05 de Enero de 2017 | 17:20 h

La partida del mudo

El arte de silencio se viste de luto tras el fallecimiento del ilustre mimo peruano Juan Piqueras Sánchez-Concha

Un minuto de silencio para el mudo que robó sonrisas y, ahora, llantos por su partida. Foto: Difusión

Un minuto de silencio para el mudo que robó sonrisas y, ahora, llantos por su partida. Foto: Difusión.

Un minuto de silencio para el mudo, Juan Piqueras Sánchez-Concha, el padre de la pantomima en el Perú, un hombre que se fue sin decir nada a los 82 años, dejando en el recuerdo de sus seguidores y congéneres la eterna sonrisa del actor de cara pálida y  camiseta a rayas. 

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Su partida –sigilosa por cierto- le impediría expresar por última vez que debutó haciendo garabatos con las manos -en el aire- en la Concha Acústica del Campo de Marte (1962), que fue discípulo de Étienne Decroux, el francés que revivió el llamado mimo corporal dramático; que fue junto con su compañera de toda la vida quienes crearon el grupo Piqueras, donde se realizan obras, festivales y encuentros “mimorables”. 

Del poeta del silencio debe recordar que descubrió la pantomima por un mudo. “Emilio Galli, maravilloso mimo y actor, dictaba un taller y me inscribí porque tenía que cumplir con una actividad como profesor de La Cantuta”, revelaría sus pinitos en una entrevista pasada con La República, el también artista plástico egresado de la PUCP.

Durante su cátedra en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, en 1957, conoció  al gran Emilio Galli, un reconocido mimo que le animó a aventurarse al arte del silencio, del cual se enamoró en y lo perfeccionó hasta el lecho de su muerte, logrando pasar de simples garabatos en el aire a expresiones escénicas dignas de ser admiradas y contempladas.

No está de más recordar que en su carrera, Juan Piqueras recibiría distinciones a nivel nacional e internacional. En 2013 el Ministerio de Cultura lo reconoció como Personalidad Meritoria de la Cultura. Además, logró recibir el Premio Ollantay, otorgado por el Celcit de Venezuela, y el Botón de Oro del Volstheatre Rostock, de Alemania.

Fue gracias a estos méritos que terminaría por apuntar a otros proyectos más sociales: en la Bajada de Baños del bohemio distrito de Barranco, instalaría un espacio de arte que Piqueras creó junto con su compañera Carmen Caro (42), en la sala Juan Volatín.

En ella se presentaron cerca de 18 obras de mimo, al igual que diversas presentaciones infantiles. Para el 2005, sacaría su lado artístico con su primera exposición “Laberinto de monstruos”, una bitácora de obras en las que expresaba su sentir sobre los años de violencia que azotó al Perú.

Es momento de despedir al maestro de los silencios, al hombre que hizo reír y llorar a sus espectadores, al mimo que ya no podremos ver este domingo en el Festival de Mimo de Lima, en donde participaría del maratón en cámara lenta. ¡Hasta pronto Piqueras! Otro minuto de silencio.

Los datos

Los restos de Juan Piqueras son velados en su casa ubicada en la Bajada de Baños 347, Barranco (frente al Puente de los Suspiros).

El destacado mimo fue hijo del escultor y arquitecto, Manuel Piqueras, y de Zoila, cantante de su casa para dentro.
 

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