Expulsión al estilo Urresti

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20 Sep 2014 | 18:30 h

Texto: Raúl Mendoza.
Fotografía: Juan Pablo Azabache.

Un grupo de artistas callejeros practica sus malabares con pelotas y clavas de colores en el Parque de la Democracia, frente al local del Jurado Nacional de Elecciones, en pleno centro de Lima. Es miércoles, cinco de la tarde. Una música algo extraña sale a buen volumen de un parlante que uno de ellos ha traído. En las bancas de los alrededores hay gente sentada y el ambiente es tranquilo. 

Sorpresivamente, media docena de personas con chalecos negros de la Policía Nacional y la palabra ‘Extranjería’ en la espalda ingresa al lugar, se acerca a los jóvenes, pregunta quiénes no son del país y les pide documentos. Pasan como quince minutos. Todos hablan, los jóvenes dan explicaciones, pero al final los policías se llevan a cuatro de ellos en un auto amarillo.

Uno de los ‘detenidos’ de ese día fue Felipe o ‘Pipe’, 22 años, un colombiano que trabaja haciendo malabares en los semáforos y anda siempre con su skateboard. Ese día lo tuvieron hasta las diez de la noche en la sede policial. Se había vencido su permiso de permanencia como turista y no lo había renovado. Ahora todo indica que será expulsado expeditivamente del país. 

Conversamos con él en el mismo parque donde lo intervinieron. “Me han dicho que me presente con mi mochila a las doce del día del lunes (mañana) en la avenida España”, cuenta. A su lado está Paloma, su pareja chilena. Ella dice que a ‘Pipe’ lo van a subir a un bus con dirección a la frontera con Ecuador. “El día que estuvimos ahí había muchos extranjeros. Están llenando un bus completo para expulsarlos el lunes”, afirma.  

Los otros tres intervenidos de ese día fueron Hanna y Louise, alemanas, y Flavien, que es francés. Las dos primeras vinieron como turistas y el tercero recién ha cumplido la mayoría de edad. No tenían sus documentos en ese momento, pero explicaron su situación en Extranjería y los dejaron ir. “Yo he venido antes al Perú y nunca me había pasado esto”, cuenta Hanna.
La joven estuvo un año en el Perú como cooperante y nunca vivió un incidente de este tipo.

Esta vez volvió porque justamente un joven malabarista es su enamorado. Estaba acompañándolo en el parque cuando llegaron los policías a pedirle papeles. "Me parece que hay un prejuicio contra los artistas que trabajan en la calle", dice.  

Es viernes, estamos en el Parque de la Democracia y otros artistas callejeros peruanos cuentan que ese y otros días detuvieron a varios amigos extranjeros. "Es una medida injusta. Es sólo para decir que la Policía está haciendo algo, que están limpiando las calles", dice Benjamín, mientras con las manos mantiene en el aire cuatro pelotas rojas. "Sé que las leyes se deben cumplir, pero déjennos regularizar, no nos deporten", agrega la chilena Paloma .

La medida ha causado polémica y críticas contra el ministro Urresti, por efectista. Como motivo de la medida se ha indicado que los foráneos están "en estado de indigencia" y que "afectaban la imagen de la ciudad". Los aludidos indican lo contrario. Dicen que no son mendigos sino que esta es su forma de vida, de conocer lugares y gente.

El parlamentario andino Alberto Adrianzén ha señalado que "no se puede medir con la misma vara a ciudadanos extranjeros que delinquen, con aquellos que han cometido una falta administrativa". Esto último es, en su mayoría, el caso de los ciudadanos expulsados y por expulsar: se excedieron en su tiempo de permanencia aquí. 

Proceso expeditivo

La expulsión de malabaristas, vendedores de artesanía y viajeros que van de país en país con lo justo, ha causado la solidaridad de sus colegas peruanos. El artista José La Madrid, conocido como Silencio El Viajero, está organizando una marcha para el próximo viernes a fin de llamar la atención sobre este tema. "He viajado como ellos por varios países, me ha pasado lo mismo trabajando en la calle y no puedo ser indiferente ante lo que ocurre", dice. En su Facebook también hace un llamado para organizarse.

Con él encontramos a Josselin o Joss, un francés que toca la guitarra, canta y trabaja en locales o en la calle. Lleva el pelo rubio despeinado, zapatillas de equilibrista, una guitarra y anda en bicicleta. Está casado con Angie, que es peruana, pero aún así ha sufrido el acoso de policías y serenos cuando hace su show o camina por la calle. 

Lo ocurrido en los últimos días le ha dado un poco de temor. "En mi carnet de extranjería sólo dice 'familiar de residente' no dice 'casado con peruana'. Así que cualquiera de estos días me pueden detener y me podrían llevar hasta la frontera si tienen ganas", dice. Le dio mucha pena ver a varios de los expulsados por la TV porque conocía a algunos. "Los viajeros somos una gran familia", explica. 

Las detenciones y deportaciones que realiza la Dirección de Extranjería están basadas en un decreto supremo de agosto pasado que acortó el tiempo del proceso de expulsión. Lo que antes podía tardar ocho meses ahora sólo toma unos días. Adrianzén ha señalado que eso se presta a abusos por parte de la Superintendencia Nacional de Migraciones, entidad que autoriza la expulsión.

¿Tiende esta medida a mejorar los niveles de seguridad ciudadana? No parece. En el Perú, según cifras de la propia Migraciones, a junio de 2014 había, por ejemplo, 419 cubanos, 5 mil 375 venezolanos y 18 mil 326 colombianos que estaban de manera ilegal en el país. Las noticias nos recuerdan cada cierto tiempo que hay muchos extranjeros que están en la delincuencia, el sicariato, el narcotráfico, operando aquí. ¿Qué se está haciendo contra eso? Ese problema es grave y no se sabe cómo se le combate. 

Pedimos información sobre esto último a la Policía Nacional pero nunca nos dieron la entrevista solicitada. Hasta agosto pasado la Dirección de Seguridad del Estado había expulsado del país a 74 extranjeros que ingresaron de forma irregular o permanecieron aquí tras vencerse su visa. A esa cifra ahora se suman los 42 de hace unos días y los que sean expulsados próximamente. Poco se sabe acerca de si la PNP puede evitar que ingresen personas con antecedentes delictivos.

Por ahora, Extranjería continúa con sus operativos en el centro de Lima (en el Parque de la Democracia, el Parque Neptuno), en la Plaza de Barranco y el Parque Kennedy de Miraflores, entre otros lugares de Lima.

El serenazgo de algunos distritos también expulsa de donde se encuentren a los artistas callejeros, extranjeros o nacionales. Hace unos días un grupo de vendedores argentinos de artesanías  se instaló en una zona de la plaza San Martín y unos serenos llegaron rápido a desalojarlos. Estaban sentados en el suelo,  pero los sacaron porque "estaban molestando", contó Jonathan, llegado hace 10 días al Perú.

El día que conversamos con Felipe y Paloma dijeron que los policías no tenían claro por qué los intervenían a ellos y no a otros turistas. "Cumplimos órdenes", les decían. Ella pide que no hagan amarillismo con los viajeros-artistas de la calle. "Eso genera xenofobia. No debe ser así".

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