El vía crucis del proyecto “Chiclayo Limpio” por la corrupción y la burocracia

En MPCh. Hechos ilícitos en gestión de exalcalde Roberto Torres y la lentitud del aparato municipal con la administración actual conllevaron a que proyecto no culmine este año y se prolongue al 2020. Mientras la basura ocasiona estragos en Chiclayo.

12 Feb 2018 | 8:43 h

Ysela Vega Huayambal
Chiclayo

Cuando el silencio se vuelve cómplice de la noche y la luz tenue de los faroles alumbra las calles y avenidas, la Ciudad de la Amistad se presta a descansar de un día trajinado. Es casi la medianoche, así lo indican las agujas del reloj de la Iglesia Santa María Catedral que se convierte en testigo de la jornada de trabajo de una cuadrilla de obreros del ayuntamiento chiclayano que se dispone a limpiar la urbe, en el afán de dejarla con su mejor rostro.

Una meta que por ahora no consiguen a causa de las limitaciones en la comuna. El desmonte y la basura aún zurcan arterias y mercados y parques. El secretario general de obreros de la Municipalidad Provincial de Chiclayo (MPCh), Bibiano Carrasco Llajas, precisa que de las 300 toneladas de residuos sólidos que produce la ciudad al día solo se recoje el 70% por la falta de maquinaria.

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Por tres años más

El 5 de abril de 2013, el exalcalde de Chiclayo, Roberto Torres Gonzales, firmó un convenio con la Cooperación Suiza - SECO para ejecutar el proyecto “Chiclayo Limpio”. La inversión de este organismo internacional es de 60 millones de soles para la gestión integral de los residuos sólidos.

Mejorar las condiciones de vida de la población, promocionar la economía local del turismo y la protección del medio ambiente, son los objetivos que asumieron la Cooperación Suiza, el Ministerio del Ambiente, Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) y la municipalidad de Chiclayo con este proyecto.
En los documentos se especificó que este plan tiene cinco años para desarrollarse y cuyo cierre se fijó para el 2018 con la construcción del relleno sanitario.

Pascal Blunier, codirector local del proyecto Chiclayo Limpio, reveló a La República que ello no sucederá. El proyecto se extenderá hasta agosto de 2020. “Hay retraso, y retos”, expresa el también representante de la consultora CSD Engineers.

Existen diferentes elementos que influyeron en el problema, dice Blunier, como son los presuntos actos de corrupción en la gestión del exalcalde Roberto Torres Gonzales, la falta de políticas adecuadas en la administración actual y la burocracia. Estos factores impiden la operatividad al 100% del proyecto desde la comuna chiclayana.
Vehículos malogrados

La primera fase del proyecto comprendió asistencia técnica y adquisiciones (10 compactadoras, 232 coches de barrido, 27 GPS, dos camiones baranda, una máquina barredora, entre otras) con un desembolso de 5 millones 478 mil soles. Llegó a su término en junio de 2017.

Las condiciones deficientes de la maquinaria son innegables y Pascal Blunier no lo desmiente. Subraya que Chiclayo requiere de 14 unidades vehiculares al día para la recolección y traslado de la basura al botadero de Reque; sin embargo solo trabajan doce carros, de ellos ocho son compactadoras de Chiclayo Limpio. Esto sucede en la administración del burgomaestre David Cornejo Chinguel.

Preocupación

Blunier volvió a insistir en los retos para recuperar la capacidad operativa de las unidades vehiculares. “La municipalidad es consciente que tiene que buscar sistemas más ágiles de compra de repuestos (en alusión a las compactadoras). El aparato municipal no es lo suficientemente ágil, si se daña o malogra una pieza toman demasiados días para hacer las compras”, subraya.

También considera que hay inconvenientes con la disponibilidad presupuestal, por lo que pidió a la MPCh asegurar los recursos, los que —dijo— no son suficientes para el mantenimiento de los vehículos.

Otro hecho negativo es la mala infraestructura vial por el estado de las pistas, las que a su vez —remarca— sirven de parqueo de carros, lo que va contra la operatividad de las compactadoras y de la máquina barredora, que permaneció malograda por meses.

Atraso en planta de transferencia y área de relleno sanitario sin independizar

Es preciso mencionar que el proyecto Chiclayo Limpio ejecuta su segunda fase que significa la inversión mayor de la Cooperación Suiza con la construcción de la planta de transferencia valuada en 11 millones de soles y más de 16 millones de soles para el relleno sanitario.

Los cuestionamientos de los regidores de oposición en esta etapa por presuntas irregularidades están presentes. Por su parte, Pascal Blunier afirma que la obra de la planta de transferencia, cuya función será almacenar de manera temporal los residuos sólidos, inició el 4 de diciembre de 2017, seis meses después de lo programado, debido a que el comité técnico observó que los resultados de este proyecto no son al 100%.

Aunque no es lo único que se detectó. Los trabajos están retrasados de acuerdo al calendario inicial de obra. “La empresa CRD de origen colombiano no demuestra capacidad para ingresar con toda su fuerza operativa. Hay un avance del 8%”, afirmó.

En mayo de 2016, el Ministerio de Defensa transfirió a a la municipalidad de Chiclayo 400 hectáreas de terreno en las llamadas Pampas de Reque, ubicadas en el distrito que lleva el mismo nombre, para la construcción del relleno sanitario y así se lleve a cabo la disposición final de los residuos sólidos. Blunier afirmó que es el ayuntamiento el que debe responder por no realizarse a la fecha el saneamiento físico legal del terreno. 

Al ser consultado porqué a casi dos años de la transferencia, recién se toman acciones para la independización de la propiedad, dijo que es la comuna la que debe responder. 
 

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