Enrique Victoria: “Le he pedido a Dios inspiración, no ser millonario”

Cumplió 90 años. El primer actor celebró sus nueve décadas haciendo lo que más le gusta: actuar. Opina del cine y la televisión, y apoya a las minorías y a su hijo. “La gente que procede mal se odia a sí misma y, en consecuencia, a los otros”.

27 Sep 2015 | 5:35 h

Faltaba más de una hora para la función y Enrique Victoria era el primero en llegar al teatro. Acababa de celebrar sus 90 años. Conocido por su genialidad en la interpretación, oficio que tiene desde hace más de ocho décadas, es dueño de una admirable lucidez y opiniones frontales. Ha pasado un año desde el éxito en taquilla de Viejos amigos, la cinta que protagonizó junto a Carlos Gassols y Ricardo Blume. “No quería ver ni el tráiler porque soy muy crítico conmigo mismo”.
 
La respuesta que tuvo la película fue masiva. 
Fue una gran respuesta, y ojo que nosotros hemos tenido un grave inconveniente: los distribuidores norteamericanos que tienen copadas las salas de Lima y nuestra distribuidora que era pequeñita, es independiente en realidad.
 
Tuvieron que pelear cada sala.
Sí y apenas nos dieron... (piensa) 58 salas y, pese a ello, hemos llegado al millón y algo de espectadores.
 
¿Le parece que sirvió para que  algunas generaciones vieran el trabajo de ustedes tres?
Sí, sí y se han enterado de cosas, ¡eso es lo bueno! (Ríe) Han aprendido. La juventud, sobre todo, a veces no entiende la vejez y creo que empezaron a entender lo que es la soledad de una persona mayor. Me parece que amén de entretener ha logrado que se entienda qué es la vejez. Se empezaron a tocar temas sobre eso.
 
 
¿Cree que se subestiman esos temas en ficción?
Sí, pues, en realidad es eso (...). Los productores tienen lo mismo que yo de cosmonauta, o sea, nada (sonríe). Es un título que les permite ganar un sueldo y meter cualquier cosa en la televisión. Piensan que Perú es un país joven y no es cierto, somos un país viejo.
 
Pero grabó para ‘Amor de madre’, ¿no se reconcilió con la televisión?
No, realmente no. A ver, hice  una serie que no se ha estrenado, ‘Acusados’ con Imizu, y lo hice porque Susana Bamonde y su socia son amigas mías. Empecé (en ‘Amor de madre’) pero me aburrí. Al capítulo 10 les dije ya no más.
 
¿Qué le aburrió?
Es que no me gusta, ese tipo de telenovela me parece tonto. Hay otras cosas más importantes. Los colombianos han tomado la delantera por encima de Argentina con temas relacionados con la problemática de su país, no políticos, con referencias políticas. Nosotros seguimos enredados en lo mismo.
 
No le parece que ha cambiado un poco la temática.
Ehh... lo que pasa es que los productores no tienen sesos, tienen albóndigas. Siguen pensando en la época en que (remeda) “había una niña buena que se encontraba con el hombre malo, el que le hacía sufrir, hasta que venía otro que la rescataba” (...). Lo que hace nuestra televisión es dramita social barato. ¿Qué pasa con la gente que vive en el cerro San Cosme o en la orilla del río? Aquí (en el Perú) hay mucho que contar.
 
Mientras tanto, está en teatro. Espacios vacíos habla de la familia con temas duros: el abandono, la pedofilia, los secretos.
Es que es lo que vemos todos los días: niña violada por su tío, niña de 11 embarazada por su abuelo y así. En provincias se publica más... hasta sobre los hijos de los curas. Bueno, esos temas no se tocan y aquí sí.
 
¿Cómo asume un creyente un papel así, tan sórdido?
Yo pertenezco a la Iglesia Mesiánica, no soy católico afortunadamente (sonríe) –Cipriani es un falso, pide caridad y ¿por qué no regala una de sus acciones en las mineras?– Yo rezo antes de empezar una función y una grabación, siempre. ¿Qué le pido? Le he pedido que me inspire, que me ilumine, no que me haga millonario. Que guíe a mis compañeros y a mí, porque el espectáculo lo hacemos todos. Nunca he tenido inconveniente con denunciar, hay que hacerlo para acabar con los monstruos.
 
No ponerlos debajo del tapete.
Hay que levantar la alfombra. La basura tiene que salir.
 
A usted, que tiene la mente tan abierta, le debe chocar que algunas iglesias en el Perú condenen más a los homosexuales.
Sí, claro. Porque la gente que no procede bien se odia a sí misma y, en consecuencia, odia a los otros. Aquí las autoridades y la iglesia dicen: ¡No a los transexuales!
 
¿Siempre fue tan liberal o lo aprendió?
Mi hijo es gay y es mi hijo. Lleva 21 años con su pareja, que es como otro hijo mío.
 
Es admirable que diga eso cuando, ahora mismo, hay jóvenes retrógradas. 
(Ríe). ¡Que se creen qué! Más de uno después se dará cuenta de su verdadera sexualidad.
 
Son una familia unida, ¿no?
Somos muy unidos y la familia de su pareja también acepta a mi hijo. Es que uno no puede negar lo que es, ¡por Dios! Hay tantas mujeres apresadas, escondidas en un cuerpo masculino y viceversa. ¡Montones! Pero la gente dice: “Maricones, qué asco”. Yo les pregunto: ¿acaso ustedes están con ellos? Entonces ¿cómo saben que es ‘asco’? (Sonríe).
 
¿Ha tenido que defender a su hijo alguna vez?
Solamente una vez. Creo que la gente no se atreve a decirme nada, porque si es posible yo me ‘trompeo’.
 
¿Perdió la paciencia?
Casi le pego a uno en el Festival de Cine de Lima. Es que me dijo: “Usted como puede admitir que su hijo sea gay”. Y yo le agarré y le dije: “Y a ti que c... te importa”. ¡Era joven! Lo empujé y se cayó sentado, y recuerdo que le dije: “Párate para romperte la ‘jeta’”.
 
Debe haber sido alguien que no lo conocía.
Fue uno de esos que andan por ahí. Fue en la explanada, tomando café. Es que la gente es estúpida y esa estupidez es alimentada por los programas de televisión.
 
¿Qué le ha dado la actuación?
Me ha dado todo. Mi alegría, la felicidad, mi familia, mis amigos, mis compañeros.
 
¡Y puede decir que es más vigente que varios actores jóvenes!
(Ríe). Bueno, ahora Carlos Gassols, Hertha Cárdenas y yo vamos a hacer un corto. El guión me encanta, porque todo sucede en una casa de reposo para ancianos. En teatro luego hay otra obra, pero primero quiero tomarme un descanso de 15 a 20 días. Todavía no se dónde pero quiero irme a la sierra. Veo un bus y me subo (sonríe).
 
¿Viaja solo?
Me gusta viajar solo, me encuentro conmigo mismo. De repente escribo algo.
 
¿Quizá una obra de teatro?
Quizá sí. Me gusta escribir más en comedia. Diciendo cosas en comedia, la gente se ríe y si se siente afectada también (lanza una carcajada).
 
¿Y qué les diría a sus hijos?
A Carlos, ¡adelante, muchacho!, sé tú. Y a Marco (la pareja de su hijo) también, porque es un emprendedor. Y a mis hijas, adelante. A mis nietos, que luchen, peleen por lo que les gusta. Les ayudo en lo que pueda.

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