16 de Diciembre de 2015 | 10:00 h

Áncash: cuatro razones para veranear en Huarmey

Playas paradisiacas, arqueología, excelente gastronomía y la tradicional chicha de jora, son los principales encantos de Huarmey, un fascinante paraje costero de la región Áncash.

Aguas turquesa en el litoral huarmeyano. Foto: Manuel Rentería

Aguas turquesa en el litoral huarmeyano. Foto: Manuel Rentería.

Memorable atardecer en la playa Tuquillo. Foto: Estéfany Luján

Memorable atardecer en la playa Tuquillo. Foto: Estéfany Luján.

La paz siempre reina en la playa Tamborero. Foto: Estéfany Luján

La paz siempre reina en la playa Tamborero. Foto: Estéfany Luján.

La playa más festiva es Tuquillo. Foto: Manuel Rentería

La playa más festiva es Tuquillo. Foto: Manuel Rentería.

Estéfany Luján / Revista Rumbos

Esta es una guía de las cuatro experiencias, sumamente placenteras, que vivirá cuando viaje a Huarmey

1. Conocer su bella costa inexplorada

 

Pan de Azúcar es una de las playas más bellas de Huarmey. Foto: Manuel Rentería.

Déjese arrullar por la brisa marina mientras contempla aguas turquesas y disfruta de las finas arenas del litoral huarmeyano. Solo en el balneario de Tuquillo podrá conocer las playas Marín, Antivito, Maracaná, Tuquillo, La Pocita y Los Médanos.

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Tuquillo es la playa más bulliciosa y alegre. Y la única donde hallará restaurantes y artesanías para el recuerdo. Aunque –alerta– el desorden que, lamentablemente, casi siempre trae consigo la fama ya empieza a amenazar su belleza. Entre las cosas que no debe dejar de hacer está el paseo mar adentro, solo o en pareja, a bordo de los caballitos de totora de Santiago del Castillo. Él los dirigirá hacia los islotes cercanos.

Sin embargo, más allá del balneario de Tuquillo se extiende una inolvidable ruta de playas vírgenes donde el mar turquesa y la arena blanca confabulan para crear una experiencia de sosiego total. Aquí tenemos a Pan de Azúcar (kilómetro 321 de la Panamericana Norte) con su fauna marina deslumbrante: estrellas marinas y cangrejos merodeando su paseo; aves guaneras que habitan en los hoyos de las impresionantes formaciones rocosas de los alrededores y tímidos murciélagos. Y también Tamborero (kilómetro 261 y 262 de la Panamericana Norte), ideal para nadar, bucear y acampar en grandes grupos y hasta familias, pues tiene zonas protegidas del viento. Posee una roca enigmática conocida por los lugareños como “el indio sentado” por su forma dibujada por el viento y el paso del tiempo.
 

2. Disfrutar su deliciosa gastronomía marina

 

El sabor y la frescura del ceviche huarmeyano son motivo de orgullo. Foto: Manuel Rentería

El platillo que no puede dejar de comer en Huarmey es el célebre ceviche huarmeyano. Se diferencia de otros ceviches porque no lleva nada de pescado. Solo se prepara a base de mariscos locales. Así, el secreto de su preparación son sus mariscos siempre fresquísimos: barquillo, pausa, lengua, chanque y blanco, los cuales poseen atributos afrodisiacos.  Frescura absoluta es lo que define a este platillo regional.


Narran algunos lugareños que el verdadero ceviche huarmeyano es preparado solo con lenguitas, y que, en vez del limón, usan naranja agria para sazonar el plato. Otros manjares de la zona son el ceviche de pato, el picante de cuy, el picante de conejo, el pepián de pava, la pachamanca a la piedra, los chicharrones, y el ahogado de ciño y tamales.


3. Beber su ancestral chicha de jora

 

La preparación de la chicha de jora huarmeyana es ancestral y laboriosa. Foto: Manuel Rentería.

La proeza de preservar la milenaria tradición de la chicha de jora es de la familia Morante. El patriarca de la familia se considera a sí mismo como insigne bebedor de este líquido espirituoso, y, precisamente, por tal razón decidió rescatar su casi olvidado legado.

La historia de la recuperación de este legado es asombrosa. Durante el último gran fenómeno El niño las semillas del maíz de jora se perdieron con los huaycos. Solo se salvaron las que fueron enterradas en los cerros aledaños al fundo de la familia Morante. Fue entonces que toda la familia se dedicó al rescate de la tradición de la chicha de jora.

Vale precisar que esta chicha es la única que no utiliza ni una sola pizca de azúcar en su preparación. Solo se elabora con maíz de jora y agua. Su preparación requiere de mucho cuidado, siendo un motivo de orgullo huarmeyano. Puede conseguir esta deliciosa bebida a solo 35 soles la botella. Jamás se arrepentirá de su inversión.

4. Admirar su legado histórico y arqueológico

 

El Castillo de Huarmey fue escenario de grandes descubrimientos arqueológicos. Foto: Difusión.

No puede ni debe perderse la visita al Castillo de Huarmey. En este centro arqueológico se dio uno de los descubrimientos históricos más importantes de la región. Allí se halló una tumba imperial wari. Fue un ritual de entierro, típicamente serrano, el que se dio allí. Más de 1.200 objetos de plata, oro y sus aleaciones, plomo, posiblemente bronce, hueso, madera esculpida, textiles, cerámica y mate maravillaron a los investigadores.

Fueron más de 60 cuerpos hallados en la cámara fúnebre, entre ellos 57 personajes de la nobleza, probablemente damas de la corte real pertenecientes a la élite wari, y seis cuerpos que no tenían fardos, posiblemente víctimas de un sacrificio ritual
.
Además, aquí hallará a un notable niño guía: Alexander del Piero Cristóbal Palacios. A sus escasos ocho años, él le explicará acerca de la majestuosa historia que se esconde tras los adobes milenarios de la zona.

¿Verdad que sobran los motivos para visitar Huarmey? No espere más.


En Rumbo


Llegar: Los buses a Huarmey salen del Gran Terminal Terrestre Plaza Norte de Independencia. 

Alojarse: Hotel Tampu Illari, avenida Olivar 325, frente a la Plaza de Armas.

Comer: Lo mejor de la gastronomía regional huarmeyana en el restaurante El Guille. Su especialidad son los pescados y mariscos. Excelentes tragos. Se encuentra en la playa Tuquillo y en la avenida Boulevard Alberto Reyes 134, Huarmey.

Soberbio atardecer en la playa Tamborero. Foto: Manuel Rentería

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