Juan Palomino:“Dibujar para niños es complicado”

Juan Palomino. El joven y talentoso ilustrador mexicano es uno de los invitados de la Feria Internacional del Libro de Lima. Ganador de premios internacionales, en nuestra ciudad ofrecerá charlas y talleres.

28 May 2017 | 1:50 h

Antes de ser ilustrador, flotaba entre las grandes preguntas celestes. Estudiaba filosofía. Un día se animó a descolgarse hacia las páginas en blanco para hacer lo que siempre le gustaba: dibujar. Juan Palomino es un joven y talentoso artista mexicano que llegará a Lima como parte de la delegación de México, país invitado a la Feria Internacional del Libro.

Como ilustrador –también diseña afiches y carteles–, ha merecido muchas distinciones. El año pasado Juan Palomino ganó un premio internacional de ilustración en Alemania. Ilustra libros, sobre todo para niños. Sus dibujos tienen el encanto de un trazo y colores amables. Grafica escenas cotidianas, mitos, leyendas y cuentos populares. Hermosos, por ejemplo, sus especímenes de flora y fauna.

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¿Cuándo realizó la primera ilustración?

Cuando estudiaba filosofía y estaba dudando si me iba a dedicar a eso para siempre. Y el padre de un amigo, que es poeta, me invitó a ilustrar un poemario que iba a publicar. Eso fue lo primero que hice sin saber nada de este oficio.

La filosofía es un mundo de preguntas y respuestas. ¿Dibujar fue la mejor respuesta?

A mí me gusta la filosofía como actitud de preguntarse cosas y preguntarle cosas a las cosas. Pero la práctica profesional de la filosofía tiene una disciplina y un rigor que yo no tengo. Yo siempre me sentía, no solo preso, sino incapaz. Hay quienes tienen esa disciplina, pero sí me gusta como actitud y como forma de vida. Ma pareció más natural llevar esos intereses al ámbito de lo gráfico que es algo que siempre he hecho desde niño.

¿Ilustra para niños o en general?

He hecho más libros para niños, pero en realidad nunca pienso tanto a quién va dirigido. Pienso que una ilustración bien hecha puede ser interesante y significativa para un niño, pero también para un adulto. Pienso que la ilustración, como en un libro, tiene niveles de lectura. Y eso puede ser en poco tiempo o a lo largo de la vida. Es decir, decir, si de niño te gustó, más tarde, cuando seas grande, y lo vuelvas a ver, pueda decirte cosas nuevas. Entonces una buena ilustración no se agota fácilmente.

¿El dibujo no compite con el texto narrativo?

Para mí, el punto es que se dé un diálogo en el que ninguno de los interlocutores calle al otro. Es un diálogo en beneficio del lector. Al final, el lector tendrá una experiencia más ríca del texto y también del ilustrador, que está poniendo allí también su forma de ver las cosas, su propia vida y sus propias pasiones.

Ha ilustrado mitos. ¿Los mitos son canteras para ilustrar toda vez que no tienen un registro gráfico?

Ellos mismos tienen imágenes muy fuertes aunque no se ilustren. Tal como están narrados, ya sugieren imágenes y lo que queda es tan solo bajar esas imágenes metafóricas a lo gráfico y actualizarlo. Eso es importante. A mí me gusta tomar la iconografía prehispánica y popular mexicana, pero no tratando de decir que así se hacía en el pasado, sino darle una vuelta para que sea significativo para los lectores actuales y los niños y que no sea solo un festejo estéril del pasado.

Ilustrar para niños es todo un desafío...

Sí, es muy complicado. Por un lado, ese juicio tan radical y definitivo de los niños es bueno, es sincero y... está bien (risas) ; pero por otro, es una responsabilidad de los padres acompañar a los niños en su lectura para ayudarlos a ver en un libro aspectos que no les interesa inmediatamente. Los niños actualmente están bombardeados de muchas imágenes que ojalá fueran muy ricas, pero no es así, solo son de un tipo. Los padres y la escuela tienen ese deber de ayudar para que los niños se interesen por la lectura.

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