Los saberes y sabores de Modenesi

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Hace 40 años el restaurante Costa Verde abrió sus puertas frente al mar limeño –cuando nadie apostaba por esta zona– y desde entonces ha mantenido la tradición de su alta cocina. Se convirtió además en un lugar de visita obligada de presidentes, artistas y personalidades que pasaron por Lima. Aquí recordamos parte de la historia de este bastión gastronómico.Memoria culinaria

Era una locura abrir un restaurante en la Costa Verde a comienzos de los años 70, pero a Raúl Modenesi La Rosa la idea simplemente se le ocurrió. Por entonces no había ninguna construcción en esa zona de playas.

Ni pistas, ni agua ni luz. Era solo una franja de tierra con el océano Pacífico y sus olas golpeando las orillas incesantemente. Un día de 1971 que pasó con su auto por el lugar, muy cansado, se detuvo frente a la playa Barranquito a ‘cabecear’ un rato. Cuando abrió los ojos visualizó un local de cara al mar, un lugar donde los limeños pudieran encontrar la mejor comida peruana e internacional. Más que un sueño fue una visión.

Por entonces Lima le daba la espalda al océano y en un principio a sus socios la idea les pareció descabellada. Pero la hizo realidad contra viento y marea. En 1972 abrió el restaurante Costa Verde, con el objetivo de convertirlo en uno de los mejores de Lima. Y lo logró. “Antes de eso debí conseguirlo todo.

Debí poner el agua, la luz, el teléfono. Y después otros aprovechaban los postes, lo que habíamos hecho”, cuenta Modenesi, sentado en la terraza de su restaurante, cuarenta años después del inicio de su aventura culinaria. Fue el primer restaurante que abrió en la playa, en el límite de los distritos de Barranco y Miraflores.


Alta cocina


Desde un principio tuvo éxito. Era un restaurante cinco tenedores, con vista al mar y rumor de olas. Hasta allí llegaban los amantes de la buena mesa, y con el tiempo fueron llegando también personalidades famosas. Todos los presidentes peruanos, desde la década del 70 hasta la actualidad, han pasado por allí. Hay una anécdota que Modenesi recuerda con una sonrisa: una tarde coincidieron en el local Víctor Raúl Haya de la Torre, Fernando Belaunde, Luis Bedoya y algunos políticos más, cada quien en su mesa. “De una de ellas le mandaron una botella de vino a Víctor Raúl, y él envió una botella a otra mesa. Y así acabaron mandándose botellas entre varias mesas. Vendí como media docena esa tarde”.

Para los 80 el Costa Verde ya era un restaurante que se había ganado el aprecio de los clientes por su alta cocina. Raúl Modenesi viajó a muchos países como representante de la cocina peruana y recibió varias distinciones. Haciendo memoria de todos los premios alcanzados por la calidad de sus platos, Modenesi dice que se siente el pionero de lo que  hoy llamamos el ‘boom gastronómico’ en el Perú. “Yo le di una dinámica comercial a la Costa Verde, aposté por un restaurante gourmet cuando nadie lo hacía y he sido un embajador de la cocina peruana en el mundo”. Cuenta que estuvo en sitios tan lejanos como China, Alaska y Rusia; en toda Sudamérica y Europa. Siente que sembró un árbol hace cuatro décadas y el país hoy recoge los frutos.

En la historia del Costa Verde son infaltables los nombres de todas las personalidades que pasaron por ahí. La mayoría de los artistas que venían a Lima recalaban en sus mesas. El español Julio Iglesias, amigo del propietario, fue asiduo visitante cada vez que venía. Una vez Modenesi lo invitó a almorzar y un dúo de guitarristas que tocaba ahí se acercó a dedicarle una canción. De una mesa alguien gritó: “Julio, cántate una canción”. Y el artista se paró y entonó un bolero. Al acabar, de otra mesa le pidieron otro tema. Y volvió a cantar. Al final entonó cuatro o cinco canciones. “Es la primera vez en mi vida que me paseo cantando de mesa en mesa y no me dan ni siquiera propina”, le dijo el español al dueño del local, riéndose, mientras volvía a sentarse.

Otras personalidades que visitaron el local fueron el mexicano Juan Gabriel, quien una tarde también se animó a cantar para los presentes e incluso bailó una marinera. Dicen que el empresario y magnate Mohamed al Fayed –padre de Dodi, novio de la princesa Diana– se emocionó con el buffet y con el cau-cau de la casa. El lugar fue también el centro de eventos importantes, y como parte de su trayectoria puede mostrar un logro sorprendente: en 1997 fue considerado en el libro Guinness de los récords “por el buffet más grande y variado del mundo”. Esa vez presentaron 468 platos, de distintas cocinas del mundo, con una calidad impresionante. “Ahí lo importante no era el número, sino que ese mismo nivel, agradable para cualquier comensal, lo hemos mantenido siempre”, explica el dueño del Costa Verde.


Un nuevo aniversario


Hoy a los 40 años, el Costa Verde es una empresa familiar que navega en aguas tranquilas. El chef ejecutivo del local es Raúl Modenesi hijo, y es el encargado de que la buena cocina se mantenga. “Aquí no solo hay buena comida, sino también un gran ambiente. Cualquiera puede disfrutar del mar, de la naturaleza, sin nada que le bloquee la visión”, dice. Desde la terraza del Costa Verde se pueden ver las aguas esmeraldas del mar peruano, la bahía que forman los acantilados limeños; y oír al lado el rumor de las olas. Allá por los años 50, Raúl Modenesi padre fue campeón nacional en todas las distancias de natación estilo libre, además de campeón sudamericano en posta de 4 por 100 metros. Recibió por ello los Laureles Deportivos del Perú. No es tan raro entonces que un hombre que pasó parte de su vida en el agua tuviera un día la visión de abrir un restaurante al borde del mar.
 

SOLIDARIDAD

 

Como parte de las actividades por su 40º aniversario, el Costa Verde participa de la campaña “El Lazo de la Esperanza”, que busca crear conciencia sobre el autismo. Para ayudar a la institución Siempre Amanecer, que educa a niños con autismo, destinará el 20% de la venta de su clásico “Lomo Saltado Don Raúl” a esta escuela durante todo el mes de abril.