En una vivienda de SJL cayó pieza clave en el caso Oropeza

Un año después. Carlos Sulca Cruz, amigo del presunto narcotraficante, fue detenido en la casa de su madre. Informante anónimo ayudó en su captura.

30 Mar 2016 | 2:32 h

Durante casi un año, Carlos Antonio Sulca Cruz (32) vivió a salto de mata, huyendo de la justicia. "Cambiaba de escondite cada quince días, a veces cada semana. Se alojaba en hoteles y en las casas de sus parientes. Los últimos meses los pasó entre Huacho y Lima", aseguran agentes de inteligencia de la policía.
 
 
Fue en uno de estos viajes entre el norte chico y la capital que el hombre de confianza de Gerald Oropeza se dejó ver por las calles de San Hilarión Alto, en San Juan de Lurigancho, donde ayer por la mañana efectivos del Escuadrón de Emergencia Este-1 lograron intervenirlo.
 
Un informante anónimo, motivado por la recompensa de 50 mil soles que ofrece el sector Interior, reveló a la policía el paradero de Sulca: estaba oculto en la casa de su madre, un inmueble de dos pisos, fachada azul, en el Jr. Cobalto, Mz. C-1, lote 4. Luego todo fue cuestión de esperar.

Cicatrices lo delataron

A las 10:30 am. de ayer, Sulca salió del predio señalado sin imaginar que un grupo de efectivos vigilaba sus movimientos. "Opuso resistencia y negó ser la persona que buscábamos, pero había la certeza de que era él", indicó el coronel PNP Juan Olivera García, jefe de la División Territorial Este-1.
 
El también conocido como "Chato Catri" lucía más delgado que en sus fotos con Oropeza, se había dejado crecer el cabello y vestía ropa deportiva para no llamar la atención. Pero había dos detalles que lo delataban: sus tatuajes y las cicatrices en el rostro, pecho y brazos que le dejó el ataque al llamado "narco Porsche", la noche del 1° de abril del año pasado en San Miguel.
 
Al momento de su captura Sulca no portaba armas. La policía solo le incautó un celular que será analizado para conocer con quiénes se comunicó durante el tiempo que estuvo en la clandestinidad.

Amigos de la infancia

Según la policía, Sulca es considerado el hombre de mayor confianza de Gerald Oropeza, su amigo personal, al que conoce desde la infancia. Junto al no habido Fidel Berríos Navarro, velaban por la seguridad y los negocios ilegales del ahora encarcelado empresario. 
 
"Sulca era su mano derecha. Ambos fueron vecinos cuando Gerald vivía en San Juan de Lurigancho. Por eso viajaban juntos y se trataban como hermanos", informó una fuente policial.

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