25 de Febrero de 2017 | 7:48 h

Huarmey: la dicha del hombre que salvó a la chicha

Esta es la sabrosa historia de un huarmeyano que tuvo la astucia de rescatar una de las bebidas típicas más importantes de la región Áncash. Desde Cuz Cuz, esta es la crónica de Don Felipe Morante.

Don Felipe es considerado uno de los pocos sobrevientes chicheros en Huarmey. Foto:Giuliana Taipe

Don Felipe es considerado uno de los pocos sobrevientes chicheros en Huarmey. Foto:Giuliana Taipe.

Giuliana Taipe / Revista Rumbos
 
Tener el privilegio de saborear la bebida milenaria de los incas (chicha de jora) no lo tiene cualquiera. Tampoco cualquier mortal es capaz de elaborarla con tanta habilidad, paciencia y pasión.
 
 
Aquel ser elegido por los dioses prehispánicos para continuar con el legado de esta tradición ancestral -como los apus ordenarían- debía ser un dios; pero resultó ser un mortal. Ese personaje es don Felipe Morante, el hombre que rescató la chicha de jora huarmeyana de su total extinción. Un héroe sin capa.
 
Así es, Don Felipe, como lo llaman de cariño los lugareños del valle de Huarmey, fue el encargado de evitar que esta tradicional  chicha se pierda en el tiempo. Pues, debido a la dejadez, inexperiencia o desconocimiento de otros paisanos los secretitos prehispánicos para elaborarla solo hubieran quedado en los recuerdos o sobre las hojas de algún libro de historia. Unos secretos que se pudieron haber borrado con el tiempo por la falta de práctica.
 
Felipe Morante nos explica como se prepara una deliciosa chicha de jora. Foto:Giuliana Taipe
 
Y es que la chicha de jora no pudo caer en mejores manos que en las de este huarmeyano quien conoce muy bien del maíz para prepararlo, siendo actualmente el principal referente de esta bebida del valle. No por algo cuando se habla de chicha de jora en Huarmey (Ancash), inmediatamente los pobladores nombran a Felipe como  uno de los pocos sobrevivientes chicheros.  
 
Un hombre aparentemente mayor pues tiene más de 80 años, pero con una energía increíble de un muchachito de 20 años, la misma que lo llevó a tomar la batuta para que la chicha huarmeyana renazca. 
 
Hace muchos años, recuerda el trago amargo que tuvo que enfrentar cuando por obra del fenómeno del niño perdió toda su casa, chacras y cultivos. Y es que el desborde del río fue tan intenso que destruyó todo Cuz Cuz,  hasta se registraron muertes. Fueron muchos los afectados. 
 
“La situación para sembrar maíz era muy difícil, todas las chacras fueron arrasadas por el río”, nos comenta con nostalgia recordando aquella época. Sin duda, los daños eran irreparables. Las ganas por hacer chicha se esfumaron, sin embargo jamás se perdieron las esperanzas. Es así que Don Felipe, resurgió de las cenizas para reinventar la chicha de jora huarmeyana, con el apoyo de toda su familia, quienes confiaron en él y se esforzaron en recuperar todo lo perdido. 
 
Un reto que sacó sonrisa de victoria. La meta era que la chicha regrese a las mesas de todas las celebraciones. Y pues tenía las herramientas a la mano para lograr este sueño que parecía inalcanzable.  “Soy agricultor, tengo la tierra, la leña y el maíz”.  Como cualquier novato aprendió a hacer su propia chicha y a mejorarla con el tiempo. 
 
“Huarmey fue chichero, pero ya no quieren preparar chicha"”, resalta don Felipe muy convencido que la chicha del valle de Cuz Cuz  no la hallaremos en ningún otro lado. Sin embargo, existen otros huarmeyanos que también lo prepararan, aunque son muy pocos, siendo don Felipe uno de los más conocidos.
Felipe Morante supervisa que la chicha de jora se elabore de acuerdo a sus enseñanzas. Foto:Giuliana Taipe.
 
“Las chicha huarmeyana se tienen que preparar como se debe, sino no sale bien, no es rico” Y es a que tener habilidad para hacerlo como lo prepara Don Felipe, pues sino no será agradable para el paladar.  Es ponerle pasión, habilidad y dedicación. Es un proceso tan largo, trabajoso y de constante supervisión, que no cualquiera tiene toda esa paciencia para lograr un acabado perfecto. “Es tan largo el proceso, que por eso no quieren prepararlo”, así nos cuenta este agricultor huarmeyano, mientras saboreo un vasito de chicha a su lado. 
 
Tratando de hacerse entender me mira y me dice a que sentarnos para explicarme todo el proceso de principio a fin. “No vas a entender, por qué la chicha tiene este sabor y porque la hace diferente a las otras”. Y es que cada chicha tiene su singularidad. 
 
Nos sentamos, deja de lado su vaso y comienza por contar como selecciona el maíz. “Seleccionamos el maíz jora, este se siembra solo en invierno. Después tenemos la hectárea de 10 kilos de maíz; abonamos, matamos la maleza, tenemos que darle mantemiento de 2 a 3 meses. De ahí viene la cosecha, se seca y comienza a seleccionar el maíz buscando el grano más grande y más hermoso”.  Aprendimos que la chicha no saldría buena sino se hace este tipo de selección. Con cariño también es la cosa. 
 
Cuanto tiempo hubiera pasado para realmente terminar de enseñarme la receta para preparar una verdadera chicha. Y saber todos los secretos que envuelven a la chicha de Don Felipe. Lo que sé y sabemos todos los que hemos probado esta bebida. Es que es realmente es deliciosa. 
 
Un manjar para aquellos que nunca la han probado y para quienes la conocemos repetimos la sensación de libar una bebida color oro fino, refrescante y de sabor agridulce. Después de tomar el primer vaso desearás que haya una segunda ronda. Y es que ni bien el líquido recorre por el paladar comienzas a experimentar la verdadera satisfacción de beber la bebida de los dioses, la cual solo contiene maíz de jora y agua. Tan pocos ingredientes que la hace única.
 
La chicha de jora es la bebida ancestral que degustaban los incas. Foto:Giuliana Taipe.
 
 
Confiamos en que Don Felipe, nos haya contado sus secretos más recónditos para la preparación de esta bebida sagrada, y aunque no haya resaltado algunos detalles es casi imposible tener toda la inspiración de este hombre y su familia para lograr que una bebida genere esta explosión de sabores. Y aunque no se pudo contar con exactitud la receta completa, no alcanzarían páginas para terminarla de contar. Y es que para hacer chicha tienes que tener la dicha de Don Felipe: hacer chicha de verdad. 
 
En su taberna no solo ofrece chicha de jora, sino también diversos platillos tradicionales como la típica Pachamanca. Foto:Giuliana Taipe.
 

Dato:

Lo puedes encontrar en su Taberna de Cuz Cuz (Huarmey).  Lugar campestre de Felipe Morante, esposa e hijos.  Contacto y reservas con su hija Silvia Gamarra. Teléfonos : 942449583 /985827060  Facebook: www.facebook.com/lacasadedonfelipe/
 

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