Locas por el K-Pop

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17 Nov 2012 | 18:30 h
Texto: Óscar Miranda
Fotografía: Franz Krajnik

Yahaira, 14 años, dos stickers de Big Bang pegados en los cachetes, quiere ser una cantante de K-Pop. Le han dicho que tiene una bonita voz y quiere demostrármelo. Y empieza.
–¡Geurae heyeojin gedeo joha eochapi...!
Es un rap llamado "Without You" de su banda favorita, 2PM. Yahaira no habla coreano pero se ha memorizado las letras y sus traducciones. "Ireon iri isseosseul geogatae...". Cuando llega al coro, en inglés, sus amigas Valeria (14) y Alexia (14) la ayudan.
–¡I'm gonna be ok! Gonna be ok, I'll be ok, gonna be ok...
Yahaira convenció a su mamá de que solo por hoy la deje faltar al colegio y a las clases de inglés para venir al hotel Westin a ver a los miembros de Big Bang, la superbanda de K-Pop que ha llegado a Lima a hacer historia. Unas mil muchachitas como ella hicieron lo mismo. Muchas estarán aquí solo unas horas porque tienen que relevar a las amigas que están acampando desde hace varios días (algunas, desde hace una semana) en las afueras del Jockey Club, donde G-Dragon, T.O.P, Tae Yang, Dae Sung y Seun Ri darán su concierto.
Yahaira se hizo K-popper hace dos años, cuando Valeria fue a visitarla una tarde y la convenció de ver la telenovela coreana 'Los chicos son mejores que las flores'. Allí actuaba Kim Hyun Joong, líder del grupo SS501, del que se enamoraron irremediablemente. Lo mismo le ocurrió a Susana (18). Ella es tan fan que pasó la noche en el aeropuerto esperando a sus ídolos y los ha seguido desde allí hasta el Westin, sin desayunar. En unas horas, gritará como si la torturasen cuando, ya de noche, Tae Yang se asome a uno de los balcones y durante 30 segundos desate la euforia.
Los papás del género
–La industria del K-Pop es enorme –dice Aldo Peralta (35)–. Saca nuevos artistas permanentemente. Primero arrasó en Asia, pasó a Europa y a Estados Unidos, y ahora ha llegado a Sudamérica.
Estamos en su tienda, Kasoo, en el quinto nivel del Centro Comercial Arenales. Aldo y su mujer, Sonia Tovar, son algo así como el "papá" y la "mamá" del K-Pop en el Perú. Desde el 2004, cuando crearon la comunidad en internet Villa KPop, han sido los principales promotores de la industria en nuestro país. Al punto que hace unos meses el dueño de la productora Kandavu les pidió que le sugirieran qué bandas podría traer. Aldo le habló de Big Bang y de algunas más. Kandavu apostó por Big Bang. No se equivocó.
Un grupo de adolescentes entra a la tienda a comprar camisetas del fan club Big Bang is Great Perú para el concierto de esta noche. Sonia las atiende. Aldo me explica que Corea del Sur es una fábrica de ídolos juveniles. "Los descubren en castings o en la calle y los entrenan por cinco o seis años hasta que los lanzan al estrellato". Esa ha sido la historia de Big Bang, de Super Junior, de SHINee, de Girls' Generation y, en fin, del medio centenar de bandas y solistas Made in Korea que hoy están conquistando el mundo.
–Al principios éramos pocos, seis, siete personas –dice Aldo, recordando los inicios de la comunidad–. Hacíamos reuniones en mi casa. Yo pasaba videos y regalaba discos.
Con el tiempo, las chicas fueron prefiriendo a unos grupos por sobre otros y así nacieron los fans club. De TVXQ, de Shinhwa, de Big Bang y de Super Junior, los primeros. Las proyecciones de videos de las bandas fueron convocando a 50, 100, 200 personas. Ya no se realizaban en casas sino en locales alquilados o en la vieja sala del Cine Arenales.
