Un paseo por La Bombonera

No solo tiembla. Mañana Perú juega en La Bombonera, estadio de Boca Juniors que no solo es un recinto deportivo, sino también un foco turístico. Dos mil visitantes la recorren a diario.  

4 Oct 2017 | 10:16 h

Cuando se ingresa al estadio de La Bombonera, en el barrio de La Boca, Buenos Aires, Argentina, la memoria vuela atrás. En la mente aparecen imágenes de Julio Meléndez o los golazos de Norberto Solano, quien compartió camarín con Diego Maradona.

Hay un recorrido turístico por esta catedral del fútbol mundial. La visitan entre dos mil a tres mil personas a diario.

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Los futbolistas de las divisiones menores de Boca hacen de guías. Ellos son los beneficiarios con la recaudación que pagan los turistas.

 Muestran trofeos, camisetas antiguas, chimpunes de las glorias xeneizes, videos. Todo lo que pudo haber ganado Boca está en su estadio. Acaricias uno de los trofeos que ganó Boca en la Copa Libertadores. Lo tocas y abrazas. Recorres las butacas donde el jueves miles de argentinos gritarán en contra de Perú. 

En las afueras del estadio se encuentran los “jaladores”. Son decenas. “Aquí es la tienda oficial de Boca y de paso te podemos conseguir entradas para los partidos”, nos engaña uno de ellos. Te invita a tomarte una foto gratis con una réplica de Maradona con  la Copa Mundial que ganó Argentina en el 86.

Tres o cuatro jaladores recitan el mismo verso de "la tienda oficial". Ofrecen souvenirs del mundo xeneize. Llaveros, libretas, camisetas, vasos, tazas, frazadas. Hay réplicas de Messi, Riquelme.

En La Boca no se puede mencionar el nombre de River Plate si no es para recordar que perdió la categoría en el 2011. Tanta es  la rivalidad que en abril pasado, cuando los millonarios jugaron con Melgar, los boquenses apoyaron a los arequipeños.

Otro atractivo del barrio de La Boca son sus fachadas llenas de colores vivos. Predominan el azul y oro. La  habitan muchos peruanos comerciantes. Entre ellos se cuidan de algunos vándalos que en ocasiones han querido robarles o amenazarlos con destruir su local si es que no les dabas algún presente.

La presencia policial es constante. Los bosteros no quieren que las malas noticias lleguen a oídos de los miles de turistas.

A cuatro cuadras del estadio está Caminito. Un paraje lleno de tango, parrilla y comercio. En una esquina hay una canchita de fulbito con colores llamativos. Ahí juegan los niños que aman a Boca y se forman algunos de los que serán los talentos del fútbol argentino.

Los dueños de negocios son amables, sobre todo si les compraste algo. La Boca es un barrio hermoso. El tiempo se ha detenido en sus pasillos, en sus balcones, sus calles. Cuando la “12”, barra de Boca, sale a apoyar al equipo, todos aplauden, todos son como uno solo. Así será mañana... 

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