La Casa del Alfajor y el dulce sabor del emprendimiento

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5 M05 2014 | 18:30h
UNA DULCE HISTORIA DE CRECIMIENTO. Conozca la historia de emprendimiento que se guarda tras la receta del alfajor, un pequeño postre -preparado por manos chiclayanas- que junto al king kong ha flechado a los paladares nacionales e internacionales.

Erick Bazán.

En todo el norte peruano hay muchas historias de emprendedorismo y de mujeres batalla que permanecen en el anonimato. Muchas de estas microempresarias trabajan duro y parejo por alcanzar la meta de ser su propio jefe, generar fuentes de trabajo, hacer empresa y sobre todo impulsar la economía nacional.

 Una de estas historias pertenece a Liliana García Ríos, dueña de la franquicia de La Casa del Alfajor en la Capital de La Amistad. Su historia -al inicio- no fue tan dulce, pues tuvo que esquivar varias trabas burocráticas y dificultades que le dejaron más de una enseñanza empresarial que le han permitido convertirse en la propietaria de la primera tienda de la marca inaugurada en todo el Perú. 

"Los primeros años fue muy difícil ingresar al mercado local ya que nuestro público objetivo relacionaba mucho a Lambayeque con el king kong y no con un dulce como el aljafor. Esto constituía nuestro primer reto en un buen mercado como el chiclayano", comentó la máxima autoridad de los postres en La Casa del Alfajor. 

UN DULCE SECRETO

Para muchos comensales un alfajor puede ser un dulce buenazo, riquísimo, del cual no se puede dejar de probar solo uno. Pero para Liliana García, este dulce significa su vida y toda una oportunidad de crecer como empresa.

Día a día aprende nuevas cosas y pone en juego varias herramientas de marketing y  dirección de empresas que le han traído buenos resultados como el mejoramiento continuo tanto de su producto como de la experiencia de sus clientes en su punto de ventas. 

"El mercado siempre va cambiando, se vuelve más exigente y es interesante aportarle nuevos conceptos. Una de nuestras mejores herramientas de ventas y de marketing es la degustación; esto nos ha permitido contar con un eficiente marketing boca a boca, ya que quien prueba nuestros productos vuelve y nos recomienda",  explicó. 

La Casa del Alfajor en Chiclayo es un negocio donde participa toda la familia. Liliana se encarga de ver la fase de contacto con los clientes, mientras que su esposo es quien administra la tienda. Sus productos tienen un sabor único y flechan tanto a comensales nacionales como extranjeros.

Por donde se le mire, este pequeño dulce está rodeado de muchas anécdotas e historias de emprendedorismo que buscan siempre -como confiesa Liliana- contagiar a más jovenes  de la región para que se animen a crear e incubar una idea de negocio. 

Ella es una convencida que hay que luchar siempre por nuestros sueños, al respecto dice: "Uno debe creer en lo que quiere hacer. En el camino empresarial vas a tener mil caídas y obstáculos, pero siempre hay una solución; constantemente hay que sacrificar muchas cosas porque el resultado valdrá la pena y más si lo que lograste lo hiciste tú mismo". 

 

EXPORTAN A USA

El jefe de marketing y publicidad de La Casa del Alfajor, Rodrigo Pareja, dijo que desde hace seis años vienen exportando a USA.

También reveló que el alfajor de harina es el más solicitado del portafolio de la marca y que por día se venden más de 50 mil unidades.