Les Luthiers: un matrimonio de cinco décadas

Vuelven a lima. Los artistas argentinos continúan sin uno de sus fundadores. “Para crear este hijo hizo falta el aporte colectivo. Ninguno, individualmente, hubiera podido”. lograrlo”.

19 Jun 2017 | 0:09 h

Han sido cuarteto por décadas y un sexteto desde la muerte de Daniel Rabinovich. El único requisito “esencial” para ser seis, era que fueran “dos” más, bromea Carlos López Puccio, el Les Luthiers de cabello más largo. El grupo argentino de música y humor, llega a Lima por sus 50 años, a un mes de recibir el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. “César Vallejo fue un ídolo de mi juventud. Luego, claro, Vargas Llosa (no lo conocemos personalmente, lo admiramos). Y en la breve lista sería absurdo olvidar a Chabuca (Granda)”, nos responde Carlos López Puccio, vía correo electrónico.

A unos años de la ausencia de Daniel Rabinovich, ¿qué significa para ustedes ‘¡Chist!’?

‘Chist’ es y sigue siendo- un muy buen espectáculo, aún sin Daniel. Él no está pero lo que aportó para crearlo continúa teniendo el mismo valor y eficacia. Sus reemplazantes logran un altísimo nivel, ya lo comprobarán en Lima.

¿Qué recuerdan del primer show sin Rabinovich?

Daniel se nos estuvo yendo durante mucho tiempo. Cuando falleció, ya hacía seis meses que actuábamos sin él y habíamos transitado varios años durante los cuales ocasionalmente tuvimos que reemplazarlo. Estábamos preparados para ese momento. Aun así, aquella primera función sin Daniel para siempre, fue muy dolorosa.

Si lo suyo, sus 50 años, es un matrimonio, ¿qué ha tenido que pasar para que no se divorcien?

Tal vez en la analogía del matrimonio tomamos conciencia de que teníamos un hijo, muy querido; un hijo que pudo crecer sabio e inteligente gracias el aporte de todos. Y que sin ese aporte individual no habría vivido tanto tiempo ni se habría desarrollado tan plenamente. Seguramente allí reside el secreto de nuestra alianza prolongada: en la certeza de que para criar, crear a este hijo hizo falta el aporte al colectivo de lo mejor de cada uno de nosotros. Y que ninguno, individualmente, habría podido crearlo.

¿ En ‘Chist’ abordarán la pieza ‘La comisión’? ¿Cuán importante ha sido para el grupo ironizar con la política?

No creemos que la ironía sea un elemento rector de nuestro estilo. Pero es verdad que en ‘La comisión’ hay elementos de fuerte sarcasmo para con la clase política. Como siempre, este no proviene sino de nuestras ganas de hacer un humor intemporal, que no dependa de la coyuntura, de la actualidad o de personas concretas. Lo malo es que los políticos no cambian: en los 90 nuestros políticos podían ser reconocidos en ‘La comisión’. ¡En 2017 también!

¿Algún político se quejó? ¿Qué le dijeron?

Si algún político se hubiera dado por aludido habría sido expulsado del club de políticos.

¿El Premio Princesa de Asturias era un pendiente o, en general, ustedes no han pensando tanto en ganar premios?

El Princesa de Asturias era tal vez el máximo premio internacional al cual podíamos aspirar. Siendo absolutamente limpio y exento de todo compromiso comercial o político, esta especie de Nobel resultaba muy apetecible. A la vez era el único con la amplitud (y la grandeza) de horizonte como para poder considerar a nuestro humor “espejo crítico y referente de libertad en la sociedad contemporánea”. Claro que lo deseábamos, pero nunca estuvimos seguros de merecerlo.

Se presentan el jueves 2 y el viernes 3 de noviembre en el teatro del Pentagonito.

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