Puerto Pericos vive en zozobra

Días atrás, un emporio turístico de Yurimaguas fue destruido por una banda de traficantes de tierras. Los vándalos ahora están libres y amenazan con un nuevo ataque. Carlos Gonzales, el dueño de Puerto Pericos, denuncia aquí la ola de violencia de la que es víctima desde hace varios años y la sorprendente indiferencia de las autoridades.

Días atrás, un emporio turístico de Yurimaguas fue destruido por una banda de traficantes de tierras. Los vándalos ahora están libres y amenazan con un nuevo ataque. Carlos Gonzales, el dueño de Puerto Pericos, denuncia aquí la ola de violencia de la que es víctima desde hace varios años y la sorprendente indiferencia de las autoridades.

Remanso. Personal e instalaciones del complejo turístico atendiendo a visitantes días antes de la última destrucción.

Por Luis Arriola

Como un campo devastado después de una batalla luce el Hotel Puerto Pericos, en Yurimaguas. Sus pastos están arrasados, sus árboles calcinados y los tractores quemados. Pero no fue una incursión terrorista lo que generó tanta desolación en este complejo turístico de veinte hectáreas. Los autores fueron invasores de tierras que llegaron al extremo de matar a los lagartos de una laguna ornamental.

"Alan García pide a los empresarios que inviertan, pero cómo hacerlo en Yurimaguas si no hay garantías. La Policía desaloja a esta gente pero luego regresan. Es la cuarta vez que invaden mi hotel. Dicen que soy millonario y no se dan cuenta de que con el turismo doy trabajo a muchas personas", afirma Carlos Gonzales, dueño de Puerto Pericos. La última incursión ocurrió el lunes 19 de marzo, cuando traficantes de tierras, irrumpieron en los terrenos del hotel y destruyeron todo lo que encontraron a su paso. La Policía solo logró desalojarlos un día después utilizando gases lacrimógenos.

En yate por el río Panapura, uno de los atractivos del Puerto Pericos. Abajo, empresario pionero Carlos Gonzales. Para evitar que los vándalos vuelvan al hotel, un destacamento policial permaneció allí hasta el último martes. Ahora Puerto Pericos es protegido por madres de los centros ecológicos cercanos y por nativos de la etnia Shawi. "En un día los vándalos destruyeron árboles que tenían quince años de vida. Además quemaron cedros y caobas que habían sido sembrados como parte de un plan de reforestación. Lo que antes era un paraíso ahora es un caos. Estos invasores están asesorados por abogados, que no respetan la propiedad y gozan de inmunidad en el Poder Judicial", denuncia Gonzales.

Lo más increíble de este drama es que los delincuentes aunque han sido identificados están libres. Sucede que Teobaldo Córdoba, un juez de Yurimaguas que es el colmo de la incompetencia, concluyó que no había suficientes pruebas para detenerlos. A pesar de que la Policía les incautó bombas molotov y armas blancas. Desde Yurimaguas, por medio de un teléfono celular, Carlos Gonzales advierte que cada minuto el miedo aumenta entre sus trabajadores y los voluntarios, mujeres y hombres, que se han ofrecido a proteger las instalaciones de su hotel. "Yurimaguas está formado por más de treinta invasiones. Si las autoridades hicieran un catastro municipal descubrirían que siempre son las mismas personas las que fomentan las invasiones. Los traficantes de tierras solo buscan tener muchas propiedades gratis. Mientras el gobierno no venga y haga su trabajo seguiremos corriendo estos riesgos", denuncia Gonzales.

Los invasores. Saquearon y destruyeron depósitos, quemaron pastos silvestres, jardines y árboles e inutilizaron tractores y otros vehículos.
Pionero amazónico

Hace treinta años, cuando Carlos Gonzales comentaba sus sueños, sus amigos se burlaban y le decían que estaba loco. Quería formar un circuito turístico amazónico y por eso en 1986 compró un terreno en Yurimaguas para construir un hospedaje. Pero como en esos años el acceso a esta ciudad era complicado, poco después compró otro terreno en Tarapoto y levantó en 1987 el Hotel Puerto Palmeras. "Siempre pensé que los turistas debían hospedarse en habitaciones cómodas y gozar del contacto de la naturaleza con paseos en botes, pesca y comidas típicas de la selva", explica Gonzales. Como todo visionario afirma que los problemas están hechos para ser solucionados. Por eso no se acobardó ante el terrorismo.

"Los jóvenes eran captados por el terrorismo porque no tenían ni qué comer. Por eso les di trabajo y así logré que muchos se alejaran de la violencia", recuerda. Cada mes llegaban más turistas a Puerto Palmeras y para darles mayor comodidad a los visitantes construyó más hoteles: Puerto Patos y Lago Lindo (San Martín) y Puerto Puma (Amazonas). Así, con muchos tropiezos y alegrías su sueño se fue cumpliendo pero sintió que le faltaba construir un hotel en Yurimaguas. "Puerto Pericos fue levantado en el primer terreno que compré.

Tiene 6 años y hasta hace unos días permitía conectarse con Iquitos. Pero ahora con esta invasión no sé qué va a pasar. En el hotel de Tarapoto también tuve estos problemas, pero ahora los invasores ya no se meten conmigo", dice.

Carlos Gonzales tiene más de 23 años viviendo en San Martín y aunque siente frustración por estos ataques, se llena de valor cuando recuerda que si pudo vencer a los terroristas, también podrá derrotar a los traficantes de tierras.

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