Sicarios ultiman en San Vicente a dirigente de poblado de Cañete

A sangre fría. Emilio Quispe Ríos (52) se habría negado a pagar cupos a extorsionadores. Fue atacado cuando conversaba con familiares de otro dirigente asesinado. Su guardaespaldas recibió cuatro disparos y murió horas después.

19 Ene 2016 | 23:30 h

Ocho balazos acabaron con la vida del vicepresidente de la Asociación de Vivienda Nuevo Cañete, Emilio Vidal Quispe Ríos, de 52 años. Los disparos realizados por desconocidos alcanzaron también a su guardaespaldas, quien perdió la vida horas después.
 
Estos asesinatos se suman a una larga lista de crímenes ocurridos en este provincia ubicada al sur de Lima, perpetrados por extorsionadores a obreros y dirigentes de construcción civil.
 
El hecho de sangre ocurrió la noche del lunes cuando dos sicarios encontraron a Quispe Ríos con la familia de Víctor Campos Arín, dirigente de Nuevo Cañete que fue asesinado por sicarios el año pasado. 
 
Detectives de Criminalistica señalaron que en el lugar del crimen, la Asociación de Vivienda Santa Isabel, en San Vicente de Cañete, encontraron 12 casquillos de bala calibre 9 milímetros.
 
Ocho de esos proyectiles alcanzaron a Emilio Quispe en el tórax, cabeza, y miembros inferiores, por lo que su muerte se produjo a los pocos segundos de perpetrado el ataque.
Durante una inspección la Policía y el fiscal de turno encontraron entre las prendas de vestir de Quispe Ríos un revólver calibre 38 con número de serie AYN-859, abastecido con seis proyectiles.
 
Las investigaciones preliminares de la Policía indican que el vicepresidente de la Asociación de Vivienda Nuevo Cañetes fue asesinado por negarse a pagar cupos a una banda de extorsionadores que operan en la zona sur de Lima y el Callao. "Los delincuentes lo amedrentaban desde abril del año 2015; le decían: si no pagas, morirás junto a tu familia", asegura otro dirigente.
 
Desde el 2010 Emilio Quispe participó como contratista en obras de construcción en Cañete, como la Villa Científica del Sur (aún en marcha), una iglesia, un auditorio comunal, un colegio de primaria, una posta médica, entre otras.
 
     "Todas las obras las hizo junto a sus obreros que por lo general eran familiares y vecinos de la zona; no tenía problemas con nadie, siempre entregaba las obras a tiempo", aseguró uno de sus deudos. 
 
El dirigente y contratista  deja en la orfandad a tres hijos menores de edad que viven en el distrito de Imperial, Cañete.
guardaespaldas
Tras la balacera, vecinos de la Asociación de Vivienda Santa Isabel salieron de sus casas y encontraron aún con vida al agente de seguridad personal de Quispe Ríos, Erick Lizana Bejar, de 36 años de edad.
 
Sin demora lo condujeron al hospital Rezola de Cañete donde los médicos lucharon por salvarle la vida, pero luego de 12 horas murió debido a complicaciones.
 
Los agentes PNP a cargo del caso señalaron que el guardaespaldas recibió cuatro balazos cuando intentaba repeler el ataque contra Quispe Ríos.
 
Los criminales fugaron luego en una motocicleta sin placas de rodaje.
 
Exigen justicia
 
"Lamento mucho la muerte de mi amigo. Nunca me contó nada sobre amenazas de delincuentes ni que le exigían sumas de dinero", señaló consternado Alfredo Marquina Salvatierra, presidente de la Asociación de Posesionarios del Centro Poblado Nuevo Cañete (Apceponc), quien exigió la pronta captura de los asesinos de su compañero de oficio.
 
Allegados a la familia indicaron que los asociados ayudarán económicamente a la viuda y a los hijos de Emilio Quispe, quienes han perdido a su único sustento económico. 
 
"Serán atendidos por los psicólogos de la posta médica de Nuevo Cañete. Después del velorio, los restos serán trasladados por todos los dirigentes  al auditorio del local comunal de Nuevo Cañete para que los vecinos oren por nuestro amigo y compañero del gremio de construcción", agregó Marquina.
 
La Policía está tras los pasos de una banda de delincuentes del Callao que amenazan de muerte a dirigentes de construcción de la zona sur de Lima.
 
Se conoce que estas bandas se apropian de terrenos para luego negociarlos al mejor postor. Estos grupos actúan también en la zona de Jicamarca, en San Juan de Lurigancho, Cieneguilla y en Chosica.

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