Clorinda Matto de Turner volvió a su natal Cusco

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20 Dic 2010 | 19:00 h

Restos de escritora fueron sepultados en ceremonia especial. Murió en 1909, pero ha sido trasladada al cementerio de La Almudena, en la ciudad donde nació.

José Víctor Salcedo. Cusco.

A las 13 horas con 30 minutos, un cortejo con los restos mortales de la destacada escritora cusqueña Clorinda Matto de Turner llegó al cementerio de La Almudena. Sus restos por fin yacen en su tierra natal. Desde ayer ocupa un mausoleo del primer cuartel del cementerio de La Almudena, recientemente reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación.

Traer de vuelva a la escritora es un logro de la Sociedad Pro Cultura Clorinda Matto de Turner de Cusco y del apoyo del parlamentario Oswaldo Luizar Obregón.

Los restos de la autora de Tradiciones cusqueñas y Aves sin nido fueron exhumados el último viernes en presencia de autoridades y descendientes de la ilustre cusqueña. Su cuerpo yacía en el camposanto Presbítero Maestro de Lima desde 1924 cuando fue repatriado de Buenos Aires (Argentina), donde murió a los 57 años el 25 de octubre de 1909, víctima de una congestión pulmonar.

Permaneció en el Club Cusco de Lima hasta el domingo y ayer a las nueve de la mañana los restos óseos de la literata llegaron al terminal aéreo cusqueño. Fue un día histórico para los cusqueños, amantes de la fuerza de las letras y la personalidad de Clorinda Matto. Recibió homenajes en el local de la Sociedad Pro Cultura de Clorinda Matto de Turner en la Plaza de Armas, luego en la Municipalidad del Cusco y al final en el camposanto La Almudena.

En la Municipalidad las autoridades destacaron la valentía de la escritora al denunciar en sus escritos los abusos del poder. María Mejía Usandivaras, sobrina nieta de Matto, agradeció que se haya recuperado los restos de su abuela. “Ella en este momento, luego de haber estado solitaria, está feliz. Puedo hablar a nombre de ella y agradecer que se busqué rescatar su fuerza y su amor por la justicia”.

Fuerza de las letras

Las ideas de Clorinda Matto de Turner causaron revuelo en su tiempo, al punto que fue excomulgada en 1891 por la iglesia Católica. Aunque la iglesia basó su decisión en la publicación del relato Magdala del escritor brasileño Henrique Coelho Netto, considerado sacrílego (en ella el autor relata la relación amorosa entre Jesús y Magdalena), el verdadero motivo fue la publicación de su novela Aves sin nido, un año antes. En ese año Matto dirigía el semanario El Perú Ilustrado.

En Aves sin nido la escritora muestra y denuncia los males sociales de la región, con especial énfasis en el maltrato y la explotación de los indígenas por parte de los sacerdotes y del funcionariado político. El pueblo Killac de la novela es una creación de Clorinda Matto, basado en sus vivencias en las localidades cusqueñas de Tinta (Canchis) y Calca.

Luego de ser exiliada por denunciar los abusos del poder político, económico, religioso y de los gamonales. En 1895 las tropas de Nicolás de Piérola iniciaron combate contra el presidente Andrés Avelino Cáceres, a quien Clorinda apoyó abiertamente. Saquearon la casa de Clorinda Matto y la apresaron. Afortunadamente pudo huir y refugiarse en casa de unos amigos. Cáceres fue derrotado y Clorinda abandonó el Perú y no volvió hasta 1924, cuando su cadáver fue repatriado.

La mejor discípula

La primera obra de Clorinda Matto de Turner fue Tradiciones cusqueñas, prologada por su maestro Ricardo Palma quien la bautizó como “su mejor discípula”. Asimismo, es importante señalar que Matto de Turner fue alumna de la cusqueña María Trinidad Enríquez, primera mujer peruana que pudo obtener un título universitario.

En 1871 se casó con el comerciante de origen inglés Joseph Turner, con quien se fue a vivir al distrito de Tinta. Debido a las molestias que generaban sus artículos publicados en varios medios de la época tuvo que utilizar varios seudónimos. El más conocido es el de Carlota Dimont.