“Southern Perú tiene muy malos antecedentes”

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25 Abr 2010 | 7:37 h

Lleva veinte años como gestor en la resolución de conflictos mineros. Miembro de la Asociación Civil Labor, consultor de la ONG Care Perú y coordinador del Grupo de Diálogo Minería y Desarrollo Sostenible, López Follegatti cree que la suspensión del proyecto minero Tía María marca un momento crucial para las empresas que no se han adaptado al modelo de responsabilidad social y ambiental.

Por María Isabel Gonzales

Una vez más se tomó una carretera para protestar contra un proyecto minero. Si según Southern y el ministro Pedro Sánchez se propuso el diálogo reiteradamente ¿por qué la comunidad tomó una medida de fuerza?

–Para entender a los habitantes de Cocachacra y a su alcalde Juan Alberto Guillén, hay que remontarse a unos quince años atrás.

Cuando se les dio libertad a las mineras para que ellas trancen con los comuneros. Se les dijo que hicieran estudios ambientales y que los expusieran en audiencias públicas para que la gente emita opinión. Pero en esas audiencias se dan a conocer informes técnicos que nadie entiende, la población desconoce sus derechos y se cometen muchos abusos como la contaminación. Por eso no pueden decir que ellos ya informaron y listo. Southern Perú tiene muy malos antecedentes y la población de Cocachacra lo sabe. Tienen 50 años en Toquepala (Tacna) y 40 en Cuajone (Moquegua), entre ambas minas se desperdician unos 800 litros de agua por segundo.

Llevan el agua contaminada a unas canchas de relave –grandes represas– donde esta se evapora y se va a la atmósfera. Esto podría evitarse si la reciclaran. Y encima muchas veces sucede que esta agua ya contaminada se filtra a manantiales con los que se riegan hortalizas. Las mineras modernas y responsables reciclan el agua y solo desechan un 10%. Y esto no se me ha ocurrido a mí, lo dice Osinergmin en el Informe Conservación y Protección del Ambiente del 2008.

–Entonces el alcalde de Cocachacra, Juan Alberto Guillén, tiene razón cuando dice que Tía María sí afectará la agricultura y el Valle del Tambo.

–La zona del proyecto es ecológicamente conocida como parte del desierto de Atacama. Es un lugar ideal para la minería. Una zona árida donde es bastante improbable que se den lluvias ácidas como dice la población de Cocachacra. No tendría por qué afectar la agricultura si usan agua de mar y es totalmente factible en este caso. Ya hay una experiencia en Chincha, con el proyecto Cerro Lindo de la empresa Milpo. Ellos desconfían de Southern, pero si les explican los beneficios y les garantizan que no utilizarán agua del valle y que les harán una represa como recién han hecho, los resultados son diferentes. Hace un año, Juan Alberto Guillén, alcalde de Cocachacra, era el más entusiasmado con este proyecto. Le dijeron que se utilizaría agua de mar y hoy le hablaban de agua del subsuelo. Entonces cómo no sentirse burlado por la empresa.

–Usted explicó que la zona donde Tía María desarrollaría sus actividades cupríferas es ideal. Sin embargo, hay un grupo de los habitantes de Cocachacra que aún con los beneficios y garantías se resisten a cualquier tipo de actividad minera.

–Es cierto. Hay dos actitudes en la población. Unos están a la espera de garantías de no ser afectados y con la noticia de la represa de Paltiture se muestran muy optimistas. Y más aún cuando el mismo premier Velásquez Quesquén les ha garantizado que no dará licencia para que se extraiga agua subterránea. La otra actitud es ideológica, quieren demostrar que la minería es inviable en la zona.

El argumento es que se va a generar lluvia ácida, y eso, como ya te dije, es improbable porque en esa zona no llueve. Aunque su derecho a reclamar me parece legítimo, la posición de “no a la minería porque no”, me parece que va en contra de la visión del país.

–Si los antecedentes de Southern son negativos por qué el Gobierno no emitió opinión antes de que se desate el conflicto social.

–Es por las reglas del juego. Es decir, las mineras deben hacer un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que encargan a una empresa particular. Desde ahí ya las interpretaciones se prestan a la especulación. Pero el Gobierno no se mete porque el modelo de concesión está diseñado para que las mineras se encarguen de negociar con las comunidades las condiciones de su ingreso. En muchos casos no se ha respetado los derechos de la gente, pero hay que decir que un 50% de los proyectos mineros que están actualmente en ejecución tienen muy buenos resultados, como en Áncash, donde la población crea empresa para brindar servicios a las mineras. O en Celendín, Cajamarca, donde les han prometido cuatro represas. Pero definitivamente el modelo debe cambiar. La lección de Tía María es que se necesita una Mesa Técnica conformada por el Gobierno Central, el Gobierno Regional, técnicos, asesores, representantes de la minera y de la comunidad donde se revise el EIA. El modelo de audiencias públicas donde un ingeniero habla en difícil a cuatro mil personas ya está desfasado. Me parece un gran paso que hayan detenido el proyecto por 90 días, aunque aún se debe esperar el resultado de la mesa. Y no hay que olvidar el papel que ha desarrollado el Gobierno Regional, eso también es un indicador para que se generen competencias en temas mineros.

–¿Cuáles son los compromisos que el gobierno y Southern deberían asumir y qué beneficios obtendrá la población?

–La represa para los agricultores es vital, además Southern debería apoyarlos con un sistema de riego tecnificado porque ellos en su mayoría cultivan arroz. Además se deben conformar comités de vigilancia ambiental para evaluar los efectos que tenga la actividad minera. La población de Cocachacra son 8 mil personas, pero no solo ellos obtendrán beneficios sino también Mollendo e Islay. Con la actividad comercial en el puerto de Matarani, la nueva carretera entre Ilo y Punta Bombón. La mina hará compras a las empresas locales y eso definitivamente va a aumentar los ingresos de la gente. Pero no hay que sacar la vista de Southern, que ya tiene más proyectos en camino como la ampliación de Cuajone y Toquepala. Necesitan más agua y quieren usar más pozos subterráneos para extraerla. Podrían afectar a la provincia de Candarave en Tacna y en vez de modernizar su tecnología optan por ofrecerle obras a la población.

Perfil

• Nombres: José Luis López Follegatti

• Profesión: Educador

• Consultor y asesor en : Asociación Civil Labor, Care Perú, Grupo para el Diálogo Minería, Medio Ambiente y Desarrollo, Ministerio de Educación entre otros.

• Ensayos y estudios: “Ilo: Los sueños de una ciudad” (2000), “Liderazgo compartido” (2001), “Plan de gestión ambiental urbana de Arequipa” (2002).

• Libro: “Medio ambiente, minería y sociedad: Una mirada distinta” (2002).

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