Facturas electorales de la crisis

Plataforma_glr
29 Sep 2011 | 12:03 h

Las dimensiones de la crisis económica que sacude Europa comienzan a pasar factura en las consultas electorales, tanto a la derecha como a la izquierda, pues lo que cuenta es que se trate del gobierno de turno.  El factor “crisis” es el primero que habría que considerar  a la hora de analizar la victoria rotunda de la izquierda y el Partido Socialista en las recientes elecciones para renovar casi la mitad del Senado.

 


Sin desmerecer esta victoria, lo evidente ha sido el castigo de la derecha en el poder, personificada por el presidente Nicolas Sarkozy y su partido, la Unión por la Mayoría Presidencial.  La derrota debe situarse entonces dentro de otros recientes escenarios electorales europeos, por ejemplo el de Dinamarca  –que ha girado de la derecha a la izquierda– o el de Finlandia –que ha pasado de la socialdemocracia a la extrema derecha–,  a los que cabe agregar los problemas de la canciller Angela Merkel en Alemania, que ha sufrido una serie de reveses en las elecciones regionales a las que se presenta su partido, la Democracia Cristiana.

 


Desde luego que las consideraciones anteriores no restan legitimidad a la victoria socialista, que por primera vez en la historia de la Quinta República, fundada por Charles De Gaulle en 1958, obtiene mayoría en la Cámara Alta, y ello en vísperas de las elecciones primarias del Partido Socialista el 6 de octubre, en las cuales seleccionará democráticamente a su candidato para los comicios presidenciales de mayo de 2012.

 


La izquierda socialista necesitaba ganar 23 escaños para hacerse de la mayoría de un Senado que pasaba de 343 a 348 miembros.  Ha ganado 24, lo que quiere decir que sobrepasa los 174 senadores, en tanto que las agrupaciones de la derecha se quedaron en 170. Esto plantea, en teoría, muchas posibilidades y hasta un favoritismo para mayo de 2012.

 


Sin embargo, hay argumentos que obligan a una cierta prudencia a la hora de extrapolar resultados, pues si bien la renovación del Senado se produce luego de unas elecciones municipales ruinosas para el oficialismo francés –que ya había tenido que pagar la catástrofe del desempleo y del magro crecimiento de la economía, que será de menos del 1% este año– no hay que olvidar que se trata de comicios indirectos. Lo que quiere decir que unos 71.000 grandes electores son responsables de este resultado.

 


Distinto es el caso español, aunque es posible que el PSOE pierda las elecciones del 20 de noviembre casi por las mismas razones que las pierde el señor Sarkozy: la marcha de la economía, aunque se trate de comicios directos. Pues lo que hay que subrayar es que Europa vota contra una crisis que no conoce fronteras, y cuyos responsables de turno caen porque el electorado sabe que recuperarse de ella se contará en años, y no en meses.
 

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