Los 241 años de la Plaza de Acho

Histórico escenario de corridas de toros está de aniversario. Con este motivo, su museo abre su puerta a La República.

• Histórico escenario de corridas de toros está de aniversario. Con este motivo, su museo abre su puerta a La República.

Por: Luis Velásquez C.

Construida inicialmente entre 1765 y 1766, la Plaza de Acho recibió a los toreros más famosos de todos los tiempos. Qué extraño. Los trajes de luces que se guardan acá tienen un brillo especial y distinto. Un atractivo en verdad único. Ostentan decenas de años (algunos bordean los 100), están ajados y encogidos, pero brillan un poco más cada día. Incluso más que muchos de los novísimos atuendos que visten aquellos que, con ocasión de la Feria del Señor de los Milagros, vienen cada octubre a mostrar su arte en la vieja Plaza de Toros de Acho, la cuarta más grande de la región, después de México y Ecuador y Colombia, pero la segunda más importante por tradición.

Parece mentira que esto ocurra en un lugar apenas iluminado por fluorescentes ahorradores. ¿Magia?, ¿ilusión? Quién sabe. A lo mejor es por la historia que estos trajes tienen. O tal vez por el brillo de los personajes que los lucieron en tardes que han quedado grabadas en la memoria de los amantes de la fiesta brava. Y también en los libros de grandes historiadores peruanos. En verdad, difícil saber por qué brillan tanto.

Museos de tesoros

Lo que sí está claro es que un lugar que guarda más de dos siglos de historia como el Museo Taurino de la Plaza de Acho, debe ser conocido, revalorado y querido por todos.

El cuadro recrea el momento en que toro y caballo se enfrentan en el ruedo. En la foto de la izquierda se observa al diestro Manuel Rodríguez ‘Manolete’. Al lado, los hijos de una familia limeña ataviados con trajes de luces.
La foto es del siglo XIX.
Por los amantes de los ruedos y por los detractores de ellos... Por los que consideran la tauromaquia un arte, y quienes la ven como una costumbre bárbara y desalmada. Por los hombres y mujeres de sol y sombra, y por los que piden en calles y plazas el fin de esta "masacre".

En fin, por todos. Porque finalmente se trata de la historia del Perú. De sus costumbres (propias o impuestas). De sus tradiciones y de su valioso pasado. Y quién sabe, quizá también de su futuro.

Un rincón de relíquias

El frío que hace acá nos hace olvidar que afuera el sol está insoportable. La tranquilidad nos sustrae del bullicio y el caos que producen las combis y los micros, además de los camiones de carga que atraviesan la calle donde queda este recinto. Pesadas rejas en la puerta y un corto corredor de piedra y azulejos separan el Museo, de la calle. Más allá, paredes blancas, piso de cerámica y techo bajo, reposado sobre maderos. Adentro, olor a añejo y a muerte. Pero también a desinfectante, lavanda y perfume de hombre.

En el salón principal anaqueles y vitrinas con las vestimentas que usaban los toreros de hace 150 años, de hace un siglo y también de hace una década. Ahí están, por ejemplo, el traje que usó Juan Belmonte (en 1917), José Gómez y Ordóñez ‘Joselito’, Manuel Rodríguez ‘Manolete’ (en 1946), Luis Miguel Domínguez ‘Dominguín’ (1952), Manuel Benites ‘El Cordobés", Francisco Rivera ‘Paquirri’, y el peruano Rafael Puga.

Los trajes de luces de los más afamados toreros de todos los tiempos se lucen imponentes. En las paredes fotografías, pinturas y acuarelas con imágenes de importantes momentos de la historia taurina del país y el mundo. ¿Los autores? los más grandes. Dicen que hasta hay dos picassos y un Sabogal, ambos originales. Lo dudamos.

También hay grabados, escudos y adornos. Como las cabezas de algunos toros que ofrecieron inolvidables espectáculos de la mano de diestros matadores de España, México, Colombia y Perú. Como ‘Malindoso’, el toro que enfrentó al mejor diestro de todos los tiempos (para los entendidos), Juan Belmonte. También ‘Tulipán’, que enfrentó a ‘Dominguín’.

Plaza de Acho 241 años de vida

Todas estas joyas son albergadas desde 1961 en el Museo Taurino de la Plaza de Acho, la cual acaba de cumplir 241 años. Claro, en dos largos capítulos, pues luego de su primera construcción (1765-1766), fue demolida y remozada por iniciativa de un grupo de aficionados limeños, entre ellos el célebre Juan Manuel Solari ’Señó Manué’, en 1944.


Sus momentos importantes

La construcción de la Plaza de Acho fue impulsada por un terrateniente de Cañete, amante de la tauromaquia, en 1765, ante el Virrey Manuel Amat. Su nombre: Agustín Hipólito Landaburo. El lugar elegido fue la zona de Hacho (antes se escribía así). Allí se realizaban las primeras corridas.

El terreno pertenecía entonces al Convento de Madres de Las Nazarenas, que lo rentaban para financiar la fiesta patronal del Señor de los Milagros. La construcción tardó 8 meses y estuvo lista recién para enero de 1766.

Pero es recién en 1849 que llega a torear una cuadrilla de diestros españoles, encabezados por Carlos Rodríguez. Con ellos se implantan los trajes de luces, y los picadores y banderilleros.

En 1916 llegó a Lima el primer torero famoso, Radolfo Gaona (México). Hasta entonces las corridas se hacían en diciembre. Y recién en 1946 (en el relanzamiento de Acho) se cambia la fecha al mes de octubre. Desde entonces es parte de la feria del Señor de los Milagros.

La Plaza de Toros de Acho está dividida en dos partes: sol y sombra. Tiene una capacidad para 13 mil personas y su diseño se asemeja a la Plaza de Toros de Sevilla, en España.

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