Napoleón pudo ser emperador del Perú

18 Dic 2015 | 23:30 h

Lejos en el espacio, más lejos en el tiempo –más de doscientos años después–, en Lima, en la biblioteca personal del reconocido abogado y profesor de derecho Augusto Ferrero Costa, quizá aún se deben escuchar los golpecitos decisivos de sus botas, su voz firme, dictando una orden escrita o los fragores de la que fue su derrota final, la batalla de Waterloo.
 
Y es que Ferrero Costa, desde hace más de 30 años, se ha dedicado  a coleccionar una serie de cartas, comunicaciones, recibos y otros documentos firmados o relacionados con quien fuera el Gran Corso, Emperador de Francia, Napoleón Bonaparte. Estos documentos, autenticados por especialistas del Museo Napoleónico de Roma, han sido publicados en su libro Napoleón y el Perú, en idioma italiano, edición de la Universidad San Martín de Porres. 
 
“Los escritos, además de referirse a Napoleón Bonaparte, detallan aspectos de su familia, sus ministros, incluso de sus enemigos que lo vencieron, así como de personajes de su época. Algunos se remontan a su origen familiar (sus padres) y otros son posteriores a su muerte, como de los gobernantes que lo sucedieron”, explica Ferrero Costa.
 
Sin duda, Napoleón y el Perú constituye una pieza bibliográfica muy valiosa para los especialistas del emperador y los historiadores de la Francia napoleónica. Ferrero Costa, cuando empezó a coleccionar estos documentos, no era ni uno ni lo otro. Solo un abogado que un día, hace más de 30 años, el azar lo puso en la Rue Bonaparte, una calle de París, donde halló la Librairie de L´Abbaye. Allí es donde encontró su primer hallazgo, un texto firmado nada menos que por Napoleón Bonaparte.
 

La ruta del tesoro

Esa pieza se convirtió en una suerte de eslabón al que se tenía que completar la cadena. Ferrero se convirtió en un peregrino de casas de anticuarios, en las que, mismo buscador de tesoros, husmeaba archivos, revisaba infolios y todo cuanto había de documentos de época napoleónica, siguiéndole los rastros al Gran Corso.
“La fortuna –comenta el autor– fue que ese mismo año, en la misma ciudad y mismo anticuario, hallé valiosos documentos. Otros los adquirí en la Librairie Les Neufs Muses de Alain Nicolas, especialista en autógrafos; en Charavay, de la Plaza Furstenberg de Delacroix; Autographe de Ginebra de Renato Saggiori y, finalmente, en Maggs Bros, de Londres, en Berkeley Square.
 
Antes de seguir adelante, queremos anotar que si bien el libro Napoleón y  el Perú es importante porque contiene valiosa documentación de y sobre el Gran Corso, lo es también, como veremos más adelante, porque explica la tesis de que Bonaparte pudo ser emperador del Perú, por intermediación de Lord Cochrane, cuando San Martín creía que al Perú le venía bien un rey de las cortes europeas.
 

La lista de Napoleón

El libro presenta documentos de la familia de Bonaparte.  Está, por ejemplo, la carta de Carlo Bonaparte, abogado y padre de Napoleón, que la escribió después de que Córcega pasó a formar parte del territorio francés. Es una carta de regocijo. Asimismo incluye una misiva de Letizia Ramolino, madre de Napoleón, en la que firma Bonaparte Mere. Ferrero Costa rastreará que durante el imperio, Ramolino firmará como Madame Mere, con explícita autorización del emperador. También está el autógrafo en que el Gran Corso firma a la manera italiana, Buonaparte. Después lo afrancesó. Pero hay tres más, uno que firma igual, Bonaparte, y dos que lo hace solo como Napoleón.
 
Reúne documentos de las esposas de Napoleón, Joséphine y María Luisa. La más importante, la de la segunda, cuando estaba gestando a Aguilucho, Napoleón II, quien nació en marzo de 1811.
 
