Los plátanos de Molino Cajanleque al borde de la extinción por plaga

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13 Abr 2013 | 18:30 h

Igor Ybáñez Gamboa
La Libertad
El plátano del molino es un fruto dulce y de suave textura que han sabido aprovechar muy bien más de 1,500 familias dedicadas a la agricultura, con el fin dinamizar su economía y mejorar su calidad de vida en el centro poblado de Molino Cajanleque, ubicado en el distrito de Chocope, provincia de Ascope, al norte de Trujillo, en La Libertad.
Segundo Caballero Pérez es un agricultor de 71 años de edad que se ha dedicado desde su infancia, junto a su padre, a cultivar racimos de plátano orgánico en su parcela de dos hectáreas. Su producción de este fruto tropical es muy demandado en mercados y centros comerciales en las ciudades de Trujillo, Chimbote y Lima.
Sin embargo, en los últimos tiempos la naturaleza le juega una mala pasada a Segundo Caballero, pues sus plantaciones de plátano van camino a la extinción, debido a que se ha propagado rápidamente la enfermedad de Panamá -un hongo que ataca las raíces de los bananos-, el cual ha disminuido en los últimos años su producción y ha obligado a otros agricultores a sembrar otros productos como el espárrago y caña de azúcar.
“Al plátano hay que darle un cuidado único desde que nace hasta el momento de la cosecha. Estamos limpiando toda la maleza, sin dejar que esta la ensucie con alguna plaga. Me da mucha pena que se esté dejando de cultivar el plátano del molino, que es un fruto que nos identifica como un pueblo que por más de 80 años se ha dedicado a sembrarlo con la única razón de subsistir”, expresó Caballero Pérez.
DEMANDA DEL FRUTO
La plaga de Panamá no apaga del todo las esperanzas de los agricultores de Molino Cajanleque, en este verano han cosechado casi 30 mil toneladas de racimos de plátanos, cada 15 días. La rentabilidad de su producto ha sido muy buena, lo cual ha motivado a los productores a seguir capacitándose para mejorar sus técnicas en cultivo y enfrentar a esta enfermedad.
El primer regidor del distrito de Chocope, Sergio Pretell Villa, indicó que actualmente hay un promedio de cuarenta hectáreas donde se cosechan plátanos del Molino. “En un principio, el 80% de agricultores se dedicaban a cultivar plátanos. A medida que ya han ingresado otros productos, hoy ha bajado al 30%. Hace unos años se cosechaban 120 hectáreas, hoy solo llegamos a  40 hectáreas”, precisó.
Algunas empresas privadas, ONGs y las gerencias de Agricultura y de Producción del gobierno regional, vienen desarrollando programas de capacitación en tecnificación y métodos para contrarrestar plagas. Asimismo, se les está formando para que tengan una visión empresarial para exportar sus productos.
capital del PLÁTANO
Molino Cajanleque es el único lugar en La Libertad donde se siembra y cosecha plátanos de calidad, y en gran cantidad durante todo el año; y es por ello que la comisión ordinaria de Comercio Exterior, Turismo y Artesanía del Consejo Regional aprobó declarar a este centro poblado como la "Capital Regional del Plátano".
Esta denominación  impulsará a Molino Cajanleque ser un importante atractivo dentro del circuito turístico del valle Chicama.
La semana pasada, la Asociación de Productores de Plátano del Molino organizaron el X Festival del Plátano, en donde llegaron alrededor de tres mil turistas que disfrutaron de diversas actividades.

CLAVES

 

ORIGEN. El agricultor Segundo Caballero contó que la producción de plátano en Molino Cajanleque empezó en 1928, cuando esta planta lo trajeron e hicieron popular los sacerdotes de la congregación Carmelitas de Chocope.

CRECIÓ. “Primero se sembró en Chocope y luego se propagó hacia todo el valle Chicama. Hoy, con el Festival del Plátano, se reconoce a este fruto con la competencia al mejor racimo, la mejor parcela y el mejor plato elaborado con este fruto”.

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