La pituca de Tongo

Una canción le está dando fama y dinero. Una canción cuya letra disparatada ha pegado entre la gentita de la capital. "La pituca" está de moda y su autor le saca el jugo. Aquí recuerda cuándo la escribió y se anima a analizar su exitoso tema cual si fuera un científico social.

Una canción le está dando fama y dinero. Una canción cuya letra disparatada ha pegado entre la gentita de la capital. "La pituca" está de moda y su autor le saca el jugo. Aquí recuerda cuándo la escribió y se anima a analizar su exitoso tema cual si fuera un científico social.

Por Nilton Torres Varillas
Fotos: Melissa Merino

"Estoy en el mejor momento de mi carrera artística", dice Abelardo Gutiérrez Alanya, el chichero conocido como Tongo, quien a pesar de tener 28 años de vida artística como compositor e intérprete de cumbia peruana recién ahora puede decir que las cálidas manos de la popularidad, y de las pitucas, lo acarician.

Y todo gracias a aquella sencilla canción en la que, cual Corín Tellado del cerro San Cosme, Tongo cuenta y canta la historia de una chica de clase alta que se muere por el amor de un cholo, de un chichero. "La pituca" se ha convertido en un éxito que ha traspasado los corralones de las fiestas chichas y se ha instalado en las exclusivas discotecas más in de Lima y balnearios del sur. Y el cantante está aprovechando la situación al máximo.

La ha doblado, a su estilo, al inglés, está afinando una traducción al quechua, y amenaza con presentar pronto versiones en otros idiomas. "La pituca" es una canción que Tongo grabó en 1983 como un lado B de un disco 45, y a la que, confesión de parte, no le tuvo mucha fe debido a los comentarios negativos de amigos y colaboradores.

"Yo le había pagado a un grupo de músicos para grabar "Maldigo tu amor", que era el tema que quería lanzar a las radios en aquella época, pero como tenía que incluir otra canción se me ocurrió grabar "La pituca". Los músicos que contraté no la querían, me decían que había arreglos de rock en el tema y que ellos eran chicheros. La grabamos igual y nunca nadie le prestó atención. Ni yo".

Han pasado 25 años y Tongo ahora se agradece a sí mismo por haber hecho esa canción, la cual compuso siendo un adolescente, cuando las hormonas bullían y su imaginación volaba tras la visión de inalcanzables chiquillas de pálida estampa, dorados cabellos y que vivían en barrios menos marginales que el de La Victoria.

PASA LA NOCHE LLORANDO, PASA LA NOCHE SUFRIENDO...

Fue en las aulas del colegio Pedro A. Labarthe donde empezó a gestarse "La pituca". Tongo estudiaba allí sus últimos años de la secundaria y dentro del grupo de amigos que tenía había uno al que llamaban el pituco (no se acuerda su verdadero nombre), porque no vivía en La Victoria y se juntaba con chicas de colegios particulares de otros distritos.

"Un día el pituco nos pasó la voz de una fiesta donde iban a ir sus amigas de otros barrios menos pobres que el nuestro. Fuimos en mancha a ver si nos ligaba algo con ellas y con mis amigos nos quedamos deslumbrados por la belleza de las chicas, pero ellas ni nos miraban", recuerda Tongo.

Es por eso que el inquieto muchacho, que soñaba convertirse en cantante, empezó a fantasear con la idea de que una de estas chicas se podía enamorar perdidamente de un muchacho como él, cholo y pobre.

La voz con la que Tongo interpreta el tema, compuesto por un par de estrofas de fácil recordación y pegajoso coro, suena a lamento, pero la canción es más bien una oda al triunfo del amor entre clases sociales, ya que el protagonista de la historia goza de los favores de la chica de clase alta que se muere por él.

"La canción habla del amor que siente una chica de billete por un muchacho pobre, y muy pocos le prestan atención a este detalle. Soy un revolucionario porque historias como estas eran impensables veinte años atrás, pero ahora sí suceden. Ahora vemos al puneño empresario de Gamarra casado con su pituca. Ahora el billete manda", dice Tongo, con tono de antropólogo formado en la universidad de la vida.

Pero esta canción, que hoy es un éxito para la carrera del chichero, tuvo un largo trajinar para llegar a este punto, ya que después de haberla grabado a inicios de los ochenta, no fue hasta el año 2000 que volvió a tomar conciencia de su existencia.

Jeanet Barboza, cuenta Tongo, lo invitó al programa del mediodía que tenía, y le pidió que cantara "La pituca", canción que había escuchado alguna vez y le gustaba. Lo hizo y la gente deliró. Laura Bozzo lo invitó también a su reality para cantar el tema, y también fue un suceso.

