drama comenzó mucho antes de la muerte de Fidel Castro”.

“Advierto de nuestra derecha de La Molina y San Borja. Hoy condimentada con la revivificación del nazi-fascismo. Aquel de los señores achorados y las damas altivas a quienes veo en las redes organizar sus marchas como quien va a la playa o al camping”.

“Frente al Palacio de Justicia hay un camping. Carpas con mullidos colchones y perfumados baños con respetables señoras y sus empleadas que degluten un delivery KFC. Están contentas porque ha llegado Keiko”.

“La única razón para que la organización criminal siga operando es que el engranaje y soporte de Fujimori-Montesinos continúan activos y con decenas de ramificaciones aun con los dos en la cárcel”.

“Pero estamos en el Perú. Cualquier cosa puede pasar, hasta que los muertos firmen cartas y los reaccionarios canten el himno nacional”.

“Lima siempre estuvo en contra del Perú. Sus elites, sus castas, sus alcurnias, tan ajenas al Perú de Vallejo, de Porras, de Arguedas. Tan bruta y achorada. La Lima de los blancos y los bancos contra el país andino, telúrico, rebelde y ancestral”.

“El racismo opera como verdad absoluta y se hace dogma político incluso entre las cumbres de la miseria donde los pobres solo piensan en ser ricos. Así aparece el lumpen que se engarza al populismo del táper y la limosna”.

“Y entre portátiles y tapers imponen la conducta de un animal simbólico que ya no tiene capacidad para protestar...”.

“Damas y caballeros, ese es el plan y esa es la derecha que lo apoya, la DBA, pícara y salerosa y también la del ‘táper’”.

“Entonces el Perú seguirá tal como antes, en una ignorancia prodigiosa, pasto de la miseria, la carencia de salud y educación y el destino del que jamás dejaremos de ser miserables”.

“Yo que he vivido en Cuba sé qué es el comunismo. Pero fui víctima también de la dictadura y la corrupción de los Fujimori”.

“A los que ustedes llaman terrucos y autoritarios. Los mismos peruanos esclavos del agro y la explotación de las minas. Aquellos que no tienen salud ni educación”.

“Y contra el fujimorismo, guardo fiero afecto por los trozos de cielos bucólicos que desfilaban entre la espesura de las coplas de Jorge Manrique hasta las crispadas borrascas −en el mismísimo corazón de las tinieblas− de Joseph Conrad”.