Vigilante del océano

Un robot acuático puede medir la contaminación en las profundidades del mar. Ingenieros de la PUCP, expertos en mecatrónica, lo presentaron este mes. 

26 Mar 2016 | 23:30 h

Grau no es un héroe. 
 
Ni siquiera es humano. 
 
Grau es un robot. 
 
Cuando José Mendoza (24) tuvo que bautizar a esta máquina que puede navegar debajo del mar, eligió una sigla que coincidiera con el apellido del marino más respetado del país. "Aunque lo iba a llamar Huáscar", revela. 
 
Lo hizo contra el tiempo.Poco antes de la presentación de un artículo científico en Washington, José le dio identidad a este robot acuático, al que sus creadores solo llamaban ROV (Vehículo Operado Remotamente). Ninguno había pensado antes en ponerle un nombre que lo hiciera único .
 
En 26 meses ensamblaron sus cien piezas, lo programaron, lo sumergieron y lo volvieron a probar en la pequeña piscina del Centro de Tecnologías Avanzadas de Manufacturas (CETAM) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Ahora, ya está listo.
 
Sus inventores aseguran que el ROV puede identificar la contaminación, la temperatura, y captar los sonidos a 120 metros de profundidad en mares, ríos y lagos. Según los ingenieros, es el único robot de este tipo en el país.
 
Este vehículo acuático, que captura en video la basura que invade el mar, está hecho –precisamente– con el mismo material con el que se fabrican los envases plásticos desechables (polietileno de alta densidad). Eligieron los elementos más ligeros para que se mantenga a flote. Aun así pesa 60 kilos.
 
Tiene la forma de una motobomba o un pequeño grupo electrógeno, cuenta con una cámara web y cinco boyas alrededor. Desde la superficie, es manejado con una laptop, donde se visualizan los hallazgos de la profundidad, y un joystick de PlayStation. "Se conduce como cuando recién empiezas en los videojuegos", dice Francisco Cuéllar (38), investigador encargado del equipo y profesor de la PUCP.
 
Lo cierto es que Grau no significa otra cosa que Guided Robot to Analyse Underwater environment (robot guiado para analizar ambientes submarinos). Y es el resultado de un proyecto de investigación promovido por cinco ingenieros de la PUCP. 

Las pruebas

Además de José Mendoza, quien bautizó al robot, y de Francisco Cuéllar, quien aún cuestiona el nombre, están Franco Hidalgo (28), Dante Arroyo (26) y José Osada (39). Ellos son los padres de este vigilante submarino.
 
 "Somos un grupo al que le gusta tomar riesgos medidos", advierte el profesor Cuéllar. El principal peligro suena simple: sumergir este dron acuático y no recuperarlo nunca más.
 
Eso no debía pasar en Paracas. En su primera prueba,  realizada en la playa Atenas, a la altura del kilómetro 245 de la Panamericana Sur, el robot acuático debía localizar las zonas de cultivo de las conchas de abanico. Así comenzaron.
 
Todo estaba en la embarcación. Grupo electrógeno, cables y laptop. Dos ingenieros se agacharon, levantaron el invento y lo soltaron despacio sobre el mar. Envuelta en sensores, la máquina empezó a navegar. Minutos después, por fin, se sumergió.
 
El plan era que descendiera diez metros de profundidad. Desde allí, y en tiempo real, emitía imágenes de un cementerio de conchas de abanico. En la laptop aparecían los parámetros de la temperatura, turbidez o acidez del agua. Luego, Grau salió a la superficie.
 
Este debe ser el proceso  a seguir cuando cae petróleo a los ríos o cuando se quiere saber si playas como Carpayo, en el Callao (una de las más contaminadas de Latinoamérica), son aptas para los bañistas. 

"Idea con esteroides"

Los sensores y motores los compraron en el extranjero. El resto, en las Malvinas y Paruro. La elaboración costó 460 mil soles y recibió el financiamiento de Innóvate Perú, actual administradora del Fondo para la Innovación, Ciencia y Tecnología (FINCyT) del Estado.
 
Este invento surgió de un proyecto que contemplaba hacer un pequeño robot, pero "le pusimos esteroides a la idea", dicen los creadores de Grau.  Ahora, incluso, han formado la empresa H2Drones con la que brindarán el servicio  de monitoreo acuático. Prometen que será hasta 25% más barato que la competencia internacional.  Elaborarán más robots, en menos tiempo y de distintos tamaños. Grau es el futuro. 

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