"Todos los programas a los que iba me pedían "La pituca". Pero yo hasta ese momento me sentía obligado a cantarla", dice Tongo.

La canción luego pasó nuevamente al olvido. Tongo estuvo metido en una fallida campaña al Congreso y lanzó el tema "Sufre, peruano, sufre", compuesto en honor a los peruanos que tienen que emigar al extranjero en busca de porvenir, y que también gustó.

En el verano del 2006, Tongo, quien por esa época estaba pasando por momentos duros, con su madre enferma y muy poco trabajo, recibió una llamada en su celular. El cantante dice que quienes lo llamaban decían ser los editores de la revista "Jaque mate", y lo querían contratar, pagándole dos mil dólares, para que cante en su fiesta de aniversario en un local de Asia "La pituca" y "Sufre, peruano, sufre"

"Yo pensé que eran Damián y El Toyo los que me estaban jodiendo, o que era una broma del programa Magaly TV. Les cortaba, no los atendía. Y tanto insistieron que al final contestó mi esposa, Gladys, y ella les dijo que ya, que le dieran una dirección para ir a firmar el contrato", dice Tongo.

Gladys Lupinta, quien acompaña siempre a su pareja como manager, amiga y cómplice, cuenta que fueron a la dirección y era la oficina de la revista, y efectivamente les dieron el dinero ofrecido.

Aquella presentación, recuerda el chichero, fue apoteósica. Lo presentaron envuelto en una sábana y anunciando al artista internacional llamado CUT Dance. Las siglas significaban: Con Ustedes Tongo.

"Lamentablemente los de la revista no me dejaron filmar ni tomar fotos. Pero esa fue la primera vez que triunfé en Asia con ‘La pituca’", asegura.

El verano del año 2007 Tongo regresó al exclusivo balneario del sur, y ya la gente le había agarrado camote. Las auténticas pitucas lo abrazaban, besaban y apapachaban.

Diversos programas de televisión y reportajes en la prensa escrita daban cuenta del hecho, pero no fue hasta que Jaime Bayly lo invitó a su programa que la cosa se convirtió en el fenómeno que es ahora, más aún cuando tras presentarse y cantar su popular tema, el conductor lo retó a hacer una versión del mismo en inglés.

PITUCA DE BABEL

Tongo confiesa que fue un reportero de espectáculos de una televisora local, amigo de él, quien le tradujo la canción al idioma de Shakespeare y la grabó tal cual se la dio. El cantante reconoce que la letra tiene algunos errores, como traducir suceso como "exit" (salida), y otros de ese tipo tal como suele ocurrir cuando se usan los traductores on line que ofrece el internet. Pero eso parece ser un detalle minúsculo.

"Así la canté, así la grabé y no la voy a cambiar ya que le gusta a la gente de esa forma", dice en su defensa el chichero, quien se considera un auténtico pionero del crossover de lo andino, ya que dice que ahora muchos otros cantantes y grupos de cumbia quieren hacer lo mismo con sus canciones, pero él fue el primero y exige que le reconozcan el mérito.

Lo cierto es que "La pituca" en inglés ha superado en popularidad al tema original, y donde se está masificando y popularizando el tema, no sólo en el país sino en el mundo, es en la web y el portal de videos YouTube, que registra a más de 200 mil personas que a la fecha han visto y escuchado la canción.

"Pronto sacaré un nuevo disco con mis mejores éxitos, que incluirá "La pituca" original y la versión en inglés", dice Tongo, quien además ya presentó extraoficialmente la versión, aún por mejorar, en quechua de su tema, y pronto vendrán las versiones en alemán, italiano, francés, japonés y portugués, gracias al apoyo de sus amigos Enrico Rovegno y el señor Juan Arce, de Kántaro Producciones.

Tongo dice que él es consciente de que, quizá en un momento pasado, muchos pitucos de esos que ahora pugnan por tomarse fotos con él y abrazarlo como al mejor de los amigos, lo veían con burla o se mofaban al verlo sobre el escenario, pero eso ya no es así.

"Yo pienso que al principio se reían al verme porque les impresionaba ver al personaje de la televisión, al que sale con Bayly, pero ahora lo que sienten por mí es cariño", dice Tongo. Y Gladys, su esposa, lo secunda. "Tongo despierta sonrisas, pero no de burla, sino de cariño, de popularidad", asegura.

Y aquel muchacho del cerro San Cosme, el que aún vive en la cuadra 21 de Sebastián Barranca, dice que aunque no es un pituco, sí puede decir que es un ídolo de los pitucos y pitucas, aunque siga siendo un chichero nomás.

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