La joven que vive entre las melodías del arpa

Laura Pacheco pertenece al nuevo boom de las cantantes del folclor peruano. Superó el récord Guiness al tocar el arpa sin detenerse. Fue galardonada el jueves último por la Comisión de la Juventud y el Deporte del Congreso.

TALENTO Y PASIÓN. Con la habilidad de una experta, Laurita Pacheco arranca melodías del instrumento que domina. Su arte le ha permitido viajar por todo el Perú y sorprender a los públicos más exigentes.

Perfil

NOMBRE. Laura Pacheco.
EDAD. 19 años.
PROFESIÓN. Arpista.
CIUDAD DE NACIMIENTO. Arequipa.
ESTUDIOS. Corte y confección y música en el Conservatorio Nacional.
COLECCIONA ARPAS. Ya tiene siete y dice que ha roto varias. Todas las manda a construir especialmente para ella.
RÉCORD. Tiene el récord Guiness por tocar el arpa por más de 24 horas sin detenerse.


• NUEVOS SONIDOS DE LIMA. Laura Pacheco pertenece al nuevo boom de las cantantes del folclor peruano. Superó el récord Guiness al tocar el arpa sin detenerse. Fue galardonada el jueves último por la Comisión de la Juventud y el Deporte del Congreso de la República. Se encuentra orgullosa porque acaba de adquirir una casa en San Juan de Lurigancho. Le llueven propuestas desde el extranjero para futuras presentaciones, pero no puede hacerlo porque no tiene DNI.

Alberto García.-

Mientras subía por las escaleras de una casa aún en construcción en San Juan de Lurigancho una melodía indescriptible comenzó a invadirlo todo. Al principio dudé sobre su procedencia. ¿Un disco? ¿Un grupo de músicos en pleno ensayo? No me quedaba claro. De pronto, la menuda imagen de Laura Pacheco, abrazada a su arpa, acariciándola con los dedos y arrancándole suavemente armoniosas notas musicales me sorprendió escalones más arriba.

Con humildad, Laurita, como la conocen sus miles de seguidores, se disculpó por no tener muebles en su casa. "Recién la estamos terminando de construir", dijo sonrojada.

A pocos metros del penal de San Pedro, en SJL, la afamada arpista y cantante vernacular ha comenzado a levantar lo que promete ser una imponente residencia. Y no es cualquier vivienda, es su primera casa. Ella escapó de la pobreza absoluta en la que vivía con su familia en su natal Arequipa hace cinco años.

"Nos vinimos solo con 40 soles en el bolsillo", recuerda Laura mientras se le dibuja una sonrisa nerviosa en los labios. Ya en la capital se encontraron perdidos en un lugar desconocido. Apenas lograron alquilar una diminuta habitación en el jirón Ayacucho del Centro de Lima, donde tuvieron que acomodarse los 5 miembros de la familia Pacheco.

Con casi nada

De Arequipa solo trajeron ollas, platos y un arpa. Menudo equipaje para años de vida, pero solo podían cargar con lo indispensable. Mientras se dedicaba con su familia a vender comida en la vía pública, un empresario curioso descubrió un día su particular talento. En poco tiempo la vida de Laura comenzó a cambiar. "La primera vez que toqué el arpa en una peña me pagaron 20 soles. Para mí era un montón de plata. Lo que ganaba en día y medio de trabajo vendiendo comida me lo dieron por un par de horas haciendo música", recuerda Laura como quien no puede creer que haya vivido todo lo que cuenta.

Hoy Laura tiene cinco discos compactos grabados y logra reunir hasta diez mil personas en sus conciertos. El éxito le sonríe y ella no está dispuesta a dejarlo pasar. Lo que le sobra ahora son planes. Trabaja duro para poder concluir los estudios de música que dejó a medias en el Conservatorio y quiere seguir aprendiendo más sobre diseño de modas, el pasatiempo que la apasiona.

Tanto le gusta este oficio que es ella misma la que diseña su propio vestuario. "En mis ratos libres me relajo haciéndole ropa a mis papás y a mis hermanos", cuenta sonriendo.

