El seminario de los danzantes de tijeras

Polémica. La Asociación de Músicos y Danzantes de Tijeras de Ayacucho debatirá sobre este baile en la sede de la Comunidad Andina de Naciones.

8 Jun 2016 | 1:54 h

Suenan las tijeras. La Asociación de Músicos y Danzantes de Tijeras de Ayacucho, desde hoy, y a las 3 p.m., hasta el 10 de junio, llevará adelante el Seminario Nacional Rito y Danza de Tijeras. Dicho certamen tiene el objetivo de escudriñar el origen y el proceso de expansión de esta danza, así como el simbolismo mágico, religioso. En el seminario participarán teóricos como Luis Millones, Rodrigo Montoya, Lucy Núñez, José Carlos Vilcapoma, Samuel Villegas, Carlos Sánchez Huaringa, quienes alternarán con Ángel Cataño “Yawar Chicchi”, Fredy Chávez “Hermanos Chávez”, Aurelio Barrios “Wilcanchos”, Damián de la Cruz “Ccarcaria”, Ulices Medina, arpista y presidente de la asociación organizadora, entre otros.

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Sin duda, varios temas estarán en debate. Uno de ellos, por qué ahora danzan las mujeres. El antropólogo José Carlos Vilcapoma señala que eso depende de la zona en que se ejecuta. En Ayacucho, Apurímac, en parte de Arequipa, danzan los hombres, pero en Huancavelica es distinto.

“En Huancavelica, las mujeres siempre participaron en la danza, en las denominadas cuadrillas. Los “cargontes”, responsables de hacer la fiesta, presentaban una cuadrilla: dos danzantes, un arpista y un violinista, capitaneada por una mujer, que tenía en vez de tijeras un pañuelo. En una fiesta pueblerina podían haber cuatro o cinco cuadrillas. Las mujeres competían entre ellas, algunas veces haciendo pruebas de sangre, que era hacerse incisiones en el rostro.

En la actualidad, ese legado ritual ha sido modificado por razones de clientelaje, cuando algunos danzarines han introducido mujeres, con atuendos parecidos al de los hombres, en las competencias más urbanas que pueblerinas del Ande, pero como se verá eso no pega”, dice Vilcapoma.

Otro asunto, ¿la danza ahora se ha convertido también en un rito para el turismo?

“Es verdad –dice Vilcapoma–, cuando se comercializa y se “profesionaliza”, la danza no cumple su papel como se hace en el contexto rural andino. Por tal razón opinamos que la danza de tijeras no debe enseñarse en escuelas de danzantes para niños como algunos propugnan, en la creencia de su profesionalización. Si los danzantes acuden a centros turísticos, es lícito, pero debe dejarse sentado que esa expresión no es el hecho folklórico contextualizado”.

¿Algunos hacen danza de tijeras circense?, preguntamos: “Cuando el danzaq solo busca la acrobacia y el ritmo gimnástico en escenario, lejos de los aspectos simbólicos rituales o se busca el morbo del faquirismo para deleitar a los espectadores, se aleja del contenido ritual y mágico de la danza. Es verdad que algunos danzantes corren el peligro de convertirla en expresiones vulgares de forma y no de contenido”, enfatiza José Carlos Vilcapoma.

Datos

  • Inauguración del seminario. Av. Paseo de la República 3895, San Isidro. 3 p.m.
  • Premios. El viernes 10 se premiará a “Gentilcha”, “Weqocho”, “Ojicha”, “Chalicha” y “Rayo de Paucará”.

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