Artista cusqueño Carlos Olivera: “Lo que trato es de hallar piel en el metal”

Carlos Olivera. Artista cusqueño exhibe “La dimensión del vacío”, esculturas de acero, bronce y cobre.

5 Ago 2012 | 6:19 h

Pedro Escribano.

Era un niño cuando su padre le puso entre manos una bola azul de plastilina. Sus pequeños dedos empezaron a obedecer a su imaginación y de pronto, ante sí, tuvo su primera  creatura. Carlos Olivera es un escultor cusqueño que actualmente exhibe sus obras en la galería del Museo Pedro de Osma, en Barranco .

“Sí, mi padre era un reconocido artista y pertenecía al movimiento Illari, y tenían propuestas y manifiestos y vivieron la psicodelia del arte contemporáneo que se hizo en provincias y que poco se sabe”, explica Olivera.

Sin dejar de aprender de su padre, después hizo su camino a cuenta y riesgo propio.

“Hice de mi dormitorio un taller-dormitorio, donde todo era divertido. Ahí me fui haciendo artista”, cuenta.

Carlos Olivera se considera sobre todo un autodidacta , alguien que siguió su voluntad de explorador en las dimensiones que hay en la existencia humana para poblar esos vacíos con los personajes que nacen de la cantera de su imaginación.

Yo soy autodidacta. Estuve en la Escuela de Bellas Artes del Cusco, pero, de verdad, no me gustaron los estudios. Sentía a la escuela como un pueblo abandonado. Mi taller de arte particular, era superdivertido. Abandoné la escuela”, detalla Olivera.

Pero estudió restauración, tan solo para aplicar sus métodos y tecnologías a su arte. Como autodidacta, cuando llegó a un nivel de responsabilidad como artista, estudió e investigó por cuenta y riesgo propio.

Sus trabajos escultóricos son de grandes dimensiones , casi siempre más grandes que la estatura de un ser humano. Lo que exhibe en Barranco son seres forjados en metal .

Si bien pinta y hace grabados, la escultura es su pasión.

“El mundo del volumen me embrujó. A partir de esa sensación de la exploración de la materia es que siento una pasión tremenda por la escultura y no trato de ser un profesional más. Hago arte porque no sé hacer otra cosa ”, confiesa. 

¿Y siempre trabajas en metal?

No, trabajo diversos materiales . Madera, piedra, cerámica de alta temperatura. Pinto también.

¿Pero con quién dialogas más?

Con el volumen. Soy mucho más potente y sincero cuando hago escultura. A mí lo que me importa es el eclecticismo en mi trabajo. Me gusta reinventarme y es por eso que en esta muestra hay una pieza en tela. Eso es lo que me gusta, reaparecer con nuevas cosas.

La andinidad

Para Carlos Olivera, sus personajes vienen de mitos y, por supuesto, cargados de andinidad . Asimismo, asegura que la iconografía andina está presente, pero no de manera explícita. “Una  de las cosas que más detesto es que se prostituya la iconografía. En Cusco ya no se inventa nada en artesanía”, comenta.

¿Y estas creaturas son a imagen y semejanza de su autor?

Creo que sí, todo el tiempo. Son una suerte autorretratos. Siempre que he visitado museos, los artistas que me han gustado más son los que se parecen a su obra.

Si bien sus esculturas tienen aspectos demoniacos, Carlos Olivera explora los vacíos humanos. “No, la máquina está ausente en mis obras, lo que yo trato es de encontrar piel en el metal. Más que periferias del volumen, son pieles y exploración de espacios del mundo interior. Trato de evocar la parte biológica de la materia”, concluye el artista.

Datos

ARTISTA. Carlos Olivera Aguirre nació en 1970 y realizó entre 1992 y 1996 estudios profesionales de Restauración de Arte Colonial Peruano, ofrecidos por el convenio entre Perú y España.

GALERÍA. Está ubicada en la Av. Pedro de Osma 423, Barranco.

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