Danza viva

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25 06 2005 | 14:00h
Durante 17 años consecutivos, el Festival de Danza Contemporánea, que organiza el Instituto Cultural Peruano Norteamericano, ha mostrado lo mejor de la danza moderna del Perú y del mundo.

DE COSTA RICA CON AMOR. La Compañía de Danza de la Universidad de Costa Rica presentó Piel Adentro este fin de semana, una obra que aborda las relaciones de pareja. El director, Rogelio López, también estuvo a cargo de la presentación peruana.

Durante 17 años consecutivos, el Festival de Danza Contemporánea, que organiza el Instituto Cultural Peruano Norteamericano, ha mostrado lo mejor de la danza moderna del Perú y del mundo. Este año, no podía ser de otro modo: los grupos que participan son simplemente de lujo. Véalo usted mismo.

Por Elizabeth Cavero.
Fotos: Melissa Merino.

En el principio fue Isadora Duncan. Hace un siglo, ella se rebeló contra el corset y usó túnicas que insinuaban sus pechos y el resto de su cuerpo. También colgó las zapatillas de ballet, que por entonces ni siquiera se hacían con puntera de acero, y bailó descalza. Su espíritu libre y sus revolucionarias ideas sobre la feminidad –a principios del siglo XX– le permitieron expresar con danza la inspiración que le produjo la sobriedad del arte griego. Se le considera la madre de la danza moderna y, por supuesto, rechazó las estrictas coreografías del ballet clásico.

Isadora Duncan nació en San Francisco en 1878 y murió en Francia en 1927. Junto con ella, una generación de bailarines en América y Europa revalorizó la danza que por entonces había devenido en un espectáculo artificial y meramente acrobático. Los pioneros de la danza moderna rescataron su sentido poético y libre, buscaron la naturalidad del movimiento explorando para ello en los bailes étnicos y costumbristas, usaron música que no había sido especialmente compuesta para las coreografías y, hacia mediados del siglo pasado, los directores también experimentaron mucho con los efectos en el escenario.

Durante la segunda mitad del siglo, la danza moderna –llamada también contemporánea– se consolidó con la formación de compañías y ensambles de danza en todo el mundo. En Perú, diez de los once grupos profesionales están dedicados o incluyen un elenco de danza moderna. El primero fue el de la Universidad San Marcos (1964). Luego vino el Ballet Nacional que en 1979 incorporó coreografías modernas en su repertorio. En los ochentas se crearon otros cuatro grupos (Contémpora, Danza Viva, Integro y el grupo dirigido por Yvonne von Möllendorff) y en los noventas otros cuatro (PUC, Danzul, Espacio Danza de Patricia Awapara y Terpsícore).

Un año clave en la historia de la danza moderna en Perú es 1989, cuando se realizó el primer Festival de Danza Contemporánea organizado por el Instituto Cultural Peruano Norteamericano (Icpna). Para entonces ya existía el festival denominado “La primavera de la danza” a instancias de la Alianza Francesa y se discutió sobre la pertinencia de apoyar otro festival. Pero el festival del Icpna, llamado “Danza Viva”, prosperó y este año va por su 17a edición. La primera fue dedicada solo a conjuntos peruanos, los extranjeros fueron incorporándose poco a poco.

“Crearlo no fue tan difícil como mantenerlo”, afirma el Director de Cultura del Icpna, Fernando Torres, quien propuso la idea en 1988 ante el Consejo Nacional de Danza. “Un año trajimos a un grupo de Estados Unidos compuesto por diez artistas y en el público solo había ocho personas”, recuerda ahora con ironía pero sin olvidar que entonces se preguntó si valía la pena seguir adelante. El tiempo confirmó que quien persiste consigue y hoy, aunque la lucha por ganar espacios culturales sigue siendo dura, el festival “Danza Viva” lleva 17 años.

Uno de los mejores momentos del festival se dio el año pasado, cuando los organizadores trajeron al ensamble de los graduados de “Juilliard”, la escuela de artes escénicas más importante de los Estados Unidos y una de las mejores del mundo. “¡Y aquí pudimos verlos por 30 soles!”, recuerda Torres con emoción. El director cultural del Icpna ha cultivado su pasión por el baile desde la niñez, cuando vivía en Cajamarca y bailaba flamenco con una de sus tías. Hasta que un día alguien comentó que Fernandito parecía una niñita. Más tarde siguió cursos de danza pero finalmente se dedicó al teatro. El ingreso de más varones en las escuelas de baile es otro aporte de la danza contemporánea.

El festival de este año, como todos desde 1991, incluye a conjuntos de países de toda América y Europa. La apertura, el 2 de junio, estuvo a cargo de los peruanos del Ballet Contémpora. Le siguieron los brasileños del Grupo Gestus, las españolas de la Compañía Nómada Danza-Teatro y la Compañía de Danza de la Universidad de Costa Rica, cuyo director, Rogelio López, también condujo al grupo peruano. Las últimas fechas del festival estarán a cargo de Bill Young/Collen Thomas and Dancers, grupo de San Francisco (EEUU), y Delfos de México. Los primeros (30 de junio, 1 y 2 de julio) presentarán Ripe for Hysteria, espectáculo que aborda el tema de la individualidad exagerada. Los segundos –cierre de lujo– traen cuatro obras sobre las relaciones humanas. Mensaje para no aficionados: no perderse lo que queda de este año.

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