El reino animal

Plataforma_glr
26 Oct 2012 | 18:30 h
Hubo muertos humanos, pero la gente que vio con incredulidad y luego espanto las imágenes de la frustrada operación policial en La Parada tenía las frases más indignadas respecto del pobre equino de la guardia montada cuya pata posterior quedó colgando de una manera dolorosa y a la vez absurda. Los matones que defendían el mercado victoriano no se conformaron con masacrar policías que cumplían con su deber, sino que se lanzaron contra el animal y golpearon con un fierro el frágil nudillo de su extremidad y la quebraron como si fuera una caña. Tendones y pellejo eran lo único que sostenía el casco del asustado animal.
¿Por qué la gente se indignó mucho más con esta escalofriante imagen que con las noticias de los muertos que provocó la batalla tras el operativo? Porque el animal era la imagen exacta de la fragilidad en que vivimos los limeños de hoy. Ese animal no sabía, no tenía conciencia de lo que podía pasarle cuando la mañana del jueves salió de sus caballerizas a cumplir con su trabajo. Esta vez tuvo la mala fortuna de ser enviado a la zona de la ciudad que se atrinchera para existir entre la mugre y el desgobierno. El bello animal debió ser sacrificado y los matones ahora celebran su arrojo. Salieron a saquear Gamarra y se sintieron una vez más los reyes del combo y la papa. Ellos, los matones, y  también quienes les pagaron para que masacren a todo lo que signifique orden en la ciudad.
En Lima existe una alcaldesa que quiso gobernar con diálogo e inclusión, pero que en el camino conoció la fuerza de los dueños del transporte, de buses y combis, y ahora también la ferocidad de los dueños de La Victoria. Los mismos que quieren romperle la pata al gobierno de Lima para traer a otro que se acomode a sus intereses. Muertos humanos y muertos del reino animal al fin, lo que pasó el jueves no tiene por qué ocurrirnos otra vez.