La lucha contra el tráfico de drogas también se libra en ríos y el mar

El trabajo de la Marina. Este año, la Comandancia de Operaciones Guardacostas ha incautado casi dos toneladas de sustancias ilícitas. Resguardan un extenso espacio acuático, pero sus recursos son limitados. Combaten también la minería ilegal.

22 Dic 2017 | 6:00 h

El 14 de marzo pasado, poco antes del anochecer, la Comandancia de Operaciones Guardacostas de la Marina recibió una alerta urgente. De inmediato, una de sus patrulleras partió hacia las playas del sur de Lima para intervenir una lancha que, se presumía, transportaba droga por vía marítima.

Aunque la nave sospechosa fue encontrada y perseguida, logró escabullirse en la oscuridad rumbo a la costa. Al día siguiente, muy temprano, se informó que un bote había varado en Punta Hermosa y dentro de él se encontró 300 paquetes de marihuana y unos 20 ladrillos de cocaína.

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La operación, puede decirse, había sido exitosa porque reveló una modalidad de tráfico de drogas que no era común en el litoral peruano, según explica el contralmirante Edgar Patterson Monsalve, comandante de Operaciones Guardacostas.

Aunque no revela detalles para no advertir a los traficantes, se sabe que esas lanchas salían desde Ecuador y llegaban hasta Chile con la ayuda de “agentes logísticos” que cada cierta cantidad de kilómetros les proveían de combustible en alguna caleta.

Aquella es solo una de las rutas y modalidades identificadas por la mencionada división de la Marina, que es considerada el brazo operativo de la Dirección General de Capitanías (Dicapi).

Además del puerto del Callao, donde es usual que se “preñen” contenedores, también se han detectado cargas ilícitas en Ilo (Moquegua).

Del mismo modo, se han encontrado embarcaciones que parten desde Ecuador, ingresan al mar peruano para rodear las Islas Galápagos y luego se dirigen a Centroamérica.

En cuanto a los ríos, la Comandancia conoce algunas rutas que desde la Amazonía se utilizan para llevar droga hacia Brasil y luego a Europa.

Este año, a pesar de la dificultad que supone patrullar las 200 millas de mar y todos los ríos del territorio, la Comandancia Guardacostas ha incautado 1,194 kg de clorhidrato de cocaína, 864 kg de marihuana y 45 kg de PBC.

La falta de recursos también limita el trabajo, que por su naturaleza ya es complicado y costoso. La Comandancia calcula que necesita 24 "lanchas rápidas", cuyo precio unitario supera los S/8 millones.

También hacen falta 15 radares adicionales para monitorear toda la extensión de la costa nacional. “Nuestra prioridad es el norte. En esa zona hemos visto la mayor cantidad de casos de tráfico ilícito y de pesca ilegal. Avanzaremos conforme consigamos más financiamiento", asegura Patterson, pues combatir el millonario negocio de la droga necesita presupuesto.

Se requiere el trabajo de varias entidades

Las operaciones en alta mar y en otros espacios acuáticos depende del trabajo previo que realizan Aduanas, la Policía Nacional, el Ministerio Público, Migraciones y otras instituciones, incluidas agencias de inteligencia nacionales y extranjeras.

Ese método de colaboración no solo permite combatir el tráfico de drogas. Como parte de sus funciones, la Comandancia de Operaciones Guardacostas también debe realizar acciones contra la minería ilegal, la pesca ilegal, el tráfico ilegal de madera, el tráfico ilegal de personas y el transporte ilegal y contrabando de combustible.

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