Pérez-Reverte espía la guerra civil española

Libro. Falcó, la última novela del escritor español, está ambientada en la península y es un alegato contra los nacionalistas de Franco.

13 Nov 2016 | 19:00 h

Escribe: Carlos Villanes Cairo.

Madrid.

En el fondo, la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) es un gran alegato contra los nacionalistas de Franco y su corte, en medio de la Guerra Civil Española. Y crea un nuevo arquetipo literario: el peninsular al que no le interesó la contienda y tomó bando según sus conveniencias o la mala suerte de residir en el lugar equivocado cuando la ruleta de la vida le metió al conflicto.

Tampoco se piense que es una alabanza de la facción republicana. De ella también se dice vela verde por sus oscuros tejemanejes.

Además, Falcó (Madrid, Alfaguara, 2016, 291 pp.) es la certificación de la maestría del literato, en el arte de la escritura, vislumbrada desde hace tiempo y se confirma con esta novela –la número 24–, recién salida de su pluma.

“Falcó es enteramente español y responde a mi deseo de crear un aventurero golfo, simpático, vividor, mujeriego y políticamente incorrecto, que lo mismo se mete cocaína, que fuma; un tipo amoral y sin ideología que atraviesa este mundo dominado por las ideologías”, confesó el autor a El Semanal. Pero, el personaje también es torturador, asesino, machista, mujeriego, ha sido contrabandista y fue alistado por el Servicio Nacional de Información y Operaciones, o sea, espía, delator y mercenario reclutado por el franquismo.

Su jefe le encarga una misión y casi inverosímil: rescatar a José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, cautivo de “los rojos” en la cárcel de Alicante. Deberá cruzar las líneas enemigas, y desde Cartagena, ayudado por otros nacionalistas y el apoyo de una patrulla alemana, cumplir su cometido.

Conoce a Eva Rengel, de la que medio se enamora por su audacia, serenidad y facilidad para apretar el gatillo, y asesinar a un supuesto traidor. Una contraorden, dictada por los mismísimos hermanos Franco, convierte el fallido rescate en una carnicería y no queda más remedio que huir.

“Que Falcó estaba allí, aun sin saberlo todavía, para entorpecer la operación; y que nadie quería realmente a José Antonio fuera de la cárcel, salvo algunos ingenuos. El Caudillo y su hermano Nicolás habían dado hilo a la cometa, pero sabiendo desde el principio que no iba a funcionar”. (p.245) El prisionero fue fusilado al día siguiente.

Los capítulos finales son dignos del mejor Thriller político y quedan abiertos como una invitación a seguir disfrutando de las aventuras de Falcó. Pérez-Reverte ha confirmado esta sospecha. O quizás una serie, porque tanto la Guerra Civil Española como las contiendas europeas de los años 40 dan para mucho, como los 7 volúmenes de las aventuras del Capitán Alatriste del autor.

La novela subordina la ideología a la condición personal-humana- de los actantes. De los republicanos de izquierda se afirma: “…lo que había por parte de la República era un disparate de improvisación, oportunismo y demagogia, con las cárceles abiertas el 18 de julio arrojando chusma a las calles –convertida en milicianos que gastaban en juergas y mujeres lo que robaban asesinando a mansalva–, y un pueblo armado, soberano en el caos, ajustando cuentas; un odio homicida no solo hacia el ejército de Franco, sino también hacia los miembros del propio bando, partidos y facciones enfrentadas entre sí.” (p.133) Por su parte, el franquismo desarrollaba: “Una planificada represión bajo mando único, un exterminio sistemático de cuanto oliese a democracia, libertad y ateísmo con la idea de una nación unida, religiosa y fuerte por encima de todo. (ibidem)

Lineal, narrada en tercera persona; localizada en Salamanca, Cartagena y Alicante, Falcó es una novela sin recovecos, transparente, sabiamente adictiva, mantiene el suspenso a flor de piel, entrelazando con maestría realidad y ficción.

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