Beatriz Merino, escribe sus memorias

Plataforma_glr
23 Feb 2008 | 15:30 h

Melómana, con buen sentido del humor, perfeccionista, amante del mar. La defensora del Pueblo muestra sus ángulos más cálidos en este perfil.

Derry Díaz.

El día que Tina Turner, una de las leyendas del soul, apareció en escena tras varios años de ausencia, una de sus más eufóricas admiradoras peruanas volvió a vibrar con la voz y la energía de la cantante estadounidense. Beatriz Merino Lucero estaba embelesada al ver, a través de un especial de la televisión, a uno de sus máximos íconos musicales en la reciente ceremonia de los premios Grammy.

"La música acompaña el espíritu", dice entusiasmada la misma Beatriz Merino que hoy dirige la Defensoría del Pueblo y que antes fue premier, jefa de la Sunat, senadora, becaria en la universidad de Harvard, estudiante del London School of Economics, y, sobre todo, sanmarquina de corazón.

Quien la ve en su traje de defensora del Pueblo ni se imagina que esta mujer de 60 años (que los disimula muy bien) es una decidida amante de la música: desde la salsa de Celia Cruz, pasando por el soul de Tina hasta la menos popular música renacentista.

Tampoco sabe del implacable sentido del humor que la acompaña en todo momento, de su incursión en las letras (ha terminado de escribir sus memorias) y de su postergado sueño de estudiar un doctorado en filosofía y economía.

UNA MISIÓN DIARIA

"¿Cómo es posible que por el agua le cobre 900 soles mensuales al sector 4 (de Villa El Salvador)?", reclama públicamente Merino al representante del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal) que al igual que otros funcionarios de los servicios públicos asisten a la reunión denominada "Conversando con la Defensora del Pueblo".

Minutos antes un humilde poblador de ese distrito denunció ante ella el ilegal cobro del que es víctima hace un buen tiempo.

Ante la enérgica llamada de atención, a Victoriano Cueto, del área de cobros de Sedapal, no le queda otra opción que comprometerse –también públicamente– a solucionar este problema en 72 horas.

Mientras escuchan a la Defensora del Pueblo, unas señoras muy mayores que forman parte del público comentan en voz bajita sobre la procedencia universitaria de Merino. "Dicen que ella es de la San Marcos, la misma universidad donde estudia el Kevin", murmura una de ellas como si se tratara de un secreto.

Efectivamente, Merino eligió cursar el pregrado de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos cuando bien lo pudo hacer en la Pontificia Universidad Católica. Dejó la institución privada para buscar a los mejores profesores de Derecho que en ese entonces enseñaban en San Marcos.

Pero en la Decana de América encontró algo más que maestros ilustres. "Descubrí al Perú de verdad, me enamoré de mi carrera. San Marcos cambió mi vida por completo, me hizo lo que soy, me hizo entender a mi país, entender a mis compatriotas y quererlos. Me siento orgullosa de ser sanmarquina", confiesa ella, y recalca que estudiar en San Marcos –donde mantuvo el primer puesto los cinco años– fue un hecho que marcó su vida.

Pero su estancia en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, gracias a una beca, fue uno de los más grandes retos que le tocó vivir a los 26 años. "Fue un año muy difícil. Uno compite con lo más selecto de los estudiantes del mundo. Yo estudiaba materias muy complicadas (en inglés). Además estaba en Boston, donde la temperatura caía a 40 grados bajo cero. Cuando terminé supe que podría hacer cualquier cosa en la vida si realmente me lo proponía", admite convencida.

Su rostro mantiene esas facciones dulces que de joven le valieron muchos piropos. Considera que su peor defecto es ser perfeccionista y una de sus mayores virtudes la disciplina. Un sueño postergado es estudiar un doctorado en Filosofía y Economía. Precisamente en el 2003 la Universidad Autónoma de Madrid la admitió para cursarlo pero no pudo realizarlo porque el entonces presidente Alejandro Toledo la nombró premier (la primera mujer en alcanzar ese cargo en el Perú y América Latina).

"Mi vocación de estudio nuevamente quedó esperando", lamenta.

MEMORIAS DE VIDA

Hace unos años, cuando trabajaba para el Banco Mundial en Washington, inició la redacción de sus memorias que tienen por objetivo dar "testimonio de la verdad". Aunque ya están en la fase de corrección, aún no piensa en publicarlas.

"Es un ejercicio personal que creo es importante cuando se ha tenido una vida pública y sobre todo cuando se han inventado tantas cosas sobre mí", apunta.

El nombre de Miguel Marina probablemente esté incluido en estas memorias. Se trata del sacerdote jesuita que se convirtió en su consejero espiritual. Fue él quien precisamente la convenció de incursionar en la vida pública del país. Hace algunos años murió dejando "un vacío muy difícil de reemplazar".

"El padre Marina decidió por mí. Ahora considero que el servicio público es muy noble, no me arrepiento de esa decisión", refiere.

Merino en el pasado ha sido blanco de los ataques más cobardes. Sin embargo, hoy prefiere olvidarlos, abocarse de lleno a la Defensoría. Afirma con convicción que "mis mejores años están por ser vividos".

PERFIL

NOMBRE. Beatriz Martha Merino Lucero

EDAD. 60 años

ESTADO CIVIL. Soltera

ESTUDIOS. Derecho en San Marcos; Tributación y Economía en el London School of Economics (Inglaterra); Magíster en Derecho en la Universidad de Harvard (Estados Unidos)

CARGO ACTUAL. Defensora del Pueblo (elegida por el Congreso en el 2005).

CARGOS ANTERIORES. Senadora, congresista, jefa de la Sunat, presidenta del gabinete ministerial (gobierno de Toledo), funcionaria del Banco Mundial, etc.


En pocas palabras...

Un libro: La Fiesta del Chivo

Un amigo: Alfredo

Un sueño: Estudiar filosofía

Una pesadilla: Perder a mis padres

Una canción: Simply the best (Tina Turner)

Una frase: Estar en paz conmigo misma

Un amor: El alemán

Un lugar: Pucusana