Imagen vernacular

La sencillez de niña provinciana permanece oculta, amordazada, detrás del estridente rubio con que Laura ha decidido torturar a su cabello. Estoy seguro de que su pelo es negro, tan negro como el ébano, y le iría mejor con el canela de su piel serrana. Las lentejuelas han transformado sus polleras en una fiesta. En una fiesta que la encarcela. No logra moverse a sus anchas, pero todos esto son sacrificios. Sacrificios que debe cumplir para no romper con el patrón de belleza que fenómenos musicales como Dina Páucar y Abencia Meza han impuesto a los nuevos valores de la música vernacular.

A primera impresión es imposible dejar de culpar a su madre de este impuesto cambio. ¿Está orgullosa de su hija?, le pregunté a poco de conocerla. "Aún no ha pisado donde quiero pise", respondió ella. Es visible que aún no termina de adaptarse a las cámaras y a las preguntas de curiosos periodistas. Dentro de su casa, la que ella pagó con sus conciertos, las jerarquías se mantienen. Las riendas las llevan sus padres, y a Laura parece no molestarle.

Récord a costa de sangre

Hace pocos meses, Laurita decidió demostrar hasta dónde es capaz de llegar. Decidió romper no solo esquemas, sino también un récord: el Guiness. Comenzó entonces a ensayar, y lo hizo duro y parejo. "Cuando llegué a 20 horas de tocar arpa sin parar pensé que ya estaba lista para tocar 24 horas sin detenerme". Fue ahí cuando decidió imponer un récord Guiness.

La sala de convenciones del Hotel Bolívar estaba abarrotada de gente. Solo en ese momento descubrió que las horas de ensayo en su casa no fueron suficientes. "Tocaba a mi ritmo, tranquila, con pausa. En el Bolívar la gente quería ver un show". Ella decidió tocar hasta que sus dedos sangraran y fue así como sucedió. Así, sin fuerzas, cumplió las 24 horas.

Aquí está con su inseparable, el arpa. "Cada arpa tiene un sonido particular y un tamaño específico que la hace necesaria para distintas ocasiones", afirma. La verdad, yo las veo todas muy parecidas, pero debo creerle a la experta. El precio sí me impresionó. Sobre todo cuando estuve a punto de tumbar una de las más caras de sus engreídas contra el piso. Finalmente, dejamos a Laura entre agradecimientos y despedidas con la ilusión de verla llegar lejos, mucho más lejos.


Arte que espera llevar fuera de las fronteras

1. A pesar de su indiscutible éxito, Laura aún no ha salido a mostrar su arte fuera de nuestras fronteras. Aunque ha recibido más de una llamada desde el Japón, Estados Unidos y de toda Europa, hasta ahora no ha podido salir de nuestro país.

2. Luego de numerosas interrogantes, Laurita terminó por confesar que no ha podido salir a aceptar presentarse en escenarios fuera del Perú porque a pesar de haber superado hace más de un año la mayoría de edad, no ha tramitado todavía su DNI y sin él no puede obtener un pasaporte teniendo más de 18 años.

3. "El trabajo y las giras internas no me han dejado tiempo de cumplir con los trámites necesarios", se excusa Laurita, como una niña que se reconoce en falta.

4. Ella ha tenido que gastar mucho dinero en sí misma para llegar hasta donde está. Además de los más de 12 mil soles que ha invertido en las 7 arpas de madera que se ha mandado a hacer especialmente, los soles se cuentan por miles en lo que ha invertido para confeccionar su vestuario.

5. Los que conocen a Laura Pacheco dicen que luego de cumplir las 24 horas del récord Guiness (ella afirma que incluso las superó por 30 minutos), aquel día que la gente no dejó de aplaudirla, se puede observar desde entonces que, en realidad, la satisfacción que la acompaña demuestra que su mayor referente no es el público, ni siquiera su madre o su familia entera, sino ella misma, por todo lo que ha conseguido con su esfuerzo.

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