Elba Greta Minaya: La lucha por la justicia continúa

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17 Dic 2005 | 16:00 h
padre

Después de un tiempo alejada de su carrera por razones familiares, dejó sus cuarteles de invierno y desde el 11 de enero estará al frente del Colegio. En las imágenes, algo del álbum familiar.

Datos

FAMILIA. Es la segunda de cinco hermanos y la mayoría de sus hermanas son profesoras.
ESTUDIOS. En 1962 ingresó a estudiar Educación en la Universidad Católica y en 1968 empezó a estudiar Derecho. Llegó al Poder Judicial en 1973.


FLAMANTE DECANA DEL COLEGIO DE ABOGADOS • Estudió Derecho siguiendo el ejemplo de su padre y no paró hasta llegar a la magistratura.
• Allí destacó por su defensa de los DDHH y su lucha contra el control fujimontesinista del Poder Judicial.
• Hoy quiere devolverle al Colegio de Abogados la autoridad que tuvo en el pasado.

Por María Elena Castillo.
Foto: Christian Salazar.

Los buenos recuerdos son imperecederos. Lo son para la ex jueza Elba Greta Minaya, recientemente elegida decana del Colegio de Abogados de Lima, quien desde muy niña grabó en su memoria aquellos días en Ambo (Huánuco) en los que veía a su padre ejercer su función de juez en uno de los ambientes de su casa.

“Es que en esa época los magistrados en provincias no tenían un despacho por cuenta del Poder Judicial, sino que implementaban algunos ambientes de su casa. Nosotros no podíamos ingresar, pero yo podía ver de lejos a las personas que acudían para que mi padre atienda sus demandas”, relata.

Nació en Ayabaca el 20 de enero de 1943 y se trasladó a Lima para estudiar la secundaria en la Gran Unidad Escolar Miguel Grau, de Magdalena.

Al culminar el colegio ingresó a la Universidad Católica porque su papá decía que “la profesión más adecuada para una mujer era la docencia”. Pero ni bien acabó la carrera se matriculó a la Facultad de Derecho, a escondidas de su padre.

“Él se enteró cuando ya estaba matriculada. Porque como trabajaba, yo me pagaba mis estudios. Y poco a poco me entendió”, señala.

Su buena escritura

La ex magistrada ingresó a trabajar al Poder Judicial en octubre de 1973. “Pero no entré de frente a ser juez, sino como amanuense de la Corte Suprema. Yo era auxiliar de relatoría y escribía a mano, porque antes todas las resoluciones se redactaban así y con tinta mojada. No se usaba la máquina de escribir para nada”, cuenta.

En 1980 se recibió como abogada y poco después fue designada jueza provisional en San Juan de Lurigancho. “Allí trabajé por primera vez como juez de paz letrado”, dice emocionada por los recuerdos.

En 1983 fue nombrada juez titu-lar de San Luis y al poco tiempo asumió el cargo de magistrada de ejecución penal en la cárcel de mujeres, para pasar luego a otros juzgados.

Sus rápidos progresos le ayudaron a demostrar a su padre que no se había equivocado al cambiar de carrera, que la magistratura no era una profesión solo para hombres.

Jueza de hábeas corpus

Durante sus 30 años de servicio ha visto todo tipo de casos, pero asegura que los más importantes para ella han sido los vinculados a la defensa de los derechos humanos.

“Aparte de mis otras ocupaciones, me dediqué a recibir y tramitar acciones de hábeas corpus. Fue así que conocí el caso de estudiante Ernesto Castillo Páez, detenido y desaparecido por la policía”, recuerda. Y lamenta que a pesar de haber transcurrido casi 15 años, no se ha sancionado a los responsables.

En toda la década del 90 la ex magistrada ha tramitado más de un centenar de hábeas corpus, acción que sirve para garantizar la seguridad de una persona detenida.

Precisamente por ello, cada vez que estaba de turno, visitaba dependencias policiales, principalmente las celdas de la Dircote. “Es que a veces la policía detiene de manera arbitraria a las personas y las extorsiona o las maltrata. Y yo no podía permitirlo”, refiere.

Greta Minaya también resolvió el caso del general Rodolfo Robles, quien a pesar de estar en situación de retiro fue denunciado por el fuero militar al haber revelado las ejecuciones extrajudiciales del grupo Colina. Ella valientemente envió el caso al fuero común.

Todo esto le ocasionó una serie de persecuciones, amenazas de muerte e incluso en más de una oportunidad bloquearon su ascenso. Sin embargo, su lucha fue incansable hasta octubre de 1999, año en que se retiró siendo vocal provisional de la Corte Superior de Lima.

“Me retiré porque mi madre tenía la salud muy quebrantada, estaba con un cáncer terminal. Ella se angustiaba mucho por mí , y yo quería evitarle más situaciones tensas y quedarme a su lado. Así que tomé la decisión de dejarlo todo”, revela la ex magistrada.

De vuelta a la lucha

Pero la doctora Minaya dejó sus cuarteles de invierno en los últimos meses y acaba de ser elegida decana del Colegio de Abogados de Lima tras un tercer intento, según dice, con la misión de devolver la presencia que antes tenía su gremio.

“Hay temas importantes en coyuntura como la extradición de Fujimori, la participación del Tribunal Constitucional en la inhabilitación de Fujimori, y en lo del JNE que reclamaba ser la última instancia en el problema del TLC, y muchas otras cosas. Y el Colegio tiene que pronunciarse de manera categórica”, dice.

Asumirá el decanato el 11 de enero próximo. Su compromiso es trabajar para devolver el prestigio que antaño tenía su institución. “Tengo un solo año para hacerlo, pues aunque el decano puede reelegirse yo no lo haré. Porque yo creo que toda reelección es una ofensa”, promete.


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