Para el 2010, la fiebre había comenzado. En febrero del 2012, con la llegada de la primera banda, JYJ, quedó claro que había un público ávido de ver a las estrellas del K-Pop en vivo. La presentación de U Kiss, a inicios de noviembre, confirmó esas impresiones.
La llegada de Big Bang, en la cima de su éxito, con el Perú como única parada latinoamericana de su gira mundial, demostró que nuestro país bien podría ser considerado la capital del K-Pop en esta parte del planeta.
La noche de su vida
–¿Qué tal el concierto?
–¡Increíble! ¡Lo máximo! ¡Nunca había visto algo así!
Susan Jiménez (21) fue una de las 13 mil fans que recibieron a gritos a los Big Bang cuando aparecieron sobre el escenario del Jockey Club, la noche del miércoles. Desde la Zona Kandavu, "chanteó" (coreó) los 27 temas con los que la banda extasió a su público durante tres horas. La crónica de la web especializada ConciertosPerú dice que fue el concierto del año. Susan resume sus impresiones con un largo suspiro.
–Fue la mejor noche de mi vida.
Susan ha accedido a mostrarnos su habitación, la habitación de una K-popper total. Dos de las paredes están llenas de pósters de Supernova (no por nada es presidenta de su club de fans) pero también los hay de TVXQ, SS501, Shinwha y Brown Eyed Girls. Sus estantes no tienen libros sino decenas de discos y DVD originales. El precio de un disco oscila entre los 100 y los 150 soles. Aquí hay al menos un centenar. También nos enseña las lujosas ediciones All About ("Todo acerca de") que tiene de Supernova y TVXQ, que incluyen la discografía completa, álbumes de fotos, postales y calendarios. Cada uno cuesta unos 300 soles. Susan me dice que ha comprado algunos de estos objetos con el dinero que ganó haciendo prácticas de periodismo. El resto los obtuvo gracias a que sus padres la adoran.
Fanatismo en los genes
Susan me dijo que su colección de joyas del K-Pop no era nada comparada con la de las hermanas Guerrero. Exageró, pero es verdad que lo que tienen Rosa (25) y Jessica (22) es descomunal. En la habitación que comparten en el departamento de Lince en el que viven con su madre, no parece haber espacio para un fetiche más. Pósters, discos, DVD, ediciones de colección, exclusivas, solo para fanáticos. Rosa es líder del club de fans de SHINee en Perú. Tiene la discografía completa de la banda, tanto en la edición coreana como en la japonesa. 
–Esto es solo lo que tenemos de SHINee –dice Jessica llena de orgullo–. Si sacamos lo de los otros grupos, no va a entrar en la cama.
Su madre, en la puerta de la habitación, las mira con una sonrisa cómplice.
–Yo a su edad me moría por Michael Jackson. En mi cuarto tengo todos sus discos.
Para las fotos, Rosa coge una imagen de Onew, el líder de la banda. Jessica agarra una de Minho, por el que muere. En la cabecera de la cama, un póster gigante de Onew parece mirarlas, quizás impresionado, y ellas posando rodeadas de tantos y tantos tesoros.
Amar el k-pop
Confieso, lleno de prejuicios, que todavía me es difícil asociar la pinta de Aldo al K-Pop. Lo veo más con una casaca de cuero, bebiendo cerveza con sus patas en un concierto de M.A.S.A.C.R.E. Pero no, a él lo que le gustan son las dulces baladas de girl bands como S.E.S y Brown Eyed Girls. La 'culpable' fue Sonia, que lo hizo ver la telenovela coreana 'Todo sobre Eva'. Ahora, una década después de haber conocido el género, mientras conversamos fuera de la tienda y un grupo de adolescentes llega a husmear novedades, es capaz de lanzar afirmaciones como esta:
–Yo amo el K-Pop. Lo amo.
Me dice que la semana pasada estuvo en un festival de pop coreano en Chile, en el que vio a Super Junior y a varias bandas más, y que ha podido asistir a numerosos conciertos en el extranjero.
–Entenderás lo emocionado que estoy con lo de Big Bang –me dice con los ojos que le brillan–. Esto recién está comenzando.