Sobre el Aguilucho, conocido como  Duque de Reichstadt, hay varias cartas, entre ellas del médico Johann Malfatti,que había sido médico de Beethoven; pero también hay otra misiva de otro médico que le da una receta curiosa, que es tomar leche de una mujer de su misma edad.
 
En esta lista también están las cartas de los hermanos de Napoléon: José, Luciano, Luis y Jerónimo, Elisa, Paolina y Carolina.
 
La lista de documentos se extiende a personajes que merodearon la vida de Bonaparte, tales como Mirabeau. Asimismo, una carta de Joseph Ignace Guillotin, el médico que creó la guillotina. También documentos autografiados de los dos generales que derrotaron a Napoleón en la batalla de Waterloo, el gran Blücher y Wellington. Y se complementan con autógrafos de Lord Thomas Cochrane, quien tuvo la intención de traer a Napoleón al Perú.
 

Napoleón en el Perú

Más allá de los numerosos documentos de Bonaparte y de personas que giraron a su alrededor, el libro también da cuenta de la presencia napoleónica en el Perú. Por ejemplo, incluye la pintura de la Virgen peregrina en la que se ve que ella, como el niño Jesús, llevan sombreros conocidos como bicornio napoleónico.
 
Y es aquí que queremos echar ancla de Napoleón en el Perú. Ferrero Costa señala que en la revista History Today de julio del 2005, Cristopher Wodward publica un ensayo donde dice que Cochrane, vinculado a José de San Martín, quería traer a Napoleón a Sudamérica y convertirlo en Emperador. Se presume que era para el Perú, puesto que Argentina y Chile ya se habían independizado y tenían sus propios gobiernos.
 
Otro libro que abona esta hipótesis es La última campaña del emperador Napoleón y la independencia de América, del argentino Emilio Ocampo, publicado el 2007. Refiere sobre el proyecto de José Bonaparte de rescatar al Corso desde Estados Unidos. También cita las cartas entre el embajador inglés Robert Wilson y Cochrane en la coincidencia de llevar a Napoleón a Sudamérica.
 
Agrega que la novela El espía chino de Napoleón que Thierry Brun publicó en ePerú en 2010. Allí cuenta que Napoleón el 30 de junio de 1819 se enteró de que Cochrane se había puesto del lado de San Martín y que este buscaba un rey, ya que quería una monarquía constitucional, y el Corso habría exclamado con entusiasmo: “¡Han propuesto mi nombre: Napoleón, rey del Perú!”.
 
Finalmente está la obra del escritor español Javier Moro, El imperio eres tú, donde cuenta que Cochrane mientras estuvo preso en Inglaterra, tuvo la idea de rescatar a Napoleón y llevarlo al Perú. Quizás pudo hacerlo, pero el destino no quiso. Napoleón Bonaparte murió meses antes de la independencia del Perú, en mayo de 1821.
 

Libro se presentó en Roma y está lista la edición en castellano

Este libro, en edición italiana se presentó en el Salone Ercole del Palazzo Farnese en Roma, sede de la Embajada de Francia en Italia, el 22 de mayo de 2014, con la participación del Embajador de Francia en Italia Alain Le Roy, el Rector de la Universidad de San Martín de Porres José Antonio Chang, la insigne emblema de los valores itálicos Mariapia Fanfani, la ex Directora del Museo Napoleónico de Roma Maria Elisa Tittoni, el ex Presidente del Consejo de Ministros y ex Canciller de la República Lamberto Dini, el permanentemente voceado para Presidente de la República Gianni Letta, el autor, el distinguido músico italiano Lorenzo Ferrero y los artistas Martha Eramo, pianista y Lorenzo Ferrero Palacios, saxofonista.
 
Damos cuenta de esta publicación pues el autor nos expresa que ya está lista la edición en español, la cual será publicada por una institución y presentada en el Teatro Mario Vargas Llosa en la Biblioteca Nacional.
 
 

 

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