Arequipa: Fervor religioso en vía Crucis de Viernes Santo

Escenificación. En Paucarpata por trigésimo segundo año consecutivo se recreó la vida, pasión y muerte de Jesús. En la puesta en escena participaron 170 actores durante 5 horas. Población mostró identificación y se conmovió con los actos.

Escenificación. En Paucarpata por trigésimo segundo año consecutivo se recreó la vida, pasión y muerte de Jesús. En la puesta en escena participaron 170 actores durante 5 horas. Población mostró identificación y se conmovió con los actos.

Jorge Malpartida Tabuchi.

Los miles de espectadores que observaban sentados en la Plaza de Paucarpata la escena de la Última Cena corren ahora en estampida por la calle Colón para no perderse el arresto de Jesús, recreado metros más abajo en uno de los andenes del distrito.  Son las 15:40 horas y hace dos horas que comenzó la tradicional escenificación del Vía Crucis de Jesucristo en el distrito de Paucarpata.  

“No soy cien por ciento católico pero con actividades así de originales refuerzo mi fe”, cuenta Francisco Dávila, un chiclayano de 50 años que por tercer año consecutivo viene aquí para revivir las últimas horas de Jesús.  “Además las vestimentas de la época nos recuerdan una tradición que no debemos olvidar”, dice Dávila antes de abrirse paso entre el tumulto para apreciar la siguiente escena junto a su esposa e hija. 

El actor que encarna a Jesucristo este año, Julio Chuquimia, cuenta que él participa de esta actividad para que el público y los otros actores sientan el mensaje de humildad de Jesús y se inspiren a unirse entre ellos a partir de su actuación. 

“A los seis años asistí  a una escenificación en la que al actor que hacía de Jesús se le veía una brillante aureola, como si fuera un santo de verdad. Eso me maravilló”, dice Chuquimia, quien ahora tiene 31 años cumplidos. 

PLANIFICACIÓN 

Desde hace 32 años que los miembros del grupo parroquial Jesús Nazareno recrean cada Viernes Santo, usando como base los evangelios de la Biblia, la vida, pasión y muerte del hijo de Dios. Este año participaron 170 actores, la mayoría miembros de la parroquia o vecinos de la zona. Los ensayos tardaron dos meses para pulir las habilidades histriónicas de los actores, cuyas edades van de los 10  hasta los 80 años. 

Se invirtieron alrededor de 4 mil 500 nuevos soles para la logística, material publicitario y equipos de sonido. Además se armaron escenarios en la plaza, el cementerio y la andenería del distrito para esta actividad que se desarrolla a lo largo de cinco horas. El libreto tiene 52 páginas y en algunos pasajes, Jesús tiene diálogos de tres páginas enteras. 

Según el director de escena, Carlos Chávez, la naturalidad y realismo con que montan las estampas religiosas para dar vida a las santas escrituras, es lo que hace única a esta escenificación que también se hace en otros distritos de la ciudad. 

FERVOR RELIGIOSO

Luego de que el apóstol Judas, encarnado por Ángel Pinto, entrega a su maestro a los soldados, el público regresa corriendo a la plaza principal para observar las distintas escenas del juzgamiento de Jesús ante los fariseos; Poncio Pilatos, gobernador de Judea; y el rey Herodes. 

Algunas personas observan los actos desde los techos de sus viviendas, otros se suben a la pileta para escuchar los diálogos. Desde el cielo gris, cae una breve garúa sobre los fieles devotos a quienes no les importa mojarse con tal de seguir todos los detalles de la puesta en escena. “Me encanta cómo cuentan la historia paso por paso. Se puede sentir el fervor y la celebración de las creencias”, indica Carlos Gamero, parado sobre una de las bancas de la plaza. 

Luego de ser azotado por los soldados romanos, comienza la procesión de Cristo rumbo a la crucifixión. En Paucarpata el monte Calvario está ubicado en la parte alta del pueblo tradicional. Entre gritos, simulaciones de golpes y tropiezos sube Jesús con la cruz a cuestas. 

La emoción del público es tal que viven la teatralización como si fuese real. “Párate, Nazareno”, grita uno de los actores luego de que Jesús cae desfallecido. “Párate, pues”, grita un chiquillo desde una de las veredas que en la recta final lucen abarrotadas de personas. Se estiman más de 12 mil asistentes. 

La gente corre desesperada al ingresar a las chacras. Escapan de los policías, saltan una acequia y esquivan bolas de estiércol para tener la mejor vista de Jesús en la cruz. Finalmente, luego de una simulada agonía, Jesús, en la voz de Chuquimia, dice:

 “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, y muere. A las 17:20 horas, un breve silencio antecede a los aplausos del público que se mezclan con los sollozos de una ficticia Virgen María que llora por su hijo. 

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