El obligado adiós de los catedráticos que superan los 70 años

Cese por límite de edad. En los últimos dos años, más de 300 docentes han sido retirados de universidades públicas. En Lima, solo San Marcos aplicó esta medida. Rectores tienen problemas para reemplazar docentes. Piden modificar la norma.

20 Ago 2017 | 16:16 h

El lunes pasado, el nombre del profesor Misael Guevara había desaparecido de la lista de docentes de la facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Era la primera vez en casi 60 años.

Pasadas las ocho de la mañana, el catedrático de 87 años, cabeza y barba blancas, buscaba sus apellidos entre los de sus colegas. Pero no iba a tener suerte.

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—Oye, me han borrado —le dijo a uno de los trabajadores.

—Usted ya no pertenece a la facultad —le respondió el muchacho —Eso me han dicho.

—¡Cómo! ¡Pero si acá estoy!

Dos días después, y tras reclamos internos, Guevara, profesor principal de Biología Celular y Genética, exdecano, magíster, doctor por la Universidad de Sao Paulo, e investigador de San Marcos, había reaparecido en la lista.

Aquella ausencia en el registro estaba vinculada a dos documentos que había recibido un mes atrás. Uno era una carta; el otro, una resolución. Ambos hablaban del pase a retiro de los docentes con más de 80 años, en cumplimiento del estatuto de la universidad, y de la Ley Universitaria. Misael Guevara era uno de ellos.

La misma carta que recibió este especialista en cromosomas, le llegó a la docente Natalia Rodríguez, de 82 años, cuatro días después de que los alumnos de la facultad de Educación de San Marcos le entregaran un diploma, un trofeo y la eligieran "la docente más influyente" en su carrera.

Las salidas

Más de 300 docentes de universidades públicas, y con más de 70 años, han recibido estas cartas en los últimos dos años. Un documento con sello, firma y el agradecimiento por los servicios prestados. El motivo era similar: el cumplimiento de la Ley Universitaria aprobada hace tres años.

Natalia muestra una copia de esta norma y resalta con amarillo el punto que dispone su salida. El cuarto párrafo del artículo 84 establece los 70 años como edad máxima para ejercer la docencia en las universidades públicas de todo el país. Pasada esa edad, el profesor solo podrá hacerlo bajo la condición de "extraordinario" y no deberá ocupar cargo administrativo.

Las universidades establecen la aplicación en sus estatutos (reglamentos). San Marcos, por ejemplo, determinó una salida progresiva: este año cesarían a los mayores de 80 años; el próximo, a los de 75; y en el 2019, a los de 70.

En julio pasado, más de 60 maestros recibieron su carta de cese —incluidos Misael y Natalia—, pero hasta fin de año se estima que serán cerca de 120.

San Marcos es la única universidad pública con autorización definitiva que ha aplicado la medida en Lima. La Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), la Agraria de La Molina, la Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta) y la Federico Villarreal aún no lo han hecho. Los rectores de las dos primeras dicen que esta disposición aún se está discutiendo. "Estamos en etapa de transición. Tenemos la esperanza de que el Congreso lo reflexione, y que pueda levantarse", señala el rector de la UNI y presidente de la Asociación Nacional de Universidades Públicas del Perú (Anupp), Jorge Alva.

Mientras eso ocurre, otros docentes con más de 70 años abandonan sus puestos. Eso ha pasado en las universidades nacionales del Centro del Perú, de Huancayo (41 cesados); Santiago Antúnez de Mayolo, de Áncash (18); la de Huancavelica (11), Toribio Rodríguez de Mendoza de Amazonas (1); y la Daniel Alcides Carrión, de Pasco (20). Así lo confirmaron los rectores y el Ministerio de Educación (Minedu) a La República.

Misael Guevara confía en que la medida quede sin efecto. Ya presentó un recurso de apelación a la oficina de Recursos Humanos de la UNMSM argumentando la vulneración de sus derechos. Pero si esto no funciona, dice, armará un laboratorio en el techo de su casa en la avenida Los Próceres del Rímac. "Me sentiría raro si no pudiera investigar".

Ahora mismo, lidera dos proyectos en los que estudia el material genético de las moscas del vinagre y su impacto paliativo en males como el Parkinson. El vicerrectorado de investigación de San Marcos —según refieren— acaba de aprobar presupuesto para una nueva investigación. "Es una contradicción: le dan responsabilidad económica y académica, pero a la vez lo retiran", dice una asistente del laboratorio de Citogenética.

El rector de San Marcos, Orestes Cachay, advierte que será difícil —sino imposible— reemplazar a estos docentes investigadores. "El mercado no responde". Según el ingeniero, el país no tiene suficientes docentes universitarios, con maestrías (como exige la ley), especialidades, y que acepten trabajar con el escaso salario de los contratados.

