Metropolitano: operadores se quedarán hasta 2030 porque Lima aún no cumple contrato

Graves problemas. Han transcurrido siete años desde que se inauguró este sistema de transporte y hasta hoy no empieza a correr el plazo de concesión de 12 años debido a que aún no se amplía la ruta troncal hasta Carabayllo. Esto recién se daría, según Emape, a finales del 2018, en el último año de Castañeda. Pese a colas de pasajeros, concesionarios denuncian pérdidas de hasta 210 millones de dólares.

2 Sep 2017 | 6:15 h

A las largas colas y el desorden que se registran en horas punta en diversas estaciones de la vía troncal del Metropolitano, entre Independencia y Chorrillos, se suma otro problema que no sienten los pasajeros, pero que es muy preocupante.

Han transcurrido siete años desde que se inauguró el Metropolitano (28 de julio del 2010) y hasta hoy no empieza a correr ni siquiera un día del plazo de concesión de 12 años que estipula el contrato que firmaron Protransporte, ente de la Municipalidad de Lima, y los cuatro operadores de este sistema de transporte masivo.

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En teoría, si el Metropolitano empezó a funcionar en el 2010, la concesión debería concluir en el 2022, por los 12 años estipulados. Sin embargo, en la práctica esto no sucederá debido a que la Municipalidad de Lima, en estos últimos años, no ha cumplido con sus obligaciones del contrato. Hoy, este sistema con buses que circulan por una vía exclusiva aún no ha entrado en su fase de operación, la cual se espera que se ejecute recién en el 2018, por lo que los actuales operadores del Metropolitano se quedarían, por lo menos, hasta el 2030.

Pero ¿por qué aún no entra en etapa de operación el Metropolitano si ya ha trasladado más de 1.200 millones de pasajeros desde el año 2010?

Este problema nace en el último año de la segunda gestión del alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio. En julio del 2010, Protransporte suscribió la sexta adenda del contrato y en esta, al modificar la tercera cláusula, se especificó que el plazo de concesión (12 años) empezaría a contarse una vez que se entregara el 100% de la ruta troncal del Metropolitano; es decir ,desde el terminal Matellini (Chorrillos) hasta el terminal Chimpu Ocllo (Carabayllo).

Pues bien, eso no ocurrió. Desde el 2010, el terminal norte del Metropolitano es la estación Naranjal (Independencia), que hoy, en las horas punta, desborda. Por eso la concesión no empieza a computarse y por la que Lima tiene un incumplimiento de contrato, que además ya ha generado pérdidas millonarias.

"El municipio de Lima propone una ampliación hasta Carabayllo cuando en realidad lo que está haciendo es completar el tramo inicial señalado en el contrato", afirma José Luis Díaz León, representante de Lima Bus Internacional, uno de los cuatro operadores del sistema.

Acabada la segunda gestión de Castañeda, en el 2011 empezó el mandato de Susana Villarán. Entre enero de ese año y diciembre del 2014, la ampliación del Metropolitano hasta Carabayllo tampoco se logró.

En febrero del 2013 se anunció que la ruta troncal se extendería, de forma temporal mientras terminaban los estudios definitivos, hasta llegar al parque Sinchi Roca, en Comas, donde está el patio final. Se proyectó instalar cuatro estaciones desmontables; sin embargo, las obras no concluyeron debido a que los operadores se quejaron de que en ese tramo de siete kilómetros los buses no iban a circular por una vía exclusiva. Hoy solo queda una estación abandonada en la Av. Los Incas.

"Luego de que no se hizo nada en la gestión de Villarán, Luis Castañeda Lossio, al volver a ser alcalde, en enero del 2015, anunció que iba a completar la ruta original del Metropolitano (hasta Carabayllo); pero hoy, a cerca de tres años de su mandato, no ha empezado las obras. Hoy, Castañeda se ha olvidado de su hijo político", sentencia José Luis Díaz León.

Obras recién en el 2018

En febrero del año pasado, el Concejo Metropolitano de Lima autorizó incorporar en el Presupuesto Municipal una asignación de S/ 200 millones que permitirá iniciar la ampliación de 10 kilómetros de la vía troncal del Metropolitano, la cual llegará hasta el terminal Chimpu Ocllo (Carabayllo). El proyecto se le encargó a la Empresa Municipal Administradora de Peaje de Lima (Emape).

El gerente de obras viales de Emape, Víctor Salgado, señaló a La República que ya se ha terminado de elaborar el expediente técnico. "El proyecto incluye una vía segregada en ese trayecto donde se instalarán 17 estaciones adicionales en la Av. Universitaria". Pero el paso siguiente aún no son las obras. Salgado señala que se debe iniciar ahora un proceso de licitación para elegir a la empresa constructora. Eso podría concluir a fines de este año, por lo que estima que las obras empiecen a inicios del 2018. "Luego, los trabajos de la ampliación de la infraestructura del Metropolitano tardarán 10 meses, por lo que a fines del otro año estarán listos", afirma.

De ser así, la ampliación del Metropolitano hasta Carabayllo recién se dará a fines del último año de la gestión de Castañeda, eso si es que apura, además, el periodo de prueba de los buses plomos (marcha blanca).

Para el director de la ONG Luz Ámbar, Luis Quispe Candia, es importante que se agilice la fase de operación para que Protransporte pueda tener el control total del sistema como estipula el contrato. Indica, además, que con la ampliación de la ruta se deberán incluir más buses para los 300 mil usuarios adicionales previstos.

El vocero de Lima Bus Internacional responde que se deberá firmar una nueva adenda del contrato para este aumento de la flota vehicular. Pero no será la única que se suscribirá.

En el contrato se especifica que los buses deben tener una vida útil de 12 años, tiempo de la concesión. Pues bien, como ya transcurrieron siete años sin contabilizarse, los buses tienen 510 mil kilómetros recorridos; es decir, más de la mitad del límite (un millón). "Le quedan cinco años de uso. Pero como aún no corren los 12 años, se deberá renovar la flota vehicular".

Pérdidas por demanda

Pese a la demanda, reflejada en las largas colas de usuarios en horas punta, los operadores del Metropolitano señalan que el sistema no cumple con las expectativas. Hoy, los 300 buses troncales (plomos) y 296 alimentadores (amarillos) trasladan a 530 mil pasajeros diarios (no validaciones) cuando la meta es de 713 mil. Este problema de demanda (sumado a la ruta incompleta y el tardío retiro de líneas de empresas competidoras) ya ha generado que en el 2012 el municipio de Lima le pague S/ 92 millones como compensación a tres operadores y al recaudador de pasajes, por pérdidas entre el 2009 y el 2011. Por esas mismas razones, al cuarto concesionario (Perú Masivo S.A.), que no aceptó el anterior acuerdo, la comuna en el 2016 debió pagarle S/ 54 millones, tras un fallo arbitral.

"Ahora los cuatro operadores estamos evaluando iniciar nuevos arbitrajes porque desde el 2012 hasta el 2016 hemos tenido pérdidas de US$ 210 millones acumulados. Hoy, el 32% de ingresos que no recibimos estaba proyectado para pagar la deuda a Cofide por el préstamo que hizo para la compra de buses", asevera José Luis Díaz León.

Sin embargo, el ex presidente de Protransporte en el tiempo de Susana Villarán, Gustavo Guerra García, aclara que los operadores ya han ganado lo que debían ganar en estos siete años que no se ha contabilizado el plazo de la concesión.

Lo cierto es que hoy los usuarios son los que sufren estas deficiencias. El pasaje pasó de S/ 1.50 en el 2010 a S/ 2.50 en el 2014, pese a que el servicio no mejoró. Si no se toman acciones pronto, en unos años el Metropolitano puede colapsar, advierten los especialistas y operadores. ¿Qué tanto ayudará la nueva Autoridad Única de Transporte de Lima y el Callao? Solo queda esperar.

Lima no puede hoy imponer sus reglas

Lino de la barrera.

Especialista en transporte

Como efecto inmediato, los pasajeros no se dan cuenta ni les afecta el hecho de que, a siete años de la inauguración del Metropolitano, aún no empiezan a correr los 12 años de concesión que tienen los operadores.

Lo negativo de todo esto es que la Municipalidad de Lima hoy no puede imponer todas las reglas del contrato a estos cuatro concesionarios, debido a que no ha cumplido con todas sus obligaciones, principalmente la que tiene que ver con la ruta completa que debe llegar hasta Carabayllo. Los buses siguen teniendo como terminal, en el cono norte, la estación Naranjal. Esto no beneficia a los pobladores de esa zona de Lima.

Otro problema es que, al tener problemas económicos los operadores, los buses del Metropolitano (que se compraron con un préstamo del Cofide), aún no se están terminando de pagar. A eso hay que sumarle que avanza el tiempo, la concesión no empieza y los buses se vuelven obsoletos, por lo que en unos años el municipio de Lima no podrá exigir que se renueve la flota porque este no cumple aún con sus obligaciones, las cuales son recíprocas.

En estos años, además, Lima ha pagado a los operadores, por compensaciones y fallos arbitrales, grandes montos de dinero que pudieron servir para la mejora del servicio. Esperemos que, cuánto antes, Lima cumpla con el contrato.

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