Los sabios consejos del doctor Magnesio



José Luis Pérez Albela es todo un personaje que ha hecho de su propia vida un ejemplo a seguir. Vital, saludable, con un entusiasmo contagiante, este médico cirujano es de todo menos tradicional. El doctor Pérez Albela se ha propuesto compartir todos sus conocimientos a través de la radio, La República y la televisión. Aquí lo vemos durante su meditación y cargando energías en Machu Picchu.

Perfil

NOMBRE. José Luis Pérez Albela Beraún.
NACIMIENTO. Nació el 16 de marzo de 1953.
ESTADO CIVIL. Casado con la trujillana Gloria Narváez Abanto, desde hace 19 años.
PASATIEMPO. Tiene un instrumento favorito: el saxofón alto.
FAMILIA. El doctor tiene cuatro hijos. María Trinidad (18 años, toca la guitarra), Gracia Nebae (16 años, toca el violín), Lila Elania (15 años, toca el piano) e Iofiel (12 años, toca el violín).
PROFESIÓN. Es médico cirujano egresado de la Universidad Villarreal, lugar donde también fue docente. Director del Instituto Bien de Salud. Director Médico de la Empresa Vidasol. Investigador de medicina china y andina. Ex atleta de la selección nacional de atletismo. Trabaja para diferentes radios y televisiones del país. Desde el mes de mayo colabora con La República, todos los martes, con una página de salud.
HOBBIES. Le gusta el ajedrez, leer biografías de grandes músicos e inventores, la agricultura (cultiva una chacra que posee en Urubamba) y subir cerros ('quizás en Egipto hicieron las pirámides porque no tenían cerros').

• UN HOMBRE EN FORMA • José Luis Pérez Albela es todo un personaje que ha hecho de su propia vida un ejemplo a seguir • Vital, saludable, con un entusiasmo contagiante, este médico cirujano es de todo menos tradicional
• Su energía la transmite en todo momento, en cada acción que realiza, en cada palabra que comparte • Investigador de medicina andina, no se cansa de predicar lo que llama una vida sana.

Carolina Martín.-

Viéndolo de lejos uno casi podría confundirlo con Gandhi. Menudo, aparentemente calmado, con muy poco pelo y unos lentes que se asemejan a los del gran maestro de la paz. La ilusión óptica, sin embargo, se desvanece apenas unos segundos después de intercambiar las primeras palabras con él.

Porque el doctor José Luis Pérez Albela Beraún es pura energía. Y la transmite con cada gesto, con cada mirada, con cada respiración.

'Aquí está mi segundo hogar', dice cuando llegamos algunos minutos después al Estadio Nacional. Y es cierto. Todos y cada uno de los trabajadores con los que nos cruzamos al dirigirnos al terreno de juego le saludan con cariño. Con ellos ha entrenado los últimos 30 años.

'A muchos de ellos los he visto casi crecer, porque eran chiquillos cuando yo estudiaba medicina y pertenecía a la Selección Nacional de Atletismo (de la que formó parte durante nueve años). Yo soy un deportista de vocación, no de ocasión', comenta sin ocultar su orgullo.

Me siento junto a él en la banca de suplentes para entrevistarlo y me llevo la primera sorpresa de las múltiples que este singular hombre me deparará después. José Luis ha sacado una grabadora y comienza a preguntarme.

Cambio de roles

Apenas sin darme cuenta ha habido un cambio de roles y de entrevistadora he pasado a ser entrevistada. 'Es para un programa que hago para Cusco', arguye a modo de explicación. Y así continuamos, entrevistándonos mutuamente.

De este modo conozco que este hombre no descansa nunca. Y que reparte sus días entre la radio (trabaja para Radio Nacional, donde conduce desde hace 17 años el programa ‘Buen Día Salud’, y para la emisora La Inolvidable), la televisión (presenta en el Canal 13 ‘Bien de Salud’), la prensa escrita (colabora con sus artículos semanalmente con este diario) y las conferencias que imparte los últimos domingos de cada mes en el Colegio Champagnat de Miraflores.

Un hombre en forma

De pronto el doctor se levanta. Y comienza a mostrarme su excelente forma física. Nadie diría que tiene 52 años. Porque José Luis Pérez Albela salta, corre y se estira como si fuera de goma.

'Es el magnesio', nos dice, estrenando una frase que oiremos muchas veces más a lo largo de nuestra charla. 'Cada 33 segundos –continúa– muere un hombre en Estados Unidos como consecuencia de un infarto. Y el 80% de los mismos no tenían magnesio en su cuerpo'. Y yo no puedo hacer otra cosa que reflexionar, porque a mis 28 años no puedo hacer ni la mitad de las contorsiones que él hace. 'Tendré que probar ese magnesio', pienso. Y hacer más deporte, aunque esto último no me lo digo.

De pronto José Luis ya está sentado sobre el césped. Y yo me siento frente a él. Este médico cirujano, sin duda, es de todo menos tradicional. Y le apasiona lo oriental.

Poder del silencio

Habla del poder de las velas, del simbolismo del fuego, de la meditación. 'Tenemos que aprender a entrar en el silencio'. Se lamenta de la ausencia del arte en la educación.

Luego habla de la India, país que visitó hace cerca de 5 años. De todo lo que allí vio y aprendió. Y de lo que le sorprendió. 'Creí que todos eran vegetarianos, pero ¡no era cierto! Había gente que comía carne', dice con sorpresa este hombre naturista que asegura que por cada kilo de animal que no se consume se ahorran nada más y nada menos que 20 mil litros de agua.


El poder de la música

También hablamos de música. Él toca el saxofón alto, y ha tratado de inculcar a su familia ese amor por la armonía. Para demostrarme su habilidad melódica Pérez Albela me muestra lo que el llama 'el celular de los incas'. Dos pututus (caracolas en quechua) con los que emite una serie de sonidos de diferentes tonalidades.

'Una terapia vibracional', dirá después de que me vanaglorie por haber logrado siquiera arrancar del artefacto un breve tono. 'Trato de coger lo mejor de cada técnica milenaria', añade después.

Eso explica sin duda los dos limones que de manera permanente lleva en sus bolsillos; y que saca casi por casualidad para poder demostrarnos de manera tranquila sus dotes gimnásticas.

De ellos nos dice que además de sus innegables propiedades curativas en el ámbito físico (por ejemplo para el hígado) lo que más le interesa son sus otras dotes. Las que trascienden más allá de este mundo terrenal y alcanzan el plano de lo espiritual.

'Los limones nunca se pudren. Se secan. Son como fusibles. Magnetos. Te protegen y te dan control de la energía', nos enseña. Después nos relata que en los países árabes la gente durante las festividades tira limones en las esquinas de las casas para limpiarlas de malas energías.

Para Pérez Albela la conciencia es atemporal. Por eso no es extraño escucharle decir que su desarrollo del lado espiritual le ha permitido contactar telepáticamente con extraterrestres. 'Son de Venus y Júpiter. Muy altos', relata. Y nos dice que son ellos los que le han avisado que la civilización se está autodestruyendo por sétima vez.

Definitivamente José Luis es un tipo especial. Los buenos consejos casi se atropellan por salir de sus labios. Y sus ganas de vivir, sobre todo de vivir sano, son definitivamente contagiosas. Habrá que tomar magnesio, me repito.