El valle de Yura: un oasis de vegetación con aguas medicinales para disfrutar

Paraje. Este espacio era el preferido del expresidente Alberto Fujimori, cuando visitaba la ciudad de Arequipa. Además se pueden hacer caminatas para apreciar todo el valle.  

14 Dic 2015 | 8:26 h

César A. Espinoza Llerena
Arequipa

Escoltado por varios cerros, un pequeño oasis se asienta en el distrito de Yura, a 35 kilómetros al noreste de la ciudad de Arequipa. Se trata de un valle,  al que llegamos en 40 minutos de viaje. 

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La primera parada es el balneario de Yura. Nos recibe un jardín amplio con tres niveles y piscina. Los más de 30 árboles, entre pinos, eucaliptos y molles hacen más bello el paraje. Oculto entre la vegetación, se encuentra el hotel Yura. Sus paredes blancas con puertas y ventanas azules son visibles si uno se acerca. 

Su más afamado huésped fue Alberto Fumijori. El expresidente acudía al hotel cuando visitaba Arequipa mientras gobernó el país. Ocupaba siempre la habitación N° 5, quizás por la vista inmejorables desde la ventana. La habitación de 10 metros cuadrados, ahora genera curiosidad entre los visitantes. En la actualidad, el alojamiento no acoge muchos turistas. Un día de hospedaje cuesta desde S/. 130 soles hasta S/. 200 con derecho a jacuzzi.  

Ramillete de atractivos

Otro de los atractivos son las aguas medicinales. En las instalaciones del hotel están “Tadeo Haenke”  y “El Tigre” con cinco pozas para bañarse y curar enfermedades como la artritis, várices, reumatismo, y otros. No es necesario estar alojado para hacer uso de ellas.

A “El tigre” no está permitido el ingreso de niños por la gran cantidad de azufre del agua. Las personas deben permanecer entre 15 y 60 minutos, de lo contrario podría afectar su salud en vez de mejorarla.

La vegetación del valle es propicia para pasar un día en familia o con amigos. Se pueden recorrer cientos de metros de áreas verdes. También se pueden visitar las dos iglesias coloniales.

Las cataratas de Ccapua es otro lugar imperdible. Ubicada a dos horas de caminata del pueblo viejo, la catarata es una caída de 30 metros de aguas provenientes del rebose de las pequeñas lagunas de Quiscos y Uyupampa. Para llegar se debe seguir un camino de herradura entre cerros. No es un camino fácil si no se conoce la ruta.

El alcalde de Yura, Harry  Gómez Ramírez, indica que cada semana llegan cerca de 500 personas al balneario y que en verano mil. Lo malo, indica es que retornan el mismo día.

Si el físico lo permite en un solo día se puede visitar todos los atractivos, de lo contrario podría hacer el mismo recorrido en dos días. 

El valle es un perfecto lugar para alejarse del bullicio y el estrés de la ciudad. Se puede llegar en vehículo propio o en una de las coaster que hacen servicio en el expatio Puno, al lado de la estación de ferrocarril del Cercado. 

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