Advierten riesgos por monopolio farmacéutico

LA BATALLA. Farmacias pequeñas tendrán que luchar en precios contra el ahora grupo farmacéutico que formó Inkafarma. Especialistas sostienen que medicinas se encarecerán. 

13 Feb 2018 | 10:30 h

Inkafarma absorbió a sus más cercanas competidoras, Mifarma, BTL, Fasa y la empresa Química Suiza. La compra se concretó por 583 millones de dólares hace más de una semana. El impacto de este negocio es tremendo.

Uno de los principales cuestionamientos es que tras esta operación comercial, en el Perú se instaura un monopolio en el rubro farmacéutico.

PUEDES VER: PPK inauguró pistas en Ancón junto a Martín Vizcarra [FOTOS y VIDEO]

La exdecana del Colegio Químico Farmacéutico de Arequipa, María Elena Guillén Núñez, sostiene que el monopolio desencadenará el encarecimiento de las medicinas, y por tanto, el acceso a las mismas. El conglomerado, que ahora posee el 83% de participación en el mercado farmacéutico, tendrá la libertad de manejar precios en base a sus intereses de rentabilidad.

IMPULSARÁN PRODUCTOS INTERMEDIOS

Guillén señala que el negocio de las cadenas farmacéuticas no está en copar el mercado, sino en el volumen de venta que logren y en la exclusividad que tengan con los laboratorios.

Puso como ejemplo el caso de Química Suiza, empresa que era parte del grupo Quicorp, ahora absorbido por Inkafarma, a través del grupo Intercorp.

Química Suiza distribuía productos de laboratorios de forma exclusiva. “Son productos muy caros de grandes empresas farmacéuticas” que normalmente son medicamentos antisiquiátricos o contra el cáncer. Guillén señala que como únicos distribuidores en el mercado y ahora integrantes de una sola empresa, hay riesgo de que no haya diferenciación de precios ni competencia.

Lo siguiente es que tanto Inkafarma como sus excompetidoras mandaban a fabricar ciertos productos, que en el mundo farmacéutico son conocidos como intermedios o de nomenclatura de fantasía.

Son aquellos que no son genéricos pero tampoco de marca u originales.

Para explicarlo, la exdecana cita el caso del Paracetamol. En su forma genérica, su costo va de 0.10 a 0.20 céntimos de sol, mientras que el medicamento original o de marca, que es el Panadol, oscila entre 2.00 a 3.00 soles.

En medio de estos dos, está el Panamax, el producto intermedio que cuesta cerca de S/1.00. ¿En qué se diferencia este medicamento del genérico? En nada, solo tiene otro nombre comercial y la característica de tener una recubierta para las personas que padecen gastritis.

En las cadenas de farmacias, ocurre que los consumidores son inducidos a adquirir este producto en vez del genérico. “La ganancia está en esa diferencia de precio, no tanto en las unidades, porque al final, los pacientes crónicos tienen que tomar medicamentos todos los días, cada ocho horas, dependiendo de la patología que tengan”.

Si solo se toma una tableta al día, ese sobrecosto no se nota; pero si se toman tres, ya hay una diferencia sustantiva. Guillén califica a este producto intermedio como el de mayor riesgo para la economía de un ciudadano.

NO HAY MONOPOLIO

Contrariamente a este análisis, el jefe de la Dirección Regional de Medicamentos, Insumos y Drogas (Diremid) en Arequipa, Pedro Escobedo, considera que este caso no constituirá un monopolio. De acuerdo a la data que manejan, en la región hay cerca de 800 establecimientos. De esta cifra, 120 a 130 corresponden a las cadenas de farmacias. “Solo el 11% pertenece a cadenas y no configuraría un monopolio, porque la oferta de mercado está concentrada en las pequeñas”.

Guillén refuta esta afirmación. Sustenta que si bien no terminan siendo el grueso, marcan la venta del producto, ya que compran en mayor cantidad a los grandes laboratorios y distribuidores. Así las pequeñas no tienen opción a competir.

El Digemid maneja un Observatorio de Precios, en el cual están registradas todas las boticas y farmacias. Deben consignar el precio de cada medicamento. Según Escobedo, los precios que aparecen se deben cumplir. Un ciudadano puede ingresar a este sitio web y elegir cuál establecimiento le conviene.

Guillén sostiene que el observatorio no funciona y que las farmacias hacen lo que quieren con los precios.

Desde su perspectiva, el Estado debe entender que las farmacias y boticas constituyen el primer nivel de atención de la salud, y por lo tanto, debería establecer que en todo establecimiento esté en venta el medicamento genérico.

Te puede interesar