El Niño de la Espina que pinchó al papa

Visita en cusco. Juan Pablo II, el papa santo, el 3 de febrero de 1985 bendijo al Niño de la Espina. La imagen se puede ver en el Museo Olave. También recibió una Virgen Embarazada de la familia Mendivil.

11 Ene 2018 | 12:40 h

El 3 de febrero próximo, el Niño de la Espina cumplirá 33 años, la misma edad de Cristo cuando murió crucificado. El Niño de la Espina es una imagen religiosa ideada y hecha a base de pan de oro por el gran maestro de la imaginería cusqueña Antonio Olave Palomino. 

El 3 de febrero de 1985 el Niño fue bendecido por el Papa Peregrino Juan Pablo II. Don Antonio Olave llevó la imagen de 40 centímetros de alto a la explanada del Sacsayhuamán, donde el papa coronaba a la Virgen del Carmen o Mamacha del Carmen de Paucartambo ante una multitud desbordante. Era un regalo para el Santo Padre.

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Por su fama como imaginero, Don Antonio pudo acercarse lo suficiente a él y le entregó la imagen. Era un niño sentado en un silla intentando sacarse una espina clavada en la planta del pie derecho. Con ojos de cristal, el paladar de espejo, los cabellos naturales, los dientes de pluma de cóndor y la lágrima de vidrio.

Don Antonio Olave falleció en julio de 2016. Antes de morir contó que ese día nublado el papa recibió la imagen, la bendijo y se la devolvió. "Yo ya tengo muchos", le dijo. Justo cuando Juan Pablo II sostenía a la estatua en la mano, sintió un pinchazo. Era la espina que el Niño tiene en el pie derecho que se le había incrustado. "Fue una travesura del Niño", dijo el papa.

Desde aquel día, el Niño de la Espina inició un periplo por el mundo. Viajó a París (Francia), Madrid (España), Londres (Inglaterra), Munich (Alemania), Estados Unidos y otras urbes. Se volvió en un niño peregrino como el papa Juan Pablo II. 

Vito Olave, hijo del maestro Antonio, contó que una vez en una exposición en Alemania su padre no tuvo buena suerte. No vendió casi nada. Entonces decidió dejar al Niño de la Espina en la embajada. Sorpresivamente, el último día de la exposición vendió bastantes obras.

"El Niño no quería quedarse, decía mi padre", cuenta Vito y suelta una sonrisa.

ARTE MENDIVIL

Cusco era en aquellos años una ciudad de grandes imagineros. El maestro Hilario Mendivil, creador de las imágenes de cuellos largos, era famoso y respetado. Había fallecido  en 1977, pero su obra seguía generando admiración. 

La esposa del maestro Mendivil, Georgina Dueñas de Mendivil, hizo una gran imagen de cuello largo -el estilo Mendivil- de la Virgen Embarazada. Se la entregó a Monseñor, quien hizo llegar el presente al Santo Padre. La imagen fue llevada al Vaticano. Sin embargo, al momento de recibirla Juan Pablo II dijo que no era la Virgen Embarazada sino la Virgen de la Dulce Espera.

El año pasado una imagen  similar también fue entregada al papa Francisco después de una misa en el Vaticano. Georgina Dueñas está en Lima, se alista para participar en la misa que oficiará el papa en la capital peruana. La fe de los artistas imagineros cusqueños desborda en sus obras. 

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