Salomón Lerner Ghitis: “El indulto no debe pasar por un pacto político”

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7 M10 2012 | 02:36h

Emilio Camacho.

Salomón Lerner va de negro. El pantalón, el calzado y la chompa que le cubre el cuello son oscuros. Y su look es casi tan sobrio como su propia actitud. El ex premier de Humala responde relajado a cada interrogante pero apenas sonríe. Es la actitud de alguien que ya no tiene encima el peso de estar en el Ejecutivo.

-¿Es fácil ser amigo de Ollanta Humala?

No, creo que es una amistad difícil. Porque Ollanta es una persona que está ocupando una labor que le demanda muchas horas de trabajo. Eso hace que él no tenga la disponibilidad para atender a los amigos.

-¿Es difícil por la falta de tiempo? ¿No porque no coincidan en las ideas?

No, no, también. Indudablemente él tiene, en los técnicos que lo rodean, una información que él puede considerar adecuada y no creer que requiera de mayores opiniones.

-¿Y usted confía en la lealtad del presidente Humala como amigo?

Sí, yo creo que él es una persona correcta, que es leal con los amigos que han contribuido con su carrera política.

-Él le dijo a RPP hace una semana que tuvo que hacer de maestro de escuela con algunos miembros del primer gabinete que no entendían las políticas que él quería implementar. ¿Usted se considera un alumno del presidente Humala?

Bueno, yo no sé a quién se refería. En todo caso, los ministros que estuvieron con nosotros, en la mayoría de los casos, eran gente que venía de una experiencia en gestión pública, por lo menos en los (casos) que yo conocía y recomendé. En los otros, que él escogió y en los que di mi visto bueno, de repente no tuvieron esa experiencia de gestión pública.

-¿Pero cómo toma estas declaraciones del presidente? Finalmente, estaba hablando de su gabinete.

Ese era el gabinete de él y de todos los peruanos, no era mi gabinete. El primer gabinete sirvió para que se viera el resultado político de las elecciones, creo que había personas de diferentes tiendas políticas, de diferente manera de enfocar la gestión pública. Eso era lo importante; representar el voto popular. El primer gabinete trajo la confianza necesaria en todos los actores, tanto empresarios como políticos.

-Lo veo prudente: hay gente que podría decir que eso que ha dicho Humala es una deslealtad con la gente que lo acompañó en un primer momento.

Bueno, hay algunos miembros del gabinete que me acompañaron que me han transmitido esa sensación. Yo considero que las responsabilidades las debemos asumir todos. Lo mejor es pasar este hecho como uno más de los ocurridos en la política peruana, sin ahondar más en él.

-Voy a insistir en este tema. La semana pasada el señor Carlos Tapia afirmó que todavía queda gente de izquierda en el gobierno, pero que era mejor no identificarla porque a lo mejor los botaban. ¿Así de tirantes han terminado las relaciones del presidente con la izquierda que usted llevó a Palacio?

No, no pienso que sea así (sonríe). Esa debe ser una reacción de Carlos (Tapia), que ha trabajado políticamente muchos años con el presidente.

-Casi tantos como usted...

Sí, pero yo no tenía una cercanía tan fuerte en el periodo 2005, 2009. Yo ingresé con los Ciudadanos por el Cambio, como una expresión de profesionales que empezaban a militar en la vida política.

-Entiendo que usted se acercó a Humala cuando representaba a la comunidad judía y quiso expresarle su preocupación por algunas expresiones antisemitas. 

Es correcto. Eso fue a finales del 2005. Pero después yo no participé en la militancia política del partido; eso fue del 2006 al 2010, cuando comienza la campaña. Hasta entonces yo estaba con él, lo acompañaba, hablaba con él.

-...Y aportaba dinero.

No, no, en ese momento yo no era aportante de dinero, tenía muy buena relación con Ollanta y con Nadine en esa época, trabajábamos mucho en el plan de gobierno y con empresarios.

-¿Y usted es leal al presidente Humala?

Por supuesto.

-Es importante eso. Cuando se presente el pedido de indulto a Alberto Fujimori, el presidente va a necesitar rodearse de gente en la que pueda confiar y probablemente usted sea una de esas personas.

Yo diría que la lealtad y la amistad se dan cuando uno puede expresar lo que uno piensa que es mejor para el país, y él tendrá que tomar una decisión de acuerdo con el consejo o asesoría que le puedan brindar muchas otras personas. En ese sentido, yo trataré de hacerle llegar mi punto de vista al presidente Ollanta.

-¿Y cuál es su punto de vista sobre el pedido de indulto?

Creo que en este proceso de la historia es importante mencionar que hay testimonios, hay justicia, hay memoria y también puede haber perdón. Es parte de una historia de acontecimientos que se desarrollaron para encontrar la verdad. Ahora, si una decisión de Estado representa que haya un indulto para el presidente Fujimori, por una cosa estrictamente humanitaria, eso tendrá que decidirlo el presidente Humala, de acuerdo con una junta médica y la Comisión Nacional de Indultos.

-Hay quienes reconocen que Fujimori está enfermo y viejo, pero también señalan que él no se ha arrepentido de sus actos, que se puede tener clemencia con él siempre y cuando pida perdón. ¿Qué piensa de eso?

Yo creo que eso es parte del pedido de indulto, no sé cómo vendrá. Ahora, desde mi punto de vista, quien se equivoca tiene que pedir perdón, como lo han hecho algunos personajes de las Fuerzas Armadas o personalidades civiles que pidieron disculpas y perdón. Y aquí no puede haber negociación política; el indulto no puede pasar por una negociación política.

-¿Piensa que el pedido de perdón debe estar incluido en el mismo documento en el que se pida el indulto?

Desde mi punto de vista, eso es lo que debería hacerse.

-Pero es tan difícil esperar una disculpa de Fujimori. Es la misma persona  que gritaba "soy inocente" antes los deudos de las víctimas de Colina.

Sí, es difícil. Muchas veces él ha tenido expresiones que no han contrastado con la realidad de los hechos, y, bueno, lamentablemente el país vivió en los últimos años de esa etapa una situación en la que se desvalorizó la verdad. Ese es el tema, quienes estuvieron alrededor de Fujimori no son conscientes del daño que se hizo.

-Hoy (jueves) Martha Chávez decía: Si le dan el indulto, eso no le impediría hacer política. Eso deja claro por dónde van a llevar las cosas.

Allí hay una falta de apreciación de lo que quieren los peruanos;  no queremos repetir la historia, podemos perdonar pero no olvidar.

-¿Y cómo toma el presidente este tipo de decisiones trascendentales? A la distancia, el presidente aparece como un hombre que no confía mucho en las personas y que tiene a su partido relegado.

En este caso puntual (el indulto), creo que él se va a basar mucho en el estado de derecho. Él debe cumplir un mandato, y eso le da discrecionalidad en su decisión final. Él se va a ajustar a la verdad.

-¿Pero quiénes son las personas que más influyen en él? ¿Quiénes son su círculo más cercano? ¿La señora Nadine, el ministro Castilla, el coronel Villafuerte, quiénes?

Sí, yo creo que hoy día ellos son las personas más allegadas a él. En la cosa militar, el coronel Adrián Villafuerte. En las cosas técnicas, los ministros Miguel Castilla o René Cornejo, y Nadine, que es la compañera de toda su carrera política.

-Eso termina haciéndolo ver como un hombre aislado que depende de la opinión de cuatro personas. ¿Siempre fue así?

Yo creo que una cosa es "antes de" y otra "después de". Antes de asumir la presidencia, Ollanta Humala escuchaba opiniones de diferentes actores, con diferentes matices políticos o tendencias. Y luego, en la Hoja de Ruta, participaron otros partidos que no estaban en la primera fase de alianzas. En esta etapa, hoy hay una primacía de actores técnicos y no políticos.

-Ha primado la teoría de Óscar Valdés: "Más técnicos, menos políticos".

Yo creo que la teoría del señor Valdés era más autoritarismo menos democracia.

-Entonces la otra frase era un buen disfraz.

(Sonríe). Ese es mi punto de vista. Y yo se lo he dicho personalmente.

-Me ha mencionado muchos nombres, pero quería centrarme en el de Miguel Castilla. ¿Él es el ministro más influyente?

Sí, yo creo que es verdad. Además, en casi todos los gabinetes el ministro de Economía es el hombre fuerte.

-Pero debería serlo el primer ministro, que es el jefe de todo el gabinete.

...Debería serlo.

-En su caso, cuando usted era premier, ¿Miguel Castilla era el ministro más importante?

Yo diría que yo tenía una personalidad por la cual tenía una mayor influencia en el presidente, tenía una mayor capacidad de coordinación con todos los ministros. 

-¿Eso no le pasó a Valdés?

Yo creo que no.

-Usted, además de la responsabilidad que tiene en Unasur, está alentando la creación del movimiento de izquierda Fuerza Ciudadana...

Yo me he tomado una licencia personal en Intelectuales por el Cambio y en lo que es Fuerza Ciudadana. Yo remarco que es  muy importante que grupos de profesionales formen agrupaciones políticas. En buena hora, le deseamos el mejor éxito a sus ideas.

-¿Qué significa tener una licencia? ¿Usted está dentro o fuera de Fuerza Ciudadana?

Yo estoy afuera de Fuerza Ciudadana en un sentido práctico, no estoy participando porque tengo un encargo activo del gobierno peruano en Unasur.

-¿Y cuando deje el cargo?

Entonces veremos cómo trasciende Fuerza Ciudadana.

-¿Veremos?

Sí, lo veremos.

-En Ciudadanos por el Cambio están muy convencidos de que usted está en el nuevo movimiento.

No es que no esté, sino que no estoy activo. Pero una vez que se disponga de una libertad de acción seguramente que participaré con ellos.

-¿Su aporte sería financiero?

No, no. Mi aporte son ideas, conceptos; se quiere desarrollar un proyecto nacional, trabajar parte de lo que fue el proyecto de La Gran Transformación.

-Hay algo curioso en Fuerza Ciudadana. Cuando usted salió del gabinete, las conversaciones en Cajamarca, por el proyecto Conga, se habían entrampado. Y su contraparte en esa negociación era el señor Gregorio Santos. Hoy, hay integrantes de Fuerza Ciudadana que no ven mal que Santos sea el candidato del nuevo movimiento.

Bueno (sonríe), yo respeto las expresiones de un miembro de Fuerza Ciudadana que piense que Gregorio Santos pueda ser el candidato...

-Estamos hablando del señor Mario Huamán de la CGTP.

Él tiene derecho a expresarse. Yo creo que las decisiones en el nuevo movimiento no se impondrán por cúpulas sino con el voto democrático de todos sus miembros.

-¿Y cómo articular a los grupos de izquierda que confluyen en Fuerza Ciudadana? Muchos de estos mismos grupos prefirieron ir por separado en la elección del 2011, tienen vocación por la atomización.

Bueno, yo creo que este movimiento no nace solo con fuerzas de izquierda sino con fuerzas progresistas que quieren un cambio hacia una sociedad con más justicia, con un modelo económico que no es el neoliberal. Esa concepción hace que elementos que no necesariamente militaron en la izquierda sean parte de Fuerza Ciudadana.

-Pero es un hecho que la mayoría de militantes serán hombres de izquierda.

Mire, siempre el sueño de la izquierda ha sido un frente amplio.

-Pero nunca deja de ser un sueño.

Bueno, Ollanta no logró articular a la izquierda, Patria Roja no estuvo en su frente. Solo Barrantes, con Izquierda Unida, hizo esta labor y ganó la Municipalidad de Lima, pero en el ámbito nacional no pudo articular estas fuerzas.

-¿Usted se ha considerado alguna vez un hombre de izquierda?

Yo soy un hombre progresista, un socialdemócrata. Si eso es izquierda, pues lo es. Creo en la justicia social, en la intervención del Estado como un ente participante en el mercado.

-Usted colaboró entre el 83 y 84 con la campaña aprista en el grupo Independientes con Alan García.

Sí, es correcto.

-Luego, en el 90, apoyó la candidatura de Alberto Fujimori frente a la de Vargas Llosa.

No, yo no apoyé. Tenía más simpatías por él, porque justamente la gente de izquierda apoyaba a Fujimori. Usted acuérdese...

-Sí, hubo un llamado a votar por Fujimori.

Sí, y a mí me parecía que el modelo neoliberal de Vargas Llosa no se condecía con las necesidades del país en ese momento, y tampoco ahora.

-Pero al final Fujimori hizo lo mismo que proponía Vargas Llosa.

Bueno, no. Digamos que actuaba de manera más populista que neoliberal.

-También ha trabajado con  Toledo .

Yo era amigo de Toledo, no estuve en su campaña. Después, él me encargó Cofide, como técnico. Eso no fue una cosa política.

-Bueno, finalmente ha trabajado con Humala. A donde quiero llegar es: siempre ha estado cerca de diferentes candidatos, ¿de dónde le viene la indecisión política?

Yo estoy cercano a candidatos socialdemócratas, a candidatos que creen en la justicia social. Creo que cada uno de ellos, en una medida, hicieron algo por ella. Yo no acompañé al gobierno  de Fernando Belaunde, ni acompañé con ningún cargo a Alan García o Alberto Fujimori. Estuve circunstancialmente en Cofide  con Alejandro Toledo, por una cuestión más profesional.

-Le voy a poner un escenario: si usted fuera jefe de campaña del próximo candidato de Fuerza Ciudadana y se le acercara un empresario empeñoso, que tiene un pasado de haber estado siempre cercano a otras candidaturas, ¿qué le recomendaría a ese candidato? ¿Que acepte a ese empresario o que, por el contrario, le tenga desconfianza?

(Suspira). Bueno, depende de lo que sea ese proyecto. Si es un proyecto incluyente a la empresa privada, al mercado nacional con el mismo derecho que a los empresarios extranjeros, por qué no. Yo no lo rechazaría.

-Brazos abiertos para los empresarios...

Por qué no.

-¿Diría que haber trabajado para la Frecuencia Latina de los hermanos Winter, cuando la influencia de Vladimiro Montesinos en este canal era notoria, ha sido uno de sus peores errores?

Yo no trabajé para los Winter. Yo fui uno de los directores de Frecuencia Latina por encargo de uno de los Winter, que a su vez era director en un banco en el que yo era presidente.

-Igual Frecuencia Latina era lo que era...

En el momento en que llegó Julián Cortez a hacerse cargo de la dirección de informaciones del canal, yo les dije a los amigos Winter que muchas gracias y que hasta aquí nomás. En los primeros tres o cuatro meses, ese proyecto sí tuvo cierta independencia. Además, yo traté de facilitar las cosas para que no siguiera la pelea entre el señor Ivcher y los Winter por el tema accionarial.

-Obviamente falló.

Totalmente. Nadie ha podido arreglar ese asunto. Yo lo he criticado, fue un error político, pero fui totalmente transparente.

-¿Y Baruch Ivcher lo ha perdonado?

Yo creo que mi actuación fue de buena fe. Él lo ha entendido y nos hemos dado la mano. Eso fue hace muchos meses atrás.

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