Cachay pide que el cese se aplique a una mayor edad, y que se garantice una mejor jubilación para los retirados. "Lo hemos aplicado porque así lo establece nuestro estatuto. Hemos querido modificarlo, pero no hay consenso político en la asamblea universitaria", asegura. Luego lanza otra cifra: en tres años, más de 900 docentes deberían irse de San Marcos si esto continúa.

Desde el Congreso

Estos pedidos ya están en el Congreso. Solo en los dos últimos años se han presentado al menos trece proyectos de ley que plantean modificar —o eliminar— el límite de edad. Uno de ellos, propuesto por Peruanos Por el Kambio, propone que la valla sea de 75 años. "Los profesores salen de San Marcos, de la UNI y se van a las universidades privadas. Se debe retomar el tema para evitar que se desangre el capital humano", explica Juan Sheput, autor de la propuesta y docente universitario.

El congresista cuenta que hace poco se reunió con los rectores de San Marcos, UNI, Agraria y con la entonces presidenta del Congreso, Luz Salgado, para tratar el tema. Su conclusión: "La capacidad de estas universidades de reemplazar a los cesados es virtualmente imposible".

Este año, se han presentado otras diez iniciativas. Una de ellas pertenece a Paloma Noceda, actual presidenta de la Comisión de Educación del Congreso, y de quien dependería colocar nuevamente el tema en la agenda.

Otros casos

La Universidad Nacional San Agustín de Arequipa (Unsa) solicitó al Poder Judicial que sus catedráticos se queden hasta terminar el año lectivo del 2017 para no perjudicar a sus alumnos. Sin embargo, esta semana, la Corte Superior de Justicia ordenó la pronta salida de 103 catedráticos.

Otras casas de estudio, en cambio, aún no retiran a sus maestros. Entre ellas están las universidades públicas Pedro Ruiz Gallo (Lambayeque), Jorge Basadre (Tacna), San Cristóbal de Huamanga (Ayacucho). Los rectores dicen que tienen problemas para hallar reemplazos, y que la medida, según la ley, se debería aplicar desde julio del 2019. "Muchos cesados recibirían 800 soles mensuales de jubilación. Eso es grave. Exigimos al Ejecutivo que diseñe un nuevo sistema de pensiones", dice el rector de la San Cristóbal, Homero Ango.

"No se improvisa"

—Corro y nunca he parado.

El ingeniero civil de la UNI, Javier Piqué del Pozo, 71 años, resume su rutina de footing de tres kilómetros diarios. "Supuestamente soy un anciano, pero la capacidad física de las personas ha cambiado".

Piqué del Pozo ha tenido más de 6 mil alumnos. Tiene maestrías en Ingeniería Civil, Arquitectura naval, y un PhD en la Massachusetts Institute of Technology (MIT). Ha sido director de posgrado, profesor y decano. Ha dirigido la acreditación internacional de varias carreras en su casa de estudios. Y considera que el cese, que aún no se aplica en la UNI, es un error que debe subsanarse: "Un profesor universitario no se improvisa".

En sus más de 60 años en San Marcos, la profesora Natalia Rodríguez ha sido alumna de Luis Alberto Sánchez y Raúl Porras Barrenechea. Su retrato como decana, con lentes, una medalla y saco azul, está estampado en el Salón de Grados de su facultad. Su currículo tiene más de 20 páginas, maestrías, doctorado y un libro publicado en España. La especialista en educación superior enseña Taichí cuando no está en la universidad. También lidera la Asociación Universidad Abierta para adultos mayores, donde dicta talleres culturales y deportivos.

En julio dio su última clase en pregrado. Ahora no sabe si le pagarán en agosto. Encabeza el comité de evaluación de calidad universitaria y en unos días dictará clases de maestría. "Ya dejé mi currículum para que me evalúen", dice. Y es que, como el resto de cesados, la profesora podría convertirse en docente "extraordinaria". Una categoría que no debe superar el 10% del total de maestros que dicten en el semestre. Misael Guevara también está en la lista. Ambos apuestan por un cese voluntario o previa evaluación. No quieren decir adiós. "¿Qué haré después? Pues voy a luchar", dice Guevara. 

Minedu: Modificar la edad límite traería serios problemas

  • El Ministerio de Educación (Minedu) considera que una modificación al artículo 84 de la Ley Universitaria traería problemas a la hora de implementarla.
  • Sostiene, además, que para reincorporar a los docentes cesados hasta la fecha, se requeriría más de S/ 70 millones anuales, puesto que las plazas liberadas ya están siendo destinadas a ascensos.
  • En la actualidad solo el 5% de los docentes ordinarios de universidades públicas supera los 75 años de edad, pero en diez años representarían un tercio del total.
  • Existen 9.697 profesores asociados y auxiliares en la universidad pública menores de 75 años que se encuentran a la espera de que se abra una plaza para ascender.
  • La edad máxima se aplica en otros países para habilitar plazas para profesores más jóvenes y actualizar el conocimiento en la universidad pública.

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