Vanessa de Oliveira: técnicas de la seducción pueden ser útiles para cerrar negocios

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22 Sep 2012 | 18:30 h

Efraín Rodríguez Valdivia.

Arequipa.

Vanessa de Oliveira (37) es una mujer que deja la piel en cada uno de los actos de su vida. Desde escribir hasta atender a hombres que requieren de sus caricias de dama de compañía. Ejerció el oficio más antiguo del mundo hasta el 2005. Ahora está sentada en una silla estilo barroco y tira los cabellos para explicar que se retiró hace seis años. "A veces lo extraño", narra.

Desparrama su imponente figura de garota pentacampeona en lides amatorias y explica cómo conjugó el sexo y marketing en los negocios. "Al final, todo es negocio", concluye con  un inquietante acento portugués.

¿Cómo surge la idea de plasmar estas experiencias y maniobras del sexo para cerrar tratos empresariales en su libro "Seducir clientes"?

Primero quiero aclarar que ser dama de compañía es una profesión como cualquiera, donde nuestro cuerpo es un producto y la mente es la dirección. De la misma forma, los negocios tienen dirección y producto. Los empresarios pueden tomar las tácticas de la dama de compañía, sin embargo no lo hacen por pudor. Se emplean los mismos ejercicios como anuncios en el diario, buena impresión, mantener el producto de calidad, mejorar los precios. Yo no fui a ninguna facultad, sino que lo aprendí en el campo.

El libro cuenta que para tu desenvolvimiento como dama de compañía creaste personajes. Eras Marice, Ana y Mary. ¿Cuáles eran sus funciones y especificaciones para el mercado?

Cuando era Mary usaba vibradores, juguetes y otras cosas. Intercambiaba roles, donde yo hacía de hombre. También practicaba sexo con dos personas a la vez. Marice era para la gente con dinero y poder y Ana para los muchachos que no tenían mucho dinero y poco tiempo. Yo ofrecía lo que la población pedía. 

Vanessa asegura haberse acostado con cinco mil hombres durante once años. Estas experiencias le han hecho creer que es una especialista. Mira alrededor y estira las piernas como para redefinir sus medidas de cien, noventa y sesenta y cinco de su generosa anatomía y recuerda que ni sus atributos ni sus ideas fueron el punto de partida para escribir el libro.

La autoría de este libro la compartes con el experto de marketing Reinaldo Bim Toigo. Sin embargo, antes habías recibido propuestas de otros profesionales que se retiraron ¿Por qué se iban?

Algunos renunciaban a compartir el trabajo por pudor, presión familiar, etc. Reinaldo fue corajudo y llegó para trabajar.

¿Cuáles son las reflexiones que plantea el texto en esta juguetona combinación?

Asocia ideas que tomé como dama de compañía. Como los clasificaba los atendía, me actualizaba para ofrecer sexo. El detalle está en conjugar estas técnicas en cualquier negocio.

LA DAMA GURÚ 

Vanessa de Oliveira antes de ser dama de compañía era enfermera. Cosía heridas y calmaba dolores. En el 2001 se inició en el oficio cobrando 200 dólares. Sus más de 10 mil horas con hombres le han dejado una percepción empresarial del oficio y cómo aplicarlo en otros negocios. Si la comparamos con un electrodoméstico de la cama, ella pica, procesa, licúa y deglute a los hombres.

Entró al sexo por falta de dinero. "Mi marido me abandonó con una hija. Allí entré al negocio", relata sin prejuicios. "Estaba casada por la iglesia, por la ley y por la bendición de mis padres, pero él se fue y me dejó sola. Ahora a mi hija no le falta nada y se dedica a la moda. Tiene diecisiete años y es virgen".

¿Tienes vocación para ser dama de compañía?  

Sí. También para escribir libros y para hacer marketing personal.

¿Cómo fue la primera experiencia como dama de compañía?

Fue muy tranquila. Yo llegué a un café y sabía que iba a conseguir un cliente. Un hombre se me acerca y me propone el negocio. Le acepté y todo fue muy rápido. El sexo acabó a los cinco minutos porque él tenía eyaculación precoz. Y me pregunté. ¿Si en ese breve lapso ganaba 200 dólares en una noche, podría quintuplicar la cifra? ¿Por qué no pensé en esto antes?, me increpé.

Pero, ¿cuál fue el empuje para ser dama de compañía?

Pasé muchas necesidades. Era pobre. Me lancé si prejuicios y concluí que esto no es un crimen ni un pecado. Que no era ni peor ni mejor por la cantidad de sexo que practico. Pero la gran mayoría de personas piensa que esto es pecado, que el sexo es impuro. Tenía clientes aburridos, divertidos, dotados, superdotados, cortos y no tan largos. Yo quería conocer gente.

¿Por qué decides retirarte de este oficio?

Por cuestiones de tiempo. Escribo para Playboy Brasil, hago libros, viajo por conferencias y ferias de libros. Doy talleres, consultorías sobre marketing y sexo. Hago muchas cosas. Trabajaría si tuviera tiempo. Ahora tengo otras cosas más importantes en mi vida. Pero soy una profesional y creo que no hay persona que conozca el sexo mejor que yo.

¿Pero volverías al negocio?

Por un millón de dólares entro al negocios en este instante. ¿ Si te ofrecieran esa suma de dinero no entrarías tú también? Yo creo que sí. Lo dice tu mirada. Hay que saber hacer negocios.

¿Te incomoda que te digan puta?

Decir puta es referirse a una persona indigna, sin carácter, sin valores. Para mí esto es una profesión con aportes a la sociedad. Deben de dotarse zonas rosas para el ejercicio de esta profesión. ?

 

"A Arequipa le hace falta buenos sex shop y una zona rosa"

Vanessa de Oliveira no solo presentó su libro "Seducir clientes" sino que buscó un sex shop para demostrar cómo sacarle el mayor uso al látigo y la espuela, sin embargo no halló ninguno abierto en ninguna zona segura del Cercado. Halló un látigo en una tienda de tatuajes.

"No puede ser posible que una población de 900 mil personas no tengan buenos sex shops. Hay mucho por  hacer en esta ciudad", sostuvo.

También le mandó un mensaje a las autoridades y miembros de la Iglesia (Católica) para habilitar una zona rosa. "Tengo mucho respeto de las políticas de las ciudades, pero creo que Arequipa debería contar con una zona rosa. Es más seguro, más sano, hay más control y cuidado de las personas que ejercen